AL DECIR Y ESCRIBIR DE DON ARTURO: ZONCERA NÚMERO 8 “la libre navegación de los ríos”(*)

Por: “El pibe de los astilleros”

 En los últimos días se dio la firma del Acuerdo Federal Hidrovía Paraguay-Paraná; al frente con el presidente Alberto Fernández y los gobernadores, Gustavo Valdes (Corrientes), Jorge Capitanich (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gildo Insfrán por Formosa; por Misiones, Oscar Herrera Ahuad, por Santa Fe, Omar Perotti y por Buenos Aires, Axel Kicillof. Por un decreto de necesidad y urgencia se creó la Administradora Federal de la Hidrovia Sociedad del Estado, que está integrada por el 51% del Estado Nacional y el 49% las siete provincias, y un Consejo Federal que tendrá el carácter de consultivo, integrado por el ministerio de Transporte, las provincias, entidades empresarias, gremiales, organismos académicos. La sociedad del Estado establecerá la administración el control y las obras.

La Hidrovia Paraguay Paraná es una vía navegable que conecta los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay, y que por esa ruta se realiza aproximadamente el 80% del comercio exterior.

Según las multinacionales del transporte, los requerimientos para que esa vía sea navegable, necesita condiciones que el estado argentino, por tener sus puertos concesionados, no tener flota mercante y no poder ejercer nuestra soberanía sobre la producción que generamos, sistemáticamente cede, no teniendo en cuenta que esas concesiones permanentemente nos llevan a que la demanda externa nos defina la producción interna e imponga necesidades que no son las nuestras, sino la de las multinacionales que regulan el comercio exterior.

El diseño de esta sociedad estatal viene de la mano de que la concesión del dragado de la hidrovia, que por los últimos 25 años estuvo estuvo en manos de la multinacional Jan De Nul, (capitales belgas holandeses de la corona) se vence. Sería más que interesante pensar en una empresa estatal que desarrolle el dragado y el balizamiento de los canales de la hidrovia, pero no parecería ser ésa la intención, si no sólo la de un diseño de contrato nuevo con nuevos requerimientos de las provincias bajo el mal utilizado concepto de la baja del costo del flete.

Es un serio error creer que los barcos cada vez más grandes, ahorran entrando cada vez más arriba del Paraná; no sólo es mentira sino que es un negocio de las multinacionales que siguen alineando todo: la línea de producción (arman los pooles de siembra, la cosecha la llevan en sus camiones, la cargan en sus puertos y se la llevan en sus barcos, dejándole al país una ridícula y poco confiable declaración jurada).

Para la Argentina, lo conveniente es dragar sus ríos y sus puertos según su

tecnología, desarrollo que está ligado a algo un poco más normal de profundidad, tratando de explicarlo en pocas palabras: si profundizamos el dragado en la zona del canal que une el puerto de Buenos Aires y Rosario, lo primero que se va a producir es más agua secando ojos de agua en el norte del país, y cuando las lluvias son más intensas, producir inundaciones en zonas donde antes no pasaba, solo por profundizarlo si a eso se le agrega el ensanche va a cambiar la geografía costera, y hacer desaparecer algunas islas, como también aparecerán otras producidas por nuevos bancos de arena . Por esto necesitamos que se cree una empresa estatal que realice el dragado, que dé trabajo genuino a argentinos y que tenga conciencia y respeto por lo que hace. Claro que contra esto, además de millones de dólares de las multinacionales en su rol de “comprador del amor de muchos”, se podría decir: como sacaríamos el 80% del comercio exterior, acompañando a la empresa estatal de dragado, de la construcción de una flota mercante que tenga barcos que entren a nuestros ríos sin tener que destruir el medio ambiente, y donde estos no lleguen, construir las barcazas, y donde estas no lleguen, trazar líneas ferroviarias que reconecten nuestro territorio. Así se reduciría seriamente el gasto de flete y uso de combustible fósil.

Un ejemplo que aplican las multinacionales del transporte para optimizar sus recursos y ganancia, es 1 tonelada de carga cuesta transportarla en camión 10 pesos, en tren cuesta 6 y en barco 4, y en barcazas sólo 1. Dicho esto, necesitamos integrar el sistema de transporte en beneficio del pueblo argentino, generando trabajo genuino.

Para reconstruir nuestra flota necesitamos que se aprueben en el Congreso nacional dos leyes que tienen estado parlamentario: FODINN(2966-D-2020). Esta nos daría el financiamiento para construir la flota mediante un impuesto a cobrar a las toneladas cargadas, y RESERVA DE CARGA (2965-D-2020): esta asegura que el 50% de lo que entra y sale de nuestro país sea cargado por buques de bandera nacional con trabajadores nacionales en oficinas en Argentina, y con cuentas en instituciones bancarias de Argentina. Construiríamos una flota de 118 buques graneleros, 39 petroleros, 14 portacontenedores, 2400 barcazas y 840 pesqueros. Se trata de un plan integral a 35 años, y le daría trabajo real en blanco y digno a casi 150.000 argentinos.

Aunque no lo creamos hay gente que no está a favor de estas cosas y no solo sigue pensando que lo mejor es que las multinacionales naveguen nuestros ríos, sino que van por más: están reflotando una vieja ley para dragar el canal Magdalena y agregarlo a este nuevo diseño de navegación de los ríos internos.

Continuará en un próximo artículo.

(*) en referencia al “Manual de Zonceras Argentinas”, Arturo Jauretche (1968)

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