Veinte años de cultivos transgénicos en Argentina

Cambios en los modos de producción, en las tecnologías y su efecto socioambiental. (parte 1)

El denominado proceso de artificialización de la agricultura se caracteriza por el no respeto de los flujos, ciclos y relaciones naturales y su reemplazo por la aplicación de fertilizantes, plaguicidas y utilización de tecnologías mecánicas. En este trabajo nos proponemos realizar un análisis de las modificaciones en la estructura Agraria de la Argentina y el efecto socioambiental, derivado de la liberación al mercado y adopción por parte de los productores de las semillas modificadas genéticamente. La liberación de la soja transgénica resistente al herbicida glifosato en el año 1996, relacionada con procesos económicos y comerciales y decisiones a nivel político que la incluyen y trascienden, desencadeno una serie de transformaciones al interior de la estructura agraria no solo de la región pampeana sino también de las denominadas zonas extra pampeanas.

Desde la década del `50 se alteraron los modelos de la producción agrícola a nivel mundial, los cuales obligaron a un replanteo en la Argentina respecto a la política económica en general y a la política agropecuaria en particular. El paradigma productivo conocido como la Revolución Verde, si bien posibilito un incremento de la producción agraria con la aplicación de nuevas tecnologías; semillas “mejoradas”, fertilizantes, la explotación intensiva por medio de nuevas maquinarias y la utilización masiva de agroquímicos ocasionó un fuerte impacto ambiental, social y cultural.

Más acá en el tiempo, los procesos de globalización, integración comercial, los cambios en las políticas económicas surgidas a principios de la década del `90 tuvieron influencia decisiva en las actividades agrarias. En dicho período se introdujeron profundas reformas en el sistema económico del país, basadas en los ejes de apertura comercial, estabilización de precios, desregulación de actividades productivas y comerciales, integración comercial, privatizaciones, eliminación de diferencias en el tratamiento impositivo y cambiario agropecuario; fijándose la relación cambiaria en un peso por cada dólar. A causa de la reducción de aranceles a la importación de las tasas diversas se facilitó la importación de maquinaria e insumos, a menores precios. Asistimos a su vez a un proceso de incremento en la superficie sembrada con cultivos transgénicos, especialmente soja y maíz, combinado a la adopción un paquete tecnológico basado en la utilización de dichas semillas, del herbicida glifosato, de fertilizantes nitrogenados y fosfatados y de fungicidas.  Se denomina semilla transgénica a aquella simiente al cual se le ha introducido en su información genética (el genoma), un gen que naturalmente no poseía y que gracias a ello puede expresar una característica que dicha especie no tenía. Por ejemplo, a la soja transgénica se le introduce un gen de una bacteria del suelo lo cual le permite resistir la acción de algunos tipos de herbicidas, como el glifosato.  La Argentina ocupa el tercer lugar en el mundo respecto a la utilización de semillas transgénicas, luego de ocupar el segundo durante casi 15 años. Para Lograr esta expansión argentina tuvo que generar un marco legal que lo posibilite, desarrollo que no estuvo exento de la influencia de empresas de semillas y agroquímicos como la transnacional Monsanto. La incorporación de la soja a la agricultura argentina fue posible, por la interacción entre una demanda explicita del sector privado, el conocimiento desarrollado sobre los requerimientos y variedades de cultivo y una decisiva, la influencia de los medios masivos de información y de las Universidades, y también una cuestionable intervención del gobierno nacional, posteriormente acompañada por la industria aceitera.

El debate de la liberación al medio, expansión en la utilización y efecto de los cultivos transgénicos incluye la cosmovisión sobre las interacciones entre los seres humanos y la naturaleza. Las posturas convencionales sobre la Naturaleza la conciben como un conjunto de objetos que son reconocidos o valorados en función de los seres humanos. Los valores, especialmente los económicos, son brindados por las personas, y sus expresiones más comunes son, por ejemplo, la asignación de un valor mercantil a algunos recursos naturales o la adjudicación de derechos de propiedad sobre los seres vivos. Esta es la postura antropocéntrica donde la Naturaleza no tiene derechos propios, sino que éstos residen únicamente en las personas. Desde su aprobación el área sembrada con cultivos GM ha crecido en forma sostenida, siendo la tasa de adopción de cultivos modificados genéticamente una de las más altas en cuanto a adopción de nuevas tecnologías, esto indica un alto grado de satisfacción por parte del agricultor con respecto a los beneficios que provee la biotecnología como mayor flexibilidad en el manejo de los cultivos, disminución en el empleo de plaguicidas, mayor rendimiento y mejor calidad de la producción. Satisfacción económica, en el corto plazo, que les impide visualizar, internalizar y cuestionar otros efectos. No se trata de un tema solo económico -productivo sino político, político en sus aspectos que hacen a la toma de decisiones respecto de la asignación de recursos, preservación del ambiente y cuidado de la salud de la población y como tal debe resolverse, el desarrollo y difusión de tecnologías, que en ocasiones no resuelven los problemas, sino que los profundizan. Como una vuelta de rosca de la revolución verde los OGM profundizan la erosión genética, la homogenización de las variedades, la utilización de plaguicidas. La pérdida y contaminación con genes transgénicas, de variedades tradicionales atenta contra la soberanía alimentaria y la sustentabilidad, máxime en momentos donde se requiere el cultivo de especies adaptadas al cambio climático.

Javier Souza Casadinho
Javier Souza Casadinho
javier@huellas-suburbanas.info