Termina un año… ¿Continuará?

Termina un año que empezamos regular y terminamos peor, desde el punto de vista social y económico. Además con un nuevo gobierno con propuesta distinta a lo acostumbrado, ¿será realmente así? Expectativas, incertidumbre y porqué no, temor…

La industria cinematográfica de Argentina ha tenido algunos éxitos recientes en el ámbito internacional, como el tercer premio Oscar a la «Mejor Película Extranjera» para «Argentina, 1985» en 2023. Sin embargo, estos éxitos no reflejan el estado real de la industria, que sigue siendo débil y vulnerable frente a la competencia global. La producción y la tecnología son lentas y no se adaptan a las demandas del mercado. La creación, la exhibición y la comercialización de las películas nacionales son limitadas y no aprovechan los recursos humanos y los avances en marketing que podrían mejorar su calidad y su alcance. La industria cinematográfica argentina necesita una transformación profunda para consolidarse y crecer.

 En este sentido, podemos aprender de las experiencias de países desarrollados como Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y algunos países europeos, que han implementado políticas gubernamentales de apoyo a la industria cinematográfica. Estas políticas consideran los contextos comerciales e industriales de cada país y definen objetivos claros para la industria, como la consolidación en el mercado internacional, la rentabilidad económica y la protección y promoción del valor cultural. Estas políticas han permitido que sus industrias cinematográficas se fortalezcan y se posicionen en el mercado global, generando beneficios económicos y culturales.

En Argentina, el apoyo del estado a la industria cinematográfica es indirecto a través del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (INCAA). El INCAA es un organismo autárquico dependiente del Ministerio de Educación, que regula y fomenta el cine en Argentina. Sus funciones incluyen el apoyo a la producción y difusión de películas nacionales, el control de la publicidad en las salas, la gestión del Fondo de Fomento Cinematográfico, distribución, capacitación de profesionales, el cobro de impuestos y el cumplimiento de normas del sector cinematográfico. La ley también exige que las películas extranjeras se procesen, doblen, subtitulen y copien en el país, según la demanda nacional. Sin embargo, la dirección del INCAA está ejercida por un presidente designado por el Poder Ejecutivo Nacional. La autarquía implica que el organismo tiene autonomía administrativa y financiera.

Si el INCAA cumpliera una función similar a sus pares en los países nombrados hubiéramos podido recuperar la industria cinematográfica que supimos tener en“La época dorada del cine argentino” (1931-1943). Quizás uno de los motivos que afectó al cine nacional fue la neutralidad de Argentina en la Segunda Guerra Mundial. Al no recibir película virgen de Estados Unidos, la producción cinematográfica argentina se redujo drásticamente. Esto favoreció el auge del cine mexicano, destronando de las pantallas de America hispana y Argentina misma, nuestro cine.

Y otro motivo, en relación al problema planteado, es la idea de que la industria cinematográfica funcione hoy en día principalmente como un mecanismo de ideologización, sin profundizar en el análisis y sin autocrítica, evitando abordar los problemas socioculturales actuales. Surge un cine ideal, a veces ingenuo, con un discurso o forma de pensar desde una sola perspectiva, que muchas veces evita comprometerse de manera directa con nuestro pasado. Continúa valorando la utopía del socialismo vernáculo, tercermundista, que parecía estar muy cerca hace más de 50 años. Y si de vez en cuando se presenta algo que cuestiona el «status quo» dominante, es para dar la impresión de que el cine se compromete con los problemas socioculturales más urgente

A pesar de que algunas personas siguen creyendo que la discriminación hacia el colectivo LGBT+ es igual que antes, la realidad es más compleja y positiva. Gracias a las luchas y los logros de este colectivo, se ha avanzado mucho en el respeto y la valoración de la diversidad sexual.

 En términos generales, se está avanzando hacia la eliminación de estereotipos homofóbicos y hacia la visibilidad de discursos, enfoques y problemáticas relacionadas con la reivindicación del colectivo LGBT+, en línea con los tiempos actuales. Aunque haya algunas actitudes discriminatorias hacia el colectivo LGBT+, se puede decir que hay un avance hacia la superación de prejuicios y hacia la valoración de la diversidad sexual y de género. Por eso, sería interesante proponer disminuir el número de películas que muestran odio o rechazo hacia el colectivo LGBT+. En cambio, se sugiere elegir películas que resalten el progreso y la reivindicación de este colectivo, mostrando así obras que representen esta realidad, apoyando las que logren.

Sería interesante superar estos posible motivos que retardan el desarrollo de nuestra industria cinematográfica. Más modernizar con nuevas teorías, como las que surgen de la economía naranja, o fomentar formas de producción como la venta cruzada, también conocida como crossselling o el up-selling, que es conocido como «venta complementaria”, entre otras.

Juan Alberto Maselli
juanmaselli@huellas-suburbanas.info