Des-coyunturas

A veces escribir, esto es, ordenar las ideas para compartir con otros, se parece mucho a palear arena en el desierto. Sobre todo en una sociedad global que apenas puede concentrarse en pocos cientos de caracteres y muchas selfies…o videos mínimos.

No es mesiánico intentar ayudar a poner en sus casilleros temas o problemas que, entrelazados y mutuamente influyentes, funcionan como bolas de distintos tamaños en un pelotero. Hay conflictos que mueven muchas otras pelotas y bolitas que desvían movimientos. Es obligación de los que intentamos darle valor a lo vivido para mejorar la vida de los que experimentan.

En Ucrania, los rusos hacen lo que siempre hicieron: defendiendo lo que consideran la unidad de su tierra y su pueblo… con éxito. Israel cumple su rol de gendarme asesino en Gaza, amenazando vecinos para sostener un gobierno débil. El Sahel africano se une para sostener un proyecto soberano frente a la centenaria voracidad de recursos por parte de las potencias coloniales. Venezuela reclama con el respaldo democrático incuestionable, su territorio rico en recursos de Esequibo, azuzando la voracidad armada de la potencia del norte. El dólar sigue su lento declive en un mercado mundial en el que China a la cabeza de los BRICS, abre los brazos para recibir socios.

La mayoría de los votantes argentos deploró la ineficacia de nuestro gobierno Fernandez al frente, para producir cambios profundos. Uno que fue capaz de proteger las vidas en pandemia, sosteniendo un sistema de salud de emergencia y logrando gran aprobación, perdió la oportunidad de aprovechar estos tiempos de peste, guerra y sequía para transformar ejes centrales: garantizar la comida, la vivienda y salarios más altos, desarmando la principal agresión de los formadores de precios hacia quienes viven de salarios y jubilaciones. Reparar la in-justicia, hoy reaseguro de los negocios de pocos. Desmonopolizar carteles de comunicación y servicios. Recuperar soberanía en recursos y energía.

Lo grave, y en esto quienes vivimos la hiper del 89 o el estallido del 2001 tenemos ecos en el cuerpo, es que el emergente receptor de la desaprobación fue un aventurero sin equipo, sin partido, sin otras ideas que una mezcolanza difusa e ilusoria, capaz de convertirse… una vez más, en el arma de la clase dominante para intentar romper la organización popular y hacernos volver a la década del 10… de 1910.

Hubo también, quien sostuvo desde una gestión impecable, contra las internas y agachadas de propios y extraños, desde una postura coherente de vida y ejemplo. Quién no se desenganchó del destino nacional para alambrar su espacio. Quién sí escuchó a los sindicatos y organizaciones sociales, generó obras y políticas para todos en la mejor escuela de Cristina y Néstor…ése ganó.

Ahora queda esperar que más rápido y a lo bestia, vuelvan los 90, matizados con tejido macrista y toques de taser-bastón-munición… o nuevos copitos. Sólo queda aguantar y ver cuánto resiste nuestra gente a que se ponga en movimiento la maquinaria de hacerle la vida más difícil o imposible.

Ordenar las ideas nos permite razonar, apelar a la experiencia, intuir la tormenta y construir refugios para todos los que se caerán, irán a la calle literalmente, buscarán comida donde se pueda o venderán lo que puedan por lo que les den.

No será la primera vez. Tenemos el 45% de voluntades para hacer que sea la última.

Para volver a empezar, no es poco.

Gustavo Zapata
gustavo.zapata@huellas-suburbanas.info