“Lamento mucho decir esto, pero siento que algo nos está amenazando el horizonte”

Entrevista al Dr. Daniel Abbas, médico especializado en diabetes. Nutricionista, médico deportólogo.

El Dr. Daniel Abbas, MN 62346, médico diabetólogo, especialista universitario en nutrición, cuenta con una vasta experiencia en la salud pública y es generosa fuente permanente de consulta para Huellas Suburbanas.

En esta oportunidad, conversamos vía telefónica para que nos brinde su análisis referido al estado actual del sistema público de salud, y sus variantes de obras sociales y medicina privada pre-paga, y el escenario que se presenta en tales áreas de cara a las políticas anunciadas, al menos durante la campaña, del nuevo gobierno nacional.

Doctor, estamos llegando a un fin de año bastante tormentoso, especialmente en materia de carestía de la vida producto de la elevada inflación. Eso tengo entendido que también está repercutiendo en el ámbito de la salud, en el costo de los insumos, en el incremento del precio de los medicamentos. ¿Cómo ves que estamos arribando a este fin de ciclo, y qué perspectiva tiene desde su vasta experiencia en el ámbito de la salud pública, para lo que se viene con el nuevo gobierno?

La situación social hoy, puede decirse que todavía está sostenida en mi área de incumbencia, porque todavía hay acceso a lo que es la medicación básica. Yo manejo puntualmente el tema de la diabetes, que es una enfermedad que venía con un avance a nivel mundial bastante agresivo, y después de la epidemia del Covid, de la mano del reposo y de la obesidad que desarrolló el Covid, porque la gente se quedó en casa comiendo, la diabetes realmente superó cualquier posibilidad estadística. Todavía el sistema aguanta, sobre todo de la mano de las obras sociales y de la mano de lo que es la prestación médica obligatoria, donde los pacientes obesos, o diabéticos, hipertensos con colesterol están enrolados en una obra social, y todavía tienen una posibilidad de acceso a la gran mayoría de los medicamentos. Pero, como quien diría, los puntos de una costura están saltando: A nivel de la salud pública no tengo contactos directos actualmente, pero sí a través de mi hijo, que es médico y trabaja en las salas del conurbano, donde realmente el acceso a la medicación se hace muy difícil, inclusive referido a los insumos básicos para el cuidado de la salud. Pedir tomografías computadas o estudios de alta complejidad realmente se complica mucho, lo cual también se evidencia en las obras sociales.

¿Y en el sistema de salud privado, sucede algo parecido?

También se evidencia esto en el sistema privado. Cualquiera que tenga una cobertura médica, llama para pedir un turno, y se los dan de acá a dos o tres meses…

Exactamente, eso de hecho lo vivo en carne propia y tengo muchas referencias de cómo se han estirado los tiempos para otorgar turnos.

Claro, y ahí se dirime una crisis, porque si bien no sé qué es lo que va a venir, no auguro nada bueno. Hubo un conato muy claro de comenzar a cobrar formalmente un Copago, que las instituciones iban a cobrar una especie de bono contribución, porque aparentemente el término Copago no es legal, entonces se lo iba a denominar, por así decirlo, como una contribución voluntaria. Muchos médicos especialistas lo están cobrando, porque lo que pagan las coberturas médicas privadas es realmente humillante. Y no sólo el monto es humillante, sino el tiempo que demoran en abonar. Y lógicamente los médicos nos sentimos desprotegidos, discriminados por esta situación, y es por eso que se terminan dando turnos cada dos o tres meses. De modo que, desde este punto de partida, lo que viene no augura nada bueno, ya que en afán de la apoyatura en la libre empresa y la empresa privada, se le va a dar una vía libre a las coberturas médicas sobre todo, y éstas van a aumentar en forma exagerada la cuota mensual, que ya hoy, honestamente, es muy difícil de pagar para las clases medias. Y para las clases que están más desprotegidas que dependen del sistema de salud estatal, tampoco hay buenos augurios. Lamentablemente no soy en nada optimista frente a este escenario.

Justamente, si nos basamos en las directrices de campaña con las cuales este nuevo gobierno fue elegido por una amplia mayoría, no tendría entre sus prioridades el cuidado del sistema público de salud. Entonces la pregunta sería, esas amplias franjas de nuestra sociedad que no tienen acceso a una medicina privada, prepaga, e incluso tampoco a obras sociales, ¿Qué será de ellos ante un eventual desguace del sistema público de salud?

