Vayamos al Frente para frenar al neoliberalismo

Paso a paso se va preparando la gran ofensiva para enfrentar al neoliberalismo. Carl von Clausewitz había manifestado que “La guerra es la continuación de la política por otros medios”.  Si invirtiéramos el sentido de los términos de la frase, se podría interpretar que las próximas elecciones pueden llegar a ser una guerra declarada al neoliberalismo. Por lo tanto  el razonar en asimilarlas con su transformación en el lejano Stalingrado de la contienda que permita el triunfo final en 2019.

La elección abarcará 24 provincias en las que se elegirán autoridades legislativas locales y nacionales.  En todas ellas, se renovará la mitad de la Cámara de Diputados y en ocho, un tercio del Senado.  El porqué de la importancia de estos comicios se basa en que desde 1985 hasta la actualidad, las elecciones de medio término han anticipado lo que sucedería en la elección presidencial siguiente. Es decir, el resultado de las mismas vaticinó el ganador de los  comicios siguientes (con la salvedad del año 2009 en que el derrotado fue el FPV, quien luego, en 2011, obtuvo el 54% de los votos).

En el avance hacia la construcción opositora al actual oficialismo, se deberá tener en cuenta que fue lo que ocurrió  ayer nomás para que los neoliberales hayan logrado instalarse en el gobierno. Algunos deciden llamarlo autocrítica, otros simplemente lo manifiestan como opinión. Desde la propia, creo que de algún modo Cambiemos fue subestimado ´por el FPV antes de las presidenciales de 2015. Si hoy se cometen otra vez esa clase de errores, el problema se puede agravar.

Si la derrota propia es analizada como la resultante exclusiva del engaño, el apoyo mediático o el abandono de los sectores medios, se estarán minimizando los factores de error propios. A partir de repensar los mismos, se podrá ir encaminando hacia el planteo de una propuesta que sea renovadora  y que sirva para volver a captar el apoyo de las mayorías.

La herramienta para plantarse y lograr enfrentar  a este proyecto “neocon” es el frentismo. Esta es la construcción que permitirá conservar o reconquistar territorios para avanzar hacia un triunfo decisivo con posterioridad.  Un triunfo electoral en este año indicaría la proyección de estar construyendo futuro, e insuflando, a la vez, esperanza al pueblo, de que este presente puede y va a ser cambiado.  En paralelo, se estaría asegurando la victoria en la madre de las elecciones, la del 2019, en la que se elige presidente, gobernadores e intendentes.

¿Por qué debe ser el frentismo y por qué se debe ser amplio para enfrentar al gobierno?   Si en nuestro país continuase existiendo el bipartidismo que hace tiempo desapareció, el propio accionar del oficialismo lo estaría llevando hacia una segura derrota. En cambio, la actualidad muestra que la oposición es heterogénea y no tiene la capacidad de unificar el voto. Es por eso  que se hace  necesario constituir un frente que incluya a quienes no acuerden con el actual modelo.

Cuando hablamos de modelo no hay que ver solamente el desastre económico en que nos están subsumiendo. Si leemos la realidad social, veremos que avanzan con una  gran campaña antiperonista. Que en sus inicios fue anti Néstor, continuó siendo anti Cristina, posteriormente antikirchnerista y hoy, además, incluye a quienes piensan distinto, ya que quieren llegar a  sostenerse como en la época de la Década Infame.  El enfrentamiento es cultural y se ha visto durante marzo en todas las manifestaciones, la de la CGT, la de los docentes y la de las mujeres.

Como contraparte la respuesta de los “hombres libres” se manifestó en la movilización autodefinida como espontanea del 1° de abril de la que resurgieron insultos y consignas de épocas dictatoriales. Se ve también  en el negacionismo del genocidio, en la violación de las autonomías universitarias, en la represión y en las caravanas que organizan AFAVITA o “La Otra  Campana” en defensa de los represores encarcelados. A toda costa quieren escarmentar al pueblo, y a  todo esto hay que oponerse…

Los puntos fundamentales mínimos del programa frentista deben salir de los reclamos de las últimas marchas. Deben ser aglutinantes: “trabajo digno, paritarias libres, ni una menos” más todos aquellos las que se puedan agregar.

En paralelo, los dirigentes de la CGT deberían asumir el rol para el que han sido elegidos, dejando de lado las “comidillas internas”, y lanzando de una buena vez su plan de lucha. Plan que podría estar en sintonía fina con la CTA. Es tiempo de unidad de acción y no de resaltar egos.  Hay que  ampliar la mirada no solo sobre los trabajadores formales, sino a la de todos.  Objetivos como “control de importaciones, defensa de las pymes, no a la desocupación, sí a las paritarias libres” serán acompañados por todos los sectores,  porque ese plan de lucha no permitirá que se negocie otra cosa.

Se necesita mucha humildad para recuperar a los miles de compatriotas de sectores medios, bajos y muy bajos que castigaron con su voto al proyecto nacional y popular.   Son sectores que jamás hubiesen elegido a este gobierno, de no haberse sentido “lastimados” de algún modo, además del ensañamiento multimediático con que se atacó al anterior gobierno. Son los que quieren sentirse convocados, partícipes de algún modo y que no necesitan que se les dé clase de cómo hacerlo.

Hay que mirar al frente y no al costado, porque es allí donde se encuentra el verdadero enemigo de la Nación y del pueblo argentino: la oligarquía y el imperialismo, aunque ellos hayan modificado sus nombres por el del “dios mercado.

John W. Cooke nos había precavido que la oligarquía “defiende la “libertad” como idea platónica y desencarnada, pero en el terreno vulgar de la práctica se desconoce la condición de libres a los que ponen en peligro los privilegios. La oligarquía no solamente es dueña de las cosas: también es dueña de las palabras. “Libertad”, “democracia”, “moral” figuran cuantas veces sea necesario en un decreto que dé el zarpazo a las libertades civiles argentinas. La democracia y la libertad se definen a partir del mundo de valores liberal-burgués; por lo tanto, cualquier tentativa de sustituir la explotación económica por sistemas más justos de distribución de la renta nacional está al margen de la convivencia. El Estado debe ser indefenso frente a los poderes del dinero y despiadado en la represión a los rebeldes”.

Esto tiene una brutal actualidad, y es algo que se puede palpar en el día a día, aunque la prensa siempre lo oculte o lo disfrace. Por eso es prioritaria la unidad, por eso el frente, por eso con una vocación de poder que permita poner objetivos electorales inmediatos como el 2017 para avanzar hacia la presidencial del 2019.

Juan Carlos Dennin
Juan Carlos Dennin
juancarlos@huellas-suburbanas.info