LOS CAMPOS INUNDADOS Y LA PATRIA

 
Por Carlos Borgna
   Con la imagen de los campos inundados, las rutas cortadas, los tractores encajados en el barro, el 80% de la cuenca lechera bajo agua, en las redes sociales abundan las consideraciones sobre la situación. A esto hay que agregarle que el Presidente de la Nación sobrevoló la región, que el Gobierno provincial se queja de los burócratas que en Buenos Aires no liberan la ayuda prometida y una catarata de consideraciones sobre lo mal que la está pasando la gente en las zonas rurales.
   A partir de esto surgió, nuevamente, una reivindicación del productor agropecuario, de su vida sacrificada, como forjador de la patria, de su trabajo incansable y denostando a aquellos que se quejan de sus 4 x 4 y todo lo imaginable.
   A las personas que sostienen esto y lo comparten en las redes, no los hemos visto una sola vez, revalorizando a los millones de hombres y mujeres que todos los días se levantan, toman uno o dos colectivos para llegar a su laburo, a la fábrica, y que a veces trabajan en negro, mal pagos.
   O a los que se inundan en las ciudades, con barrios sin servicios esenciales, sin camionetas 4 x 4, sin pavimento, sin colectivos que entren al sector donde viven y caminan cuadras para ir a dar clases, o atender enfermos en un hospital, barrer calles, recolectar ramas caídas, o estar al frente de un comercio de ropas, donde le pagan un sueldo cuasi miserable.
   Ellos también construyen la Argentina, y cuando la inundación pase y no pase la desidia de ciertos dirigentes políticos y de las políticas que implementan, no tendrán un campo para empezar de nuevo, sino su dignidad a cuesta y su historia para ser contada.
Porque, definitivamente, la patria es el otro.
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