Otros aspectos de vivir en la pandemia

Sin saber por qué, exactamente, porque nunca creí que podría ser de mi interés el mundo de la economía, me voy metiendo en estos “terrenos farragosos”. En realidad, creo que estoy siguiendo un camino inverso al de much@s “especialistas”. Voy de la educación a la política. Y de la política a la economía.

Tal vez “la moda” sea: de la economía a la política. ¡Y quedarse allí!

Pensé proponerle a nuestro amigo editor otro título: “De neonazis, trumpistas y tramposos…”, pero me pareció, como dice mucha gente joven,  un poco fuerte…

…Pero tal vez no lo fuese tanto.

Parece ser que, siguiendo una vieja costumbre de ciertos sectores de “nuestra sociedad” (“la parte sana de la sociedad”, dirían ell@s), tomamos del “primer mundo” (de la Europa cristiana y los “hermanos del norte”), lo mejor: Como en zonas de Alemania y de Estados Unidos de Norteamérica (pero también de otros países -cuna de la democracia, dirían muchos-), reaparecen los mensajes y las conductas típicas de la doctrina nazi: xenofobia, homofobia, desprecio por la mujer y el anciano…

Pero aquí se asocian esos grupos, rápida y eficazmente, sin cuestionarse aspectos ideológicos e históricos –que desconocen o en los que descreen- con los admiradores de Donald  (No,  no del Pato, sino del multimillonario que volvió a demostrar la posibilidad de enlazar el amor al dinero y al poder, con la ignorancia y la convocatoria al accionar violento).

Y por si fuera poco, se han asociado entusiastamente con los tramposos locales. Decirles “de derecha” es una vulgar ofensa a sectores de la clásica Argentina, patricia es decir, “patriarcal”, que tal vez los miren con cariño y cierta envidia, pero, aceptémoslo, son otra cosa. Pueden ser incluso golpistas, pero no son estúpid@s,  ni suicidas.  En todo caso, algunos incluso asesinos, pero por interpósita persona… No es cuestión de mancharse las manos con sangre (¡Qué feo!).

En fin, que venimos viendo (y en el avance –para mí, MUY LENTO y tierno-) de la Ley sobre Aporte Solidario Extraordinario (o de Contribución por Única vez a las grandes fortunas), hay una intensa militancia resistente, más exactamente una violenta ofensiva para evitar que le toquen “la Caja” a los “viejos dueños” del país. No creo que la mayoría de los “pobres gatos”  (con perdón de los gatos, esos simpáticos cuadrúpedos muy honorables e íntegros que maúllan) que protestan por las calles sean ni republicanos ni partidarios de la libertad. Porque se han… (casi se me escapa un término poco académico) reído de la República y la Constitución cuantas veces han podido. Y le han vendado los ojos a la Justicia por donde les venía bien en cada instante de nuestra historia  “reciente”  (los últimos doscientos y pico de años). Ni siquiera “trinan” por sus propios intereses ni los de “sus empleadores” (que no conocen), sino según los impulsos que les trasmiten los comunicadores de turno. Y si algo han heredado de la Revolución Francesa (luego del inútil “desgaste” de casi doscientos cincuenta años), son dos de los tres principios. Y se les ha “caído” uno esencial: el de la Fraternidad.

He intentado hacer un esfuerzo comparativo entre los ingresos de la inmensa mayoría de nuestro pueblo (entre los veinte mil y los doscientos mil pesos, para tomar números redondos) y esa cifra tomada como base para ese “aporte solidario”. Los doscientos millones de pesos.

Si bien es cierto que se trata “solamente” de algunos ceros más, yo me propongo comparar en especial los veinte mil pesos mensuales que podrían ser los ingresos de quienes viven al día, y aportan al comprar cualquiera de los productos de primera necesidad, en especial los alimentos, la ropa y el calzado, el IVA.  Es decir, más del veinte por ciento de lo que pagan. Y todo (o casi todo) se les va en eso. Y si ganan, trabajando, algunos pocos miles de pesos más, les aplican un impuesto “gracioso”: el impuesto a las Ganancias…

En cambio, los que se resisten a que les toquen entre un dos y un tres por ciento de lo que denuncian de sus bienes, obviamente… no sé cómo decirlo, elegantemente, ¿A qué extraña especie pertenecen?

Edmundo Mario Zanini
Edmundo Mario Zanini
eduardo.zanini@huellas-suburbanas.info