HCD Morón: La sesión devenida en el sainete del bochorno

Y todo a media luz…

El pasado jueves 23 tuvo lugar la última sesión ordinaria del período 2023 en el Honorable Concejo Deliberante de Morón, que incluyó la sanción de varias ordenanzas, algunos beneplácitos y homenajes, los cuales fueron mayormente aprobados por unanimidad o en votación directa. La propuesta de esta sesión incluía como plato fuerte, la entrega de los diplomas para los ediles que culminan su mandato el próximo 10 de diciembre, por lo cual se contó con la presencia en algunos familiares y allegados en las gradas; elementos constitutivos, a priori, para un momento afable dentro de lo que está considerado socioculturalmente como un “templo de la democracia”.

Pero los sórdidos intersticios del camino, tenían preparado otro convite diametralmente opuesto a quienes concurrimos, y desbordamos la grada del primer piso, para presenciar dicha sesión.

La tarde de sol primaveral iba abriendo terreno para el advenimiento de nubarrones de diverso espesor y matiz.

Se levanta el telón. Primer acto.

El cronista arribó al Concejo Deliberante con algún retraso, lo cual no le impidió ingresar, siempre amablemente atendido y asesorado por todo el personal de recepción y del área de prensa. Alguien tenía que mencionar a esta feliz realidad, y ahora está expresada en estas líneas.

Ya en las gradas, significativamente rebalsadas de personas, asistimos a una sesión absolutamente serena, con varios momentos para el intercambio de chanzas entre concejales de distintos bloques, un ambiente relajado a todas luces, que incluyó entre varias propuestas, la última en su actual gestión del concejal Juan Nardo, muy interesante por cierto y que vale la pena destacar, como lo es el proyecto de ordenanza “Salir más tranquis”, que busca evitar situaciones de violencia en boliches y bares de la zona. Un escenario incluso bastante diferente al que se viene esbozando de cara a la conformación del nuevo parlamento nacional a partir del 10/12. Todo parecía encaminarse hacia el desenlace esperado: Las formalidades protocolares de la entrega de diplomas para los concejales que culminaban su mandato, tales los casos de Claudio Rugna, Marina Pintos, Julieta Laviuzza, María Fernanda Monteros, Analía Zappulla, Claudia Quintana, Gastón Pérez, Cristian Herrera y Juan Nardo, así como también el propio presidente del HCD, Marcelo González. Acaso, unas palabras sentidas y alguna evocación positiva del concepto “democracia” en sí mismo.

Pero… era un guiso demasiado chirle, diría mi abuela. Alguien tenía que ponerle más picor.

Segundo acto. Primer desfile.

De a poco, se comenzó a hacer escuchar la palabra firme, de a ratos punzante, del concejal de JxC (Coalición Cívica), Francisco Mones Ruiz. Algunos debates sobre diversos proyectos de ordenanza, que concluyeron en votaciones más o menos apretadas, ya habían iniciado un ida y vuelta intenso entre el mencionado legislador y, aleatoriamente, otros del bloque de Unión por la Patria, ante la esforzada paciencia del Presidente para mantener la sesión dentro de parámetros normales.

Cuando estaba por llegar el momento para debatir el aumento de las tasas previsto para 2024, Mones Ruiz se anticipó a la cuestión, pidió la palabra y comenzó a fustigar a las autoridades municipales en relación a los diversos aumentos de tasas que se fueron aplicando a lo largo del presente año.

Tal como suele suceder en estos ámbitos legislativos, la discusión cedió rápidamente lugar a los gritos; los gritos evolucionaron a un “no-escucharse-nadie”, y de inmediato se levantaron de sus bancas todos los concejales de la oposición, menos una, y emprendieron la retirada del recinto, dispuestos a no conceder quórum para el tratamiento de esta sensible problemática que se debía resolver, en el marco inflacionario que venimos padeciendo.

En simultáneo, comenzaron los murmullos, algunas protestas airadas de algunas personas puntuales que se encontraban en la grada del primer piso, y otros que reclamaban cada vez con mayor firmeza a que se callaran la boca o bajaran el tono de voz, por una cuestión básica de respeto al ámbito en que se encontraban.

