“Tenemos la obligación de proponernos consolidar el proyecto nacional y popular por los próximos 70 años”

Entrevista al Dr. Jorge Rachid

Por: Roberto Coluccio y Daniel Chaves

Nos acercamos a escasos metros del Instituto Patria, en la zona de Congreso, donde esa misma tarde el doctor Jorge Rachid iba a presentar su nuevo libro, titulado “Crónicas de una devastación programada”. No obstante ello, nos concedió un extenso espacio para conversar sobre múltiples ejes que resultan siempre de su interés, y que contribuye a exponer para la formación política del público lector en general. Entre otros méritos de gran valía, actualmente cuida la salud de la compañera Milagro Sala.

Escenario regional, situación de la salud en nuestro país, geopolítica, el repliegue yanqui a su pretendido «Patio trasero», desafíos del futuro gobierno encabezado por Alberto Fernández y el rol de la militancia nacional popular en esta etapa, son algunos de los ejes que conversamos y que a continuación compartimos.

Estado de situación de la salud a nivel nacional

Jorge, ¿Cómo deja el gobierno macrista a la salud pública?

Devastada, por supuesto. Solamente con los muertos que no debieron haber muerto, por la falta de insumos de medicamentos, estamos contando el aumento de la mortalidad de 1,7 al 3,2 por mil. Ahí nomás hay enfermedades comunes que no fueron atendidas. 9000 personas murieron en los últimos tres años por enfermedades curables.

Aquella teoría del “Genocidio por Goteo” de la que ya se hablaba en 2016, no era una proclama de ciencia ficción…

Para nada, ahora tenemos los números puestos, las enfermedades que han vuelto a aparecer, tales como el sarampión, la tuberculosis. Todas deberían haber estado atendidas mediante vacunación; si las vacunas son obligatorias, es obligatoria y gratuita su aplicación. Las autoridades tienen responsabilidad por no haber prevenido, ni provisto de las dosis suficientes. Hay que armarse de un stock, de una logística para conservar el frío, todas cosas que los sanitaristas sabemos bien. Y sin embargo las autoridades no las hicieron. Por el otro lado, una campaña de un hipismo tardío con aquello de no vacunarse, que no se dan cuenta del daño social que hacen.

¿De dónde surge esto de los “antivacunas”?

Surge de los propios laboratorios, que necesitan ampliar su marco de cobertura medicamentosa, y por supuesto la no vacuna trae mayor enfermedad. Lo cual es viable para sus negocios. El paradigma que impusieron es el del tratamiento de la enfermedad, entonces la gente considera que tener “salud” es contar con una buena prepaga. El neoliberalismo va naturalizando estas cosas a través de la cultura dominante. La cronificación de las enfermedades es la principal herramienta de la industria farmacéutica de los últimos 45 años. Nos necesitan enfermos y crónicos.

Riesgos graves de entregar la salud a las leyes del mercado…

El mercado es darwiniano, el mercado elimina a los más pobres y débiles; donde hay mercado no hay solidaridad, y así no se puede fortalecer la salud.

¿Podemos hablar de una “pesada herencia” en materia de salud?

Es una pesada herencia, sí, propia de un gobierno criminal, saqueador, cipayo, colonialista. La naturalización del saqueo es la parte más importante del coloniaje. Te lleva a materializar cuestiones como si fuesen ciertas, pero que no lo son. Necesitan que el conjunto de la ciudadanía entienda que la lógica es esa, cuando en verdad es la destrucción de la lógica, y la construcción de una lógica colonial, diría Jauretche.

Geopolítica con enclave en lo regional y el rol de los Estados Unidos

La naturalización de lo que atenta contra los intereses nacionales, es en parte una de las “especialidades” de las culturas de carácter expansionistas

Estados Unidos tiene una conformación de identidad muy fuerte, que viene de la cultura imperial inglesa. Ese mismo país que se libera de la colonia británica, luego de roba medio país a México. Luego interviene y ocupa Cuba, inventan un atentado para justificar su combate contra España, y a posteriori crean una “isla de la fantasía” en Cuba. Les duró hasta 1959… si uno no conoce esos aspectos de la historia, no puede comprender el odio contra (Fidel) Castro.

¿Ahora vuelve la vieja y conocida Doctrina Monroe…?

Si, ya hace 10 años que volvió. Los gringos habían construido su hegemonía en 1989 a partir de la caída del Muro de Berlín. Pero desde 2001 el hegemonismo internacional le empezó a salir muy caro. El desarrollo de las 1300 bases militares en el mundo lo llevó a una situación de profunda debilidad interna. Tanto es así, que a partir de dicha etapa comienza la emigración de industrias desde Estados Unidos en busca de bajar costos salariales. A partir de 2001 se produjo el efecto de poder ocupar nuevos territorios, combatir al terrorismo y la cooptación de las libertades individuales: cárceles clandestinas, asesinatos a distancia, invasiones siempre injustificadas. Esa conducta del 2001 produjo en el mundo 2 millones y medio de muertos, y 4 millones y medio de desplazados. Declaran como sus principales enemigos al narcotráfico y al terrorismo. Al terrorismo, como es el caso del ISIS, lo crean ellos; del narcotráfico son los principales controladores a través de la DEA (Administración para el Control de Drogas), y a eso se le agrega una tercer pata desde hace 15 años, que son los “populismos” de América Latina. Y esto sucede, centralmente, porque Estados Unidos viene perdiendo todas las batallas del mundo.

