¿Todos los caminos conducen a…?

Por Daniel Chaves
   La inquietud que otorga título a estas líneas, está incompleta. Es lógico, no podría ser de otro modo, considerando algunas incertidumbres que ingresaron a jugar fuerte en la vida política nacional a partir de la definición de las candidaturas presidenciales. Algunas variantes de una misma perspectiva neoconservadora por un lado, y un interrogante enmarcado en el emergente sciolista que sólo se podrá dilucidar varios meses después de asumido su mandato presidencial; por supuesto que para ello primero debe garantizarse el triunfo en las elecciones de Octubre.
   La independencia de criterios y análisis –aun sintiéndose parte del amplio campo nacional popular – que posee y reivindica esta publicación, posibilita continuar pensando un apoyo crítico que proseguirá su normal cauce en los meses venideros y por el tiempo necesario, siempre y cuando la jefatura circunstancial del Movimiento Nacional no claudique hacia posiciones de centro-derecha y que en los hechos, representarían una contradicción flagrante a las políticas y al fuerte simbolismo que germinó durante el kirchnerismo en amplias franjas de nuestra sociedad.
   En sintonía con otro material que aparece al interior de esta edición, se avizora la necesidad –ya imperiosa a estas alturas del recorrido – de concentrar esfuerzos en la reindustrialización del país, en la recuperación de puertos de bandera nacional tanto en los ríos interiores como en la costa atlántica, en la generación masiva de fuentes de trabajo registradas y de calidad, en la continuación del proyecto de recuperación y ampliación del trazado ferroviario para operar transporte de pasajeros y cargas, amén de otras cuestiones básicas de toda sociedad que deben mejorarse paulatinamente y sin dudas forman parte de las planificaciones del Proyecto Nacional.  Pero también es necesario construir un equilibrio entre estas variables, la seguridad interior, y una mayor democracia participativa desde una perspectiva netamente frentista.  Porque el Frente para la Victoria se consolidó y fortaleció a través de los años precisamente desde su respeto por las diversidades ideológicas de origen, en muchas de las fuerzas políticas que lo constituyen. Suena contraproducente pretender “sacrificar” esa rica y casi inédita construcción superadora de la tradicional tendencia hegemónica de un solo Partido. Diversidades, o transversalidades como se les dio en llamar a su debido momento, que las más de las veces, enriquecen el escenario y elevan el nivel del debate general. Por lo tanto, se trata de un eje trascendental a defender e impulsar desde el fervor militante para el nuevo ciclo que quizás se avecina. Necesitamos que vuelvan a florecer mil flores.
   Mientras tanto, y sin ingresar en temáticas regionales o internacionales como la férrea hegemonía alemana en la Unión Europea y su manipulación con castigo ejemplar incluido al pueblo y al gobierno griego, o la rutilante visita del Papa Francisco por tierras sudamericanas; o la larga marcha de Latinoamérica hacia la unidad total –mientras el CELAC y la UNASUR van consolidando estructuras para armonizar una Sudamérica cada vez más unificada, ahora con el ingreso pleno de Bolivia al Mercosur… huelga advertir que el bloque antinacional nunca está derrotado, en parte porque los nacionales no logramos (o no intentamos del todo) golpearlos decisivamente debajo de la línea de flotación. Los poderes fácticos están intactos y recrudecen torpedeando la estabilidad gubernamental a través de su arma predilecta por estos tiempos: los medios masivos de comunicación. Así, ya no sorprende y no termina de irritar las operaciones del Poder Judicial, con allanamientos rayanos en el surrealismo, cacería de brujas para comunicadores de variado perfil y procedencia, agravios por redes sociales y una total falta de respeto por la investidura presidencial, nuevos intentos de corridas cambiarias, el retorno del nunca extinto juez Thomas Griesa y sus acólitos buitres tanto internacionales como locales… y la lista podría continuar. Frente a esta orquesta aceitada y siempre altamente asesorada por embajadas o secretarías de Estados geográficamente lejanos, un conjunto apreciable de nuestra sociedad pareciera no buscar grandes cambios institucionales en parte por cierta satisfacción con el rumbo económico pensado por la presidente Cristina Fernández e implementado desde la cartera que dirige el ministro Axel Kicillof.

   Y aquí me detengo, ya que todo lo demás es noticia de actualidad y materia opinable. Al fin de cuentas, sólo se trata de presentar esta séptima edición de Huellas Suburbanas. Pero pensando en el título de estas reflexiones, y en el poder de fuego del frente antinacional (internacional, agrario, empresarial, mediático, judicial y muy devaluados y a la cola, dirigencia política opositora) abro la siguiente duda a dilucidar, quizás, en el primer semestre de 2016; ¿La conducción formal del eventual gobierno popular que ocupe las mayores responsabilidades entre 2015 y 2019, afrontará esta pulseada  con idéntico o similar ímpetu transformador al que ya probó el kirchnerismo en el campo de batalla diplomático en reiteradas oportunidades? O, caso contrario, y efectivamente, ¿Será que todos los caminos conducen a…? complete, respetado lector, la incertidumbre. Le aporto una pista: no me estoy refiriendo a Roma. Pueden ser dos números que simbolizan una década a la que nadie desea volver, podría ser la mano con la que escriben la mayoría de los compatriotas… usted elije, y mientras tanto, los ojos bien abiertos, la mente fría, el corazón caliente. 


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