Todos los caminos conducen al paro

Finalmente, la exasperante suficiencia con que la cúpula cegetista transitaba la tragedia socioeconómica que significó para las mayorías populares  la restauración conservadora del PRO, se ve arrinconada por la dinámica política.

La aceleración del deterioro del tejido social, el desempleo, la pérdida constante del poder adquisitivo del salario por la suba injustificada de las tarifas, el techo paritario y la presión monetaria, ahorcan con la soga de un sistema de vigilancia mediática y policial muy fuerte, la libertad civil de nuestro pueblo. Intolerable, esa fue la bomba que detonó en las masivas jornadas del 25 de Mayo contra el FMI y del 1 de Junio con la Marcha Federal por Pan y Trabajo.

La exigencia a la CGT por la necesaria convocatoria a un paro general en el marco de un plan de lucha, atronó desde todos los sectores del movimiento obrero, potenciado además por la confluencia política con los movimientos sociales y los sectores más dinámicos de la economía popular.

Pero también las exigencias de las bases le llegaron al triunvirato desde el corazón mismo de la central obrera. Como siempre sucede en los momentos álgidos de la lucha, la dialéctica se expresa definiendo con extrema claridad las ideas y los vértices que las contienen y la puja interna de las corrientes que nutren la vida política de la CGT agudizaron sus contradicciones.

Las regionales del interior y del conurbano bonaerense luchan cuerpo a cuerpo todos los días con el cierre de las Pymes industriales, con miles de compatriotas que pierden el empleo, vienen presionando al triunvirato desde hace dos años para que revea su postura dialoguista y entreguista con el gobierno. Otro rol fundamental lo juegan los gremios organizados en la Corriente Federal, quienes recogiendo lo mejor de la tradición obrera argentina, Huerta Grande, La Falda y la CGT de los Argentinos, han sabido sostener el rol fundamental de erigirse en el polo preexistente convocante de las demás organizaciones obreras y populares dispuestas a enfrentar al macrismo, con lo cual significaron cimbronazos muy poderosos al interior de la CGT.

El eje Moyano-CFT jugó un rol dinamizador muy interesante a partir de la recién parida postulación Palazzo-Pablo Moyano para conducir la central, y de su articulación con las dos CTA y los movimientos sociales que ya manifestaron su interés en ingresar a la CGT si el binomio es elegido finalmente para conducirla. Incluso muchos gremios en crisis, acólitos de Balcarce 50 como la UTA o UOCRA, que hasta ahora se dedicaron a hacer la vista gorda ante el atropello a los convenios colectivos de trabajo y los despidos, se ven en la obligación de responder ante sus bases, animadas por la movilización popular, por la pérdida de los derechos adquiridos y la inminente posibilidad de perder aún más.

El camino al 22 de agosto, sin dudas se ha reconfigurado para la CGT y la capitalización de toda la fuerza emanada de la unidad en la acción de las organizaciones obreras, después de mucho tiempo, parece por fin ver correr su caudal hacia el conjunto de la clase trabajadora en vez de hacia algún dirigente en particular. La clase trabajadora en las calles, luchando y peleando su subsistencia, le da carnadura a la resistencia popular contra la reacción de la plutocracia y a los dirigentes, sólo les cabe la obligación moral de colaborar para sostenerlo. A la cabeza o con su cabeza.

El veto presidencial a la ley para frenar los tarifazos y la cristalización de la presión imperialista sobre la burguesía de la Argentina, concretada a partir de la vuelta a las recetas del FMI, son la nafta que el macrismo le echó a este incendio y se acerca, por fin, la hora de ver si en los manuales de sus focus group o en las instrucciones de sus fuerzas de seguridad encuentra  las armas para detenerlo.

Ser o no ser, se verifica la inexistencia de la famosa vereda del medio. De un lado el pueblo y sus necesidades, del otro las corporaciones y sus intereses. Así es hace doscientos años: la Patria, luchando contra la Colonia.

(Nota de la redacción: Al cierre de nuestra edición, el Gobierno Nacional firmó un acuerdo con el FMI, que le “prestará” la friolera de U$S 50.000 millones. En dicho contexto, la CGT no anunció este jueves 7 una medida de fuerza como habían enfatizado, razón por la cual el autor de la presente nota, actualizó su material con las líneas que publicamos a continuación)

Ante un modelo económico del cuál decir que es para pocos ya es ser demasiado generoso, porque en realidad es para casi nadie, la CGT subvierte una vez más el mandato de sus representados, acuciados por la pérdida de poder adquisitivo del salario y los niveles crecientes de despidos, y se suma a una nueva ronda de cabildeos con el gobierno.

Pasó a un “compás de espera” la confirmación de un Paro general con movilización ante la oferta del oficialismo de reabrir las paritarias y elevar los porcentajes en un 5% a pagarse en dos tramos. Una suma insignificante que sigue por debajo del índice de inflación y que no justifica en modo alguno, cómo ninguna de las políticas de este gobierno, las dudas o ya prácticamente el renunciamiento implícito de la CGT a defender los puestos de trabajo y el salario.
Con ramas de la industria prácticamente destruidas como calzado, textiles, metalúrgicas, con caída constante de los niveles de consumo, la actitud de la CGT se torna difícil de justificar y más ante la claridad en las posiciones de gremios como los nucleados en la Corriente Federal de Trabajadores, las CTA que ya anunciaron un paro nacional para el 14 de Junio o el mismo canillita Omar Plaini, que salió inmediatamente después de la reunión a diferenciarse de sus compañeros cegetistas anunciando que “el paro sigue en pie”.
Sebastián Jiménez
Sebastián Jiménez
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