SIGLO XX, CAMBALACHE… SIGLO XXI, AQUELARRE, PERO IGUAL HAY QUE AVANZAR

“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril”, eran las primeras estrofas del tango Cambalache, con el que Enrique Santos Discépolo pintaba claramente el ambiente que atravesaban las vidas a  diario. Tengo la esperanza de que si aún se encontrarse junto a nosotros, encontraría las palabras justas para iluminar la oscuridad que nos envuelve.

Estamos en el siglo de la denominada posverdad (¿Será el después de la verdad?). Época en la que los datos objetivos tienen menos importancia para el público que las opiniones y emociones que suscita. Traducido al lenguaje práctico, sería algo así como período en el que predomina la mentira organizada, sobre todo a través de noticias falsas que se encargan  de ocultar la verdad. Se suceden situaciones y hechos en los que se diluyen pasado, presente y futuro.

Parece reunido un aquelarre planetario con los mejores brujos, conducidos por el mismísimo demonio.  Sus rituales de nocturnidad parecen coordinar la sinrazón, y sus conjuros nos hacen ver y oír sucesos impensables hasta hace muy poco tiempo. Ocurren situaciones inéditas, maquinaciones con las que apuntan a destruir criterios y razonamientos, sembrando paradigmas para dar a las generaciones venideras una argumentación mentirosa que reescriba la historia.

Surgen situaciones inimaginables en el llamado mundo desarrollado. ¿Servirán para poder discernir las que ocurren en nuestro país? Úrsula von der Leyen, titular de la UE sugirió al Primer Ministro japonés, Fumio Kishida,  que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima fue obra… ¡de Rusia!  Todo sea por cambiar nuestro sentido común, modificar hechos acontecidos y darles una “nueva visión”.

El parlamento de Canadá, con su Primer Ministro Trudeau, premia y ovaciona, a un abuelito de 98 años, Yaroslav Hunka.  El anciano resultó ser un ex integrante de las Waffen SS nazis. ¿Podría alguna mente febril imaginar a un Primer ministro de Israel blanquear a los nazis?  Pues bien, Benjamín Netanyahu acaba de decir que Hitler nunca buscó el exterminio de los judíos…

Ese Occidente colectivo dice incluirnos, aunque en realidad nos considera su patio trasero…  Pero en Occidente nació el nazismo, lanzó dos bombas nucleares sobre Japón y organizó un golpe de Estado en Ucrania para destruir su pluralismo político, lingüístico y cultural.

¿Como pueblo somos eso?  No. No invadimos a otros países, ni nos apoderamos de sus recursos naturales, así como no inventamos guerras para beneficiarnos con aquellos objetivos. Somos distintos.

Repasemos, al pasar, la influencia de ese “Occidente colectivo para con nosotros.  Hasta los 70s, tenían su Escuela de las Américas en Panamá, donde se formaban a los dictadores que nos impondrían.  Siempre agradeceremos a la periodista francesa Marie Mónique Robin, que haya explicado ante la Justicia la «articulación» de militares franceses formando a represores argentinos en los métodos que ellos utilizaban en Argelia.

Ayer y hoy,  siempre han sido necesarios colaboradores locales para ese accionar. Uniformados o civiles… Como decía Jauretche, «Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende».

Cuando las dictaduras comenzaron a ser onerosas para sus patrocinantes, comenzaron a cambiar estrategias.  Primero comenzaron a intentar seducir candidatos obnubilados por los intereses de sus patrocinadores, y nos llevaron al borde de la libanización. Ya entrados en este siglo, comenzaron su influencia con los medios de comunicación. Y cuando el avance de estos disminuía, armaron el tándem “lawfare –multimedios -Poder Judicial” al servicio de todo opositor al Movimiento Nacional y Popular.

Hoy, como promotores del nazismo que dicen que no existe, utilizan sus “habilidades” en defensa de sus intereses. Además del petróleo, son el agua y el litio lo que quieren.  Ponen todas sus fichas en las opciones que les acerquen la posibilidad de obtenerlos de la mejor manera posible. Es por esa razón, que la entelequia anglosajona está jugando claramente con dos opciones de derecha. Una con más o menos la misma intensidad de siempre, y la otra ofreciendo el país en bandeja.

