Que el odio le gane al amor

La última experiencia realmente peronista entre 2003 a 2015 dejó hitos históricos en materia de derechos. El tema fue abordado magistralmente en libros, ensayos, documentales, podcasts, películas y artículos de toda índole, pero también trajo errores de concepto y narrativas cuyas consecuencias se pagan al día de hoy.

Durante el gobierno de Alberto Fernández, afirmar que un socialdemócrata que no avanzó en casi ningún asunto trascendente, era hacerle el juego a no se entiende bien qué cosa. Pero antes, consignas como «el amor le gana al odio» mitigaron los anabólicos que tenía el proyecto y exasperaron la idea de que hay que poner la otra mejilla, aún ante las ofensas más terribles.

La frase – de tono inaguantable por lo naif – no resiste ejemplos con orígenes en nuestra historia. San Martín no repartió besos, flores y buena onda a la hora de liberarnos ni pidió disculpas para romper nuestras cadenas. Ninguna revolución se hizo pidiendo ni permiso ni perdón. Al intolerante, paradójicamente, se lo debe combatir con extrema intolerancia, cuanto más furibunda, mejor.

Hace poco más de un año gatillaron la cabeza de la mandataria más importante de la democracia y no hubo ningún «quilombo que se va a armar». Más bien fuimos testigos de tuits de los pendeviejos de la agrupación juvenil que hace rato que no se toman un bondi para calmar los pedidos de respuesta. No pasó demasiado, pero cuidado, los emojis con carita enojada estuvieron. Actitud pasiva que perdura al día de hoy.

La desprotección de la que somos víctimas es total. Ante un león furibundo que ya anunció que va a fagocitar y devorarse todo derecho laboral, de salud y de estándares mínimos de calidad de vida, una dirigencia que votamos pero que no dirige ni representa nada, busca la manera de conchabarse para ver cómo zafa y de qué manera se acomoda a esta nueva realidad, en parte por ellos construida con la inacción de los últimos años.

¿Escuchan ese murmullo de fondo, a lo lejos? Es el asesor de un diputado nacional negociando por celular posibles excepciones y beneficios particulares para mirar con mejores ojos el DNU del presidente Milei. Otros directamente saben que tienen que votarlo afirmativamente, porque el dolor de cabeza que les generó el carpetazo, les vuelve imposible todo tipo de disenso.

Una clase política parasitaria dejó entrever que transar nuestra sangre a precio vil es parte de una estrategia para que el verdadero trompazo hacia los poderosos -que siempre ganaron- se vea quizás en algún momento, o quizás no. En algún momento llegará la ocasión, y mientras tanto se canjean algunas posibilidades durante la tormenta, y el que no lo hace porque considera sucio estar en la política como un negocio, mientras una porción gruesa del país transita hambre y angustia es – lisa y llanamente – un pelotudo bárbaro.

Los senadores son perros de ataque de los gobernadores y responden en función de esos esquemas. Difícil pensar en alguna forma de rebelión, ya que el látigo y chequera domará a cualquier díscolo. Si bien no hay obras con las que avanzar porque quedaron anuladas monárquicamente, hay que pagar los salarios de los empleados para que no prendan fuego la provincia y se pierda en la noche de los tiempos el deseo de la re-reelección.

La achanchada Confederación General del Trabajo todavía se encuentra haciendo la asamblea de la asamblea para realizar una movilización, y nunca un paro general, de manera tal que no se note tan estruendosamente la entrega de la que son parte desde hace años en todos los niveles, ya sea en el plano nacional como en distintas localidades del conurbano, cuando no quisieron ponerle fecha a un paro en tiempos de la Revolución de la Alegría, y por lo cual sus bases casi los carnean vivos a pleno sol.

Todos los «gordos» con camperita de cuero y cara de nenes malos fueron rápidos al pararle a Cristina Kirchner y a un gobierno con el salario más alto del continente, pero se ocuparon de ajustarse el tutú rosa y ensayar pasitos de danza con pies de punta cuando imperaba tomar medidas contra la gestión macrista, aquella que tomó la deuda más grande de la que se tenga historia y elevó los niveles de pobreza a puro tarifazo y despido injustificado.

Si la generación de los 70, aquella que fue chupada por tener un horizonte utópico y caminar hacia él, estuviera presente para dar el buen combate, más de un representante sindical de esos que están atornillados negociando paritarias a la baja y calmando a las bases que tienen hambre, tendrían temor de caminar por la calle o de trasladarse con su chofer hasta las instalaciones confortables de un estudio de televisión pensando en sus temores más ocultos dado que la represalia podría ser más cruenta. Y si no es con los dirigentes a la cabeza, que sea con la cabeza de los dirigentes.

En estos tiempos de oscuridad, el peronismo y parte de sus dirigentes está poniendo la otra mejilla aduciendo ser «estrategas», pero siempre con el hambre y la angustia del otro, dado que en estos años se han ocupado más de asegurarse un futuro para tiempos en los que el sol no les dé, que en gestionar para transformar la Patria.

Son tiempos tristes para la manifestación militante, y las alarmas están prendidas en los comunes. Los locales partidarios están cada vez más vacíos y el grueso de las sociedad dejó de ver al peronismo como la síntesis del trabajador. Se ha dejado de creer y como consecuencia de ello, medio padrón habilitado acompañó a un demente con una motosierra.

La resistencia a este proyecto egoísta y salvaje parecen encabezarla los dirigentes por abajo, algunos ciudadanos de a pie y excepciones como el gobernador bonaerense, que hará lo que pueda con un contexto nacional adverso y alcaldes como Francisco Echarren, quien ya aseguró vía televisión nacional que hará un «pool de compra» para llevar a la mesa de los castellinos carne a precios pagables, en especial durante las fiestas. Ya no se trata de asegurar televisores de última generación, sino alimentos.

¿Tan difícil es imaginar una Liga de Intendentes del oeste que lo imiten? De acuerdo con las últimas elecciones, distintas comunas azules renovaron su mandato, a saber: Moreno, Merlo, Ituzaingó, Morón, Hurlingham y La Matanza. ¿Cuánta representación se concentra en ese núcleo? La suficiente como para crear un bloque de poder político que haga frente ya sea en lo simbólico como en lo práctico a este modelo profundamente injusto.

Hay que agarrar todas las remeras con consignas adolescentes de hace 10 años y prenderlas fuego, o bien alterarlas, porque la paciencia se está terminando y lo que se está pidiendo a una camada de privilegiados demasiado cómoda, es que el odio le gane al amor, porque para el amor están las novelas de la tarde. Porque Milei también existe por ustedes.

Acompañamos el artículo con este videoclip de la banda Disturbed, cover del tema Land of Confusion de Genesis. Canción creada para repudiar la guerra y reinvindicatoria de la unión de los comunes contra los poderosos.

Santiago Alonso
santialonso@huellas-suburbanas.info