Uno opina ateniéndose a lo que ha venido escuchando como promesas electorales con respecto a todo este sistema, y no tengo dudas: Esto va a empeorar. Ya lo estoy viendo con la obra pública que ha comenzado a cesar su desarrollo. Te lo puedo decir en referencia a la ruta nº7 que utilizo, que sale por Acceso Oeste, pasa por Luján, y después llega hasta Junín, se le estaba haciendo una obra muy grande con la autopista, muy necesaria por cierto, y el lunes pasado yo ya volví y la obra estaba completamente parada. De modo que toda esa gente que estaba trabajando, va a quedar sin cobertura médica de las obras sociales, y va a ir al sistema público que, aún no colapsado pero ya está agónico. Si le quitan el apoyo, vamos a llegar a una situación en que van a tener que arreglarse con lo que haya. Lamento mucho decir esto, pero siento que algo nos está amenazando el horizonte. Uno trata de sobrevivir, ahora bien, cuando te enfrentás con una persona enferma, no le podés decir “si Dios quiere”, tenés que buscar la forma de darle la ayuda que necesita. Y mi área que es muy específica, quiero advertir desde ahora y poner sobre el tapete lo siguiente: ¡Que no vayan a faltar insulinas, por favor! Y que no nos obliguen a volver al siglo pasado, porque las insulinas que nosotros utilizamos en las obras sociales son sistemas de aplicación bastante modernos. Ya dejamos atrás las agujas comunes con las jeringas que teníamos que cargarlas, con los frascos ampollas que había que mantenerlos refrigerados. Hoy en día tenemos aplicadores más modernos, que ya en el sistema público comenzaron a no estar disponibles, o están escaseando. Entonces vamos a volver al siglo pasado, lo cual tampoco es bueno porque genera mucha angustia en la gente, y no podemos volver a dar medicamentos que antes dábamos, pero que con el correr del tiempo hemos verificado que no son beneficiosos para la gente, y que ante el riesgo de que eso sea lo único disponible, tengamos que retroceder otra vez a eso.

Hablemos un poco del área que te involucra, que es la diabetes. Esas medicaciones siempre fueron más o menos costosas para el público general. Si se cumpliera, y es probable que sí, las promesas del nuevo gobierno de liberalizar por completo todo esto y que, básicamente, cada cual se arregle como pueda en aras de la supuesta “libertad”, los costos de dichas medicaciones dejarían fuera del alcance a, me imagino, por lo menos la mitad de los pacientes con diabetes.

Este es un tema muy angustiante. No quiero faltar el respeto a ningún hermano latinoamericano, pero conozco muy bien lo que sucede en países vecinos, como Paraguay, Perú, Chile y Bolivia, y tengo pacientes de Bolivia, donde los sistemas públicos prácticamente no existen, y la gente tiene que ir a comprar los medicamentos que puedan, y me consta que esos pacientes la pasan muy mal porque no tienen acceso a las insulinas que nosotros estamos usando en Argentina desde hace mucho tiempo. Si estamos yendo para ese camino, entonces estamos yendo por un muy mal camino. Si está ya instalada la sensación de que muchas empresas van a cerrar, la obra pública va a cerrar, mucha gente va a quedar fuera del sistema, ¿Cómo hacés para manejar a esta gente? ¿Y qué medicación les vas a dar? ¿Le vas a recetar una insulina? Cuando hoy es prácticamente imposible comprarse un frasquito de 50 tiras reactivas. Si esa persona tiene que ir y gastar 40, 50 mil pesos, es imposible. Y lo último al respecto: Hoy por hoy, a través de las obras sociales y también la cobertura médica que tiene un descuento muy alto, hay medicamentos de última generación que son extraordinarios, y hay una cierta cantidad de nuestra población que tiene acceso a eso. Estas medicaciones de última generación, que son beneficiosas para la diabetes, para los ojos, para el corazón, para los riñones… el que tiene dinero, va a poder acceder, y el que no, tendrá que bancársela con lo que haya. Y eso es muy injusto y muy desigual.

Alguna vez, el escritor George Orwell en una de sus novelas emblema, dijo aquello de que “todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”. Parecería que se quiere consolidar una sociedad dividida entre los que tienen acceso y los que no, y para éstos últimos, frenar sus protestas con un fuerte sistema de represión…

Bueno, sin ánimo de meterme en política, digo que los argentinos como un todo general, hemos votado por estas políticas. Y si hay algo que debemos dejar siempre aclarado, es que esta persona que va a ser el nuevo Presidente, no mintió, dijo todo lo que quería hacer… y la gente lo votó.

Las apoyaturas internacionales que acompañan al nuevo Presidente en su acto de asunción, también marcan con toda potencia los compromisos a los cuales nuestro pueblo se verá arrastrado, y que nos traerá más que probables consecuencias de variada índole, entre ellas en el ámbito del sistema de salud integral.

Sí, Daniel, estoy de acuerdo. No obstante lo dicho anteriormente, quiero dejar un último mensaje, porque siempre trato de ser optimista, la vida te golpea y te levantás. Lógicamente lo que estamos viendo hoy no es bueno. Imagináte lo que se viene. Pero como contrapartida, nuestra solidaridad existe, los argentinos tenemos actitudes de solidaridad realmente ejemplares; aquel que tiene ayuda al compatriota que no tiene, y esa actitud siempre existió entre nosotros, y va a seguir existiendo. Lo hicimos durante la guerra de Malvinas, a pesar de tener a Galtieri como Presidente, y la gente depositaba y colaboraba con lo que tenía para ser enviado para nuestros soldados. Lo he visto y vivido durante la época de (Carlos) Menem y durante el 2001, y lo vamos a volver ahora como actitud positiva de población, donde al menos yo, como médico, y me consta que mi hijo y una gran cantidad de jóvenes profesionales de la salud como él, vamos a estar trabajando en las salitas del conurbano asistiendo a la gente y tratando de conseguir medicamentos gratuitos, que a veces nos dan los visitadores médicos, para poder transferir gratuitamente esto a las personas, para que nadie se vaya a su casa sin, al menos, algo de la medicación requerida. Que nadie se vaya con las manos vacías. La solidaridad es lo que nos va a permitir resistir esta situación que hoy ya estamos viviendo, y lamentablemente a algo peor que aún está por venir.

Daniel Chaves
dafachaves@gmail.com