Huellas Suburbanas respalda al periodista Gustavo Sylvestre tras las groseras ofensas que le espetó Hugo Moyano

   De la vergüenza y del ridículo, por lo visto vuelven casi todos. Un tiempito prudencial, la cosa cae en el olvido y queda la cuestión como si nada hubiese sucedido. 

   Aún así, la actitud general que suele definir a la cotidianidad de Hugo Moyano, evasivo de la ignominiosa marcha atrás de la CGT respecto al amague de ir a medidas de fuerza en caso de que el gobierno ultraconservador vetara la Ley Antidespidos, huyendo ahora por la tangente para recostarse en el ataque innecesario, ilógico y tan desaforado cual su habitual «estilo», en este caso contra un periodista de lo más caballeresco como lo es Gustavo Sylvestre, sólo puede entenderse como una acción propia de un hombre acorralado (¿extorsionado?) por la resultante del sendero maloliente que él mismo se esmeró en construir. Pozo del cual, no nos mintamos, hace rato que ya es absolutamente incapaz de emerger.
  
 Nuestros respetos y solidaridad con Sylvestre, uno de los pocos periodistas que dignifican la profesión en la miserable jungla de los medios masivos de «comunicación».

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