Pero la jugada estaba destinada a salir mal. Muy mal, ya que como mencioné antes, una concejal de Juntos por el Cambio, concretamente Claudia Quintana, había decidido quedarse y dar el quórum para el tratamiento del aumento de las tasas municipales.

Los nubarrones comenzaban a cerrarse, implacables…

Tercer acto. La explosión

Ante esta situación, no tardó en reaparecer, raudo y visiblemente sobresaltado, el joven concejal Francisco Mones Ruiz, a esta altura la “estrella” de esta sesión ordinaria del HCD local, para fustigar con total dureza a la concejal Quintana, acusándola de haber otorgado quórum a cambio, presuntamente, de haber entregado su voto por “contratos, contratitos”, según gritaba el antes mencionado.

“Estamos viviendo un momento muy triste en la oposición, viendo cómo una concejal que dice ser opositora se quedó en su banca facilitando el quórum al oficialismo y siendo cómplice del aumento que van a sufrir miles y miles de vecinos. Este acto no es una traición a Juntos por el Cambio: es una traición a la representación política” espetó Mones Ruiz.

Concejales de Unión por Todos y el presidente Marcelo González, debieron terciar para que el concejal de JxC baje el tono, respete a la concejal en medio de agravios públicos, y en segunda instancia reclamarle que no traigan la feroz interna, ahora muy al desnudo, que involucra al bloque de JxC, actualmente fraccionado en 5 sub-bloques luego de haber perdido la elección municipal por mucha mayor diferencia a la imaginada, dato incluso confirmado del otro lado del pasillo, por algún funcionario de la lista vencedora, también sorprendido por la diferencia abrumadora con la que Lucas Ghi venció a la lista encabezada por Leandro Ugartemendía.

Batahola en la barra!

Esa escalada de tensión, gritos, repudios, trapitos al sol y todo condimento de bravuconería de antigua pulpería, derivó en una segunda exaltación en la grada, entre simpatizantes en su mayoría de JxC, pero en este caso con la resultante que, quien escribe, se vio en medio de empujones, manotazos al aire, amenazas, algún “cortito” a lo Karadajián y una salida indecorosa, patética, a piñas y empujones por los pasillos y la escalera hasta llegar a la planta baja.

Mientras observaban las peleas en las gradas, no pocos concejales reclamaron contra la responsabilidad del propio Mones Ruiz en no detener su alocución y, de este modo, haber contribuido de modo indirecto a violentar con su accionar a ciudadanos, acaso menos acostumbrados ¿o sí? A tales tipos de discusiones, y la intervención policial para separar en los pasillos y garantizar nuevamente una paz y equilibrio que, visto desde lo que uno considera esperable y razonable para el ya mencionado ámbito institucional, acababa de ser ultrajada… una vez más.

El sainete con final feliz

Pasado un rato, y como para darle un cierre lo más decoroso y pronto posible, la sesión languideció hasta apurar el momento protocolar que más se esperaba para esta jornada: las palabras finales y la entrega de las distinciones a los concejales ya arriba descripta.

Resulta, cuando menos curioso seguramente para el público lector no avezado en estas tertulias de “nuestra” política, saber que quienes participaron de tamaño papelón, se habrán sumado a aplaudir y saludar a sus colegas con diploma en mano… aparentemente como si nada grave hubiera sucedido minutos antes.

Y caída final del telón. Créditos finales. Un colega, caminando sobre plaza San Martín, me preguntó mi opinión al respecto. Pensé unos instantes, enfoqué mi mente en la carestía de la vida cotidiana, la incertidumbre que aqueja al grueso de la población desde lo financiero y ahora con el condimento de un futuro gobierno con más dudas que certezas a la vista… luego recordé todo lo observado y vivenciado minutos antes en el HCD local, y apenas pude responderle “esta película ya la vimos, ojalá que la próxima sea más novedosa en su trama… porque estas historias, ya aburren”.

Daniel Chaves
dafachaves@gmail.com