¿Por ejemplo?

Perdió la batalla de las monedas desde el 2014, cuando se creó el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, que lo tenían programado los chinos para 2027. Pero ante la crisis de las Hipotecas Subprime de 2008, lo decidieron adelantar. Y en pocos años lograron que el Yuan sea moneda de intercambio. Hoy, el 60% de los contratos a futuro son realizados en Yuanes o Rublos. Perdió el Mar de la China. Los chinos acaban de botar un submarino nuclear de fabricación nacional, lo cual da una idea de que, siendo 1500 millones de habitantes, en serio pueden hacer un desastre si se lo propusieran. Esto emparejó la guerra corta, puesto que la VII Flota es la más importante del mundo, y está instalada en esa zona. El Mar de la China maneja el 70% del comercio mundial.

¿Qué otras batallas considerás que perdieron los Estados Unidos en el último tiempo?

Perdió la batalla del Estrecho de Ormuz, donde hace 5 años que junto a Arabia Saudita vienen bombardeando el Yemen y no pueden vencerlo, a pesar de haber creado allí la peor crisis humanitaria del siglo XXI, según plantea Antonio Guerrero en Naciones Unidas. Y del otro lado tienen a Irán, al que no logran instalarle una Primavera Árabe, porque los persas son un pueblo muy fuerte y se han podido rearmar. Por el estrecho de Ormuz pasa el 30% del petróleo mundial, y el 60% del que se va a Europa. Esto lo ha solucionado en parte Rusia con el gaso-petroducto que va hacia Alemania, y que ha provocado un conflicto entre Estados Unidos y los alemanes, a causa de que Donald Trump no quiere poner más dinero en la OTAN, pero se da cuenta de que los rusos están avanzando. A esto hay que añadirle la “ruta de la seda” de los chinos, que en 4 días van a estar en el corazón de Europa por vía terrestre, y que ya firmaron convenios con Italia. El presidente francés, Emmanuel Macron, y Ángela Merkel por Alemania, firmaron hace 6 meses la creación del Ejército Europeo, para salirse de la OTAN, y quizás un poco también para presionar a Trump.

¿Y todo ello, en qué afecta a nuestra región?

Todo eso generó que Estados Unidos “alambrase” a América Latina, la fortaleciese en un repliegue estratégico, y eso explica la velocidad y la brutalidad de los cambios estructurales en todos los países dominados por el neoliberalismo. Construyeron un nuevo “eje del mal”, ahora entre Venezuela, Cuba y Nicaragua. Lo cual trajo como consecuencia la aparición de los Macri, los Bolsonaro y los procesos de ajuste dramático en Chile y Ecuador. La compra de Luis Almagro, usado en la OEA como instrumento para asegurar estas políticas expansionistas o de control, es tremendo. Michelle Bachelet es pusilánime y políticamente correcta. Dos condiciones necesarias para ser adicta al coloniaje. Así que esa brutalidad, rapidez, violencia racial incluso, ha traído como consecuencia el levantamiento de los pueblos en Colombia, Ecuador, Chile… en Argentina se hace en paz porque existe el peronismo; de no haber existido el peronismo, nos estaríamos matando en las calles.

Batalla cultural y movimiento nacional y popular

Frente a este panorama, ¿Puede emerger un rol fuertemente “latinoamericano” de Alberto Fernández?

El viaje de Alberto implicó, prácticamente, asumir la presidencia desde México y reestructurar la UNASUR y la CELAC como ejes estratégicos. Ello, sumado a lo anterior y la liberación de Lula en Brasil, hicieron que el Imperio tenga que salir a responder con un golpe desprolijo, improvisado, sucio, que muestra la peor cara que no querían mostrar. Antes, los golpes venían siendo parlamentarios o judiciales, no militares. Lo que apuntalaron en Bolivia es una expresión de la debilidad y no de la fortaleza de los Estados Unidos. Lo de Bolivia era necesario para el Imperio como una demostración de fuerzas frente al cerco que se le estaba produciendo en su propio “patio trasero”.

