Unidad, ¿Para qué? ¿Con quién? ¿Cómo?

Por: Gustavo Zapata – Sec. Gral. CTA

Morón Hurlingham Ituzaingó

Un cantito de marcha, una consigna de banderas, un reclamo en los lugares de trabajo y en la calle… la unidad de lxs trabajadorxs es hace rato una necesidad. Desde hace 4 años fue una práctica creciente entre lxs que resistimos despidos, cierres de empresas, de escuelas, hospitales y ante cada injusticia que dañaba la vida de nuestro pueblo trabajador.

Así nacieron la Corriente Federal de Trabajadores, el 21 F, las marchas por el trabajo y la producción y cada una de las iniciativas que fueron generando condiciones de acción conjunta, de agenda común, de lucha compartida en abrazos protectores.

Luego la síntesis política posibilitada por el gesto inconmensurable de la mejor estadista y más experimentada política de las últimas décadas, al abrir un frente político que contenga al mejor peronismo, progresismo, izquierda nacional y su propia cosecha de cuadros políticos tras un gobierno de una larga década. Y un frente cuyo sentido es recuperar el camino del industrialismo, de la investigación científica, la educación con recursos y a la vez, la reparación social, la distribución de la riqueza creada colectivamente y la generación de trabajo masivo. Estas son las bases de un pueblo soberano que pueda hermanarse con los otros del continente y hablar de
frente, no de rodillas, ante los bloques que hoy se disputan el mundo.

Para ese proceso es inevitable un pacto social que una los intereses de trabajadorxs y pymes, de patronales agrarias y consumidores, de jubiladxs e inversionistas. La grieta inventada para incrementar el odio social y político, que sirvió para darle base al clasismo antipopular planificado desde un gobierno de pocos para pocos, solo puede ser superada por proyectos de unidad nacional detrás de objetivos que armonicen intereses sectoriales y necesidades colectivas.

Las trabajadorxs organizadxs en la CTA de Yasky lo veníamos preparando desde abajo, en las mesas y foros  en defensa del trabajo, en las protestas contra los tarifazos, en la defensa de la escuela y el hospital público, en cada gesto y acción junto a todas las banderas y subordinando lo parcial a lo común.

Por eso para nosotrxs esta decisión de lograr una síntesis con la CGT no es algo nuevo, sino la maduración del camino que requiere la coyuntura alineada a una necesidad histórica. Llegar al inicio de un proyecto nacional de recuperación requiere de la unidad orgánica de la clase, de la agenda de los trabajadorxs y de protagonismo centralizado. Es el mejor aporte que podemos hacer desde una experiencia de resistencia que se compromete con el bien común, donde el pueblo trabajador es el principal beneficiario y sujeto de transformación.

Y, una vez más, ratificar la coherencia del apoyo a lxs que asumen ese programa, sumando el apoyo a las fórmulas del Frente de Todxs en todos los territorios y niveles.

Si el pueblo trabajador se fortalece con más fábricas, mejores salarios, más salud y educación, el poder organizado de la clase crece. Y ese es el principal pilar de la grandeza nacional, aunada al
conjunto de pueblos latinoamericanos y del mundo que buscan su emancipación de cualquier sujeción económica y cultural.

Muchos declaman unidad, nosotrxs la construimos.

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