Nos ensombrece un grave problema que es la » Falta de conciencia Nacional».  Son muchos los argentinos que viven mirando y queriendo parodiar al imperio. Así pasa la falta de interés por lo nuestro.  Por otro lado se ha encapsulado a la corrupción en la política gracias a la labor mediática. Pero en el mostrador hay dos lados, y sistemáticamente se oculta mediáticamente a los corruptos empresarios y corporaciones, que son los que  demonizan al Estado.  Engañan y convencen a la gente como si el Estado fuera otro, cuando en realidad se compone por cada uno de los ciudadanos.  Hay una guerra en las sombras entre corporaciones y ciudadanía.

No se puede solucionar lo ocurrido en el pasado, porque ya ocurrió. Pero si lo ignoramos mientras construimos presente y futuro, podemos volver a reiterar sus errores. Hay que saber diferenciar las causas de sus efectos. El combatir los efectos dejando indemnes sus causas, no va a servir de mucho.

El criterio de conciencia nacional comenzó a resquebrajarse el 17 de septiembre de 1955, fecha en la que se produjo el golpe de Estado al general Juan Domingo Perón” y que, entre todas las calamidades que trajo, una fue derogar por un bando militar, una constitución nacional, moderna aún hoy, como la de 1949.

Es obvio que hoy la situación es más que mala para una gruesa franja de nuestros compatriotas  Pero la alta inflación forma parte de los efectos, y es la resultante de una de las causas que hay que combatir.

Además de errores cometidos EN EL PRESENTE, el pueblo está pagando la herencia de quienes nos gobernaron desde el 2015 a 2019.  Quienes criminal e irresponsablemente han endeudado al país con la complicidad de un organismo internacional, el FMI. Hoy, a través de candidatos a la presidencia continúan buscando que la Argentina esté así de rodillas para  poder hacer lo que quieren con nuestras riquezas naturales.

De los tres candidatos que aparecen con posibilidades, hay dos, casualmente dos variantes de derecha, cuyas propuestas y discursos nos llevan a pensar que pueden volver a profundizar semejantes barbaridades, y el tercero representa un gran desafío. Queda claro que los multimedios operan en favor de los dos primeros, apelando al sentimiento más que al razonamiento, y muchas veces ello da resultado.

Se puede observar esa resultante informativa, con lo sucedido en Antártida Argentina. ¿Cómo se entiende que el candidato admirador de M. Thatcher y que habla de Islas Falkland, haya ganado en la PASO con el 63% de los votos? Y en bases donde se encuentran militares y científicos que, en teoría, están encargados de defender nuestra soberanía.

Es difícil de creer que quien propone millones de despidos, jueces de la Corte designando al ministro de Justicia, las fuerzas de Defensa al ministro del área para ser en 15 años como Italia o Francia, en 20 como Alemania y en 25 como EE.UU. construirá algo favorable al pueblo. Desconoce, de entrada, la actual situación europea y de Estados Unidos, que tiende a complicarse aún más. Y todo por involucrarse en la guerra en Ucrania tras el golpe de estado que  provocaron en 2014

Pese a la difícil situación económica, el gobierno debe invertir para que el pueblo viva cada vez mejor y sea feliz en su propia tierra, y que en el lugar en que han nacido esos compatriotas se puedan desarrollar.  Y que se puedan rescatar las partes de la Constitución Nacional del ’49, reafirmando que ‘los únicos  privilegiados son los niños y las niñas’, pero también en ella estaban insertos los derechos de la ancianidad.

Con aciertos y errores, la opción superadora de izquierdas y derechas, y de recuperar la conciencia nacional puede y debe ser el peronismo. Los protagonistas fundamentales de sus políticas son los seres humanos. Hoy el mundo se debate entre soberanistas y globalistas, y sólo la primera opción es la que se preocupa por sus pueblos. ¿De qué lado querés estar?

Juan Carlos Dennin
juancarlos@huellas-suburbanas.info