No mencionaste a Venezuela en todo este entramado regional…

Claro, es que el Grupo Lima estuvo creado para que tropas militares latinoamericanas ataquen Venezuela. Y hay que remarcar algo: ese ataque no se produjo porque el número dos del Comando Sur de América Latina, es un General brasilero, y se opuso terminantemente a la invasión. Hay que decirlo porque si no, pensamos que todos los militares son iguales. Por eso no tuvimos política de defensa, lo cual es una barbaridad. Hay que tener políticas para las Fuerzas Armadas, y éstas deben tener un rol en la sociedad mucho más fuerte; no son las Fuerzas Armadas del 76, ni del 83. Son otras fuerzas, y les está faltando política. Si no se la brindamos nosotros, se las otorgan otros. Y eso me parece que le pasó a Evo Morales en su país.

En reiteradas ocasiones, el Presidente saliente reclamó una mayor intervención de las FF.AA. en las protestas sociales, sin lograr su cometido.

Por eso la intrumentación de Prefectura y Gendarmería como fuerzas de choque, en función de persecuciones políticas, tan graves como con los casos de Santiago Maldonado o Rafael Nahuel. Ello responde además a la demanda de un sector de la población que es profundamente represiva, racista, y que no quiere ver a los pobres… la famosa “aporofobia” como se dice ahora, que es lo contrario a la alteridad, que es el reconocimiento del otro.

Ahí entra en escena la batalla cultural…

Por supuesto. Nosotros podemos reconstruirnos económicamente, socialmente. Podemos sumar derechos, hospitales… pero si no damos la batalla cultural contra el liberalismo, donde nuestros chicos desarrollan en las escuelas el pensamiento abstracto contándoles la historia de civilización y barbarie… donde la barbarie somos nosotros, claro… difícilmente puedan tener otro resultado que la cooptación por sectores oligárquicos. Nuestra mayor batalla para los próximos años es derrotar culturalmente a Bartolomé Mitre.

 ¿Con qué grado de condicionamiento asume la presidencia Alberto Fernández? ¿Es tan intenso como lo pintan algunos medios hegemónicos, o tendrá cierto margen para pilotear los nubarrones iniciales?

No es como lo pintan los medios hegemónicos. Ellos lo extorsionan, quieren ser parte de la estructuración de las políticas, pero no están describiendo lo que sucede. Llegamos al gobierno por el voto popular, gracias a una alianza electoral, que siempre posterga discusiones de fondo. Por eso hemos tenido que replegarnos un tiempito con un trabajo largo que venimos haciendo sobre la nueva Constitución. Elemento vital para construir derechos futuros. Este dato implica una cierta debilidad, más que condicionamiento. Tenemos tres bolas de billar: una es la bola negra, que responde a los intereses de los Estados Unidos, y que ya está atacando a Alberto antes de asumir. Intentan crear la desazón en la sociedad. Es una construcción mediática muy importante. Procura sembrar divisiones, hasta con el Papa; entre Alberto y Cristina; se plantean en los últimos días cambiar el programa de Testigos Protegidos para que no hablen… siguen siendo delincuentes hasta el último día. No son adversarios políticos.

¿Y qué fuerzas políticas sí lo son?

Adversarios son los radicales, los socialistas, los liberales… aquellos con los que discutimos dentro del país. Aquellos otros, que están dispuestos a entregar todo, son cipayos y apátridas. La bola blanca, que sería el gobierno, llega debilitada por tamaña situación.

¿Cómo se negocia con los sectores abiertamente hostiles al proyecto nacional y popular?

Hay quienes piensan que se puede negociar con el enemigo en términos amigables. El problema es que uno tiene que observar si esos términos amigables respetan los términos soberanos, o no. Y ahí entra en escena la tercera bola, que somos los que vamos a tratar de correr, permanentemente, la cancha. Lo cual no significa darle de comer al enemigo. Hay que darle todo el apoyo al gobierno que hemos construido: tenemos que respetar la ecuación más importante de la política, que es tiempo y espacio. Tenemos que respetar los procesos de construcción en el seno del pueblo. Y por sobre todo, tenemos que crear una escuela de formadores y de cuadros, para darle continuidad a un proyecto. Recuperar valores, en definitiva.

Tema central si los hay, y pocas veces abordado…

Nosotros no podemos regalarle los valores al enemigo. Que los enemigos se presenten como los dueños de la ética, cuando son los dueños de la mayor corrupción estructural, es indignante. Todas las luchas que permitieron ampliación de derechos en nuestro país fueron regadas con sangre. La última con 30.000 compañeros nuestros, que no luchaban por un puesto en el Estado, ni por un salario. Luchaban por las cuestiones utópicas, esperanzadas e ideales que constituyen el sistema de valores del compromiso con el pueblo, y de transformar la militancia en un proyecto de vida. Lograr eso implica no naturalizar en Argentina lo que nos repite el enemigo. Tenemos la obligación de proponernos consolidar el proyecto nacional y popular por los próximos 70 años. Para ello precisamos la construcción de cuadros. Y por ello insisto en dar la batalla cultural, y hacia ello también debe apuntar aquello de que la política internacional es lo que nos da la comprensión de la política local.

Roberto Coluccio
Roberto Coluccio
roberto@huellas-suburbanas.info