¿“QUO VADIS”, CONSPIRANDO CON Q DE QANON?

Sobrevivimos atravesando tiempos difíciles, incluso confusos, gracias a esta pandemia inédita por su universalidad. Así como vemos acciones solidarias en atender al que lo necesita, también se puede apreciar que la peste y la crisis, actuando mancomunadamente, sacan lo peor de las sociedades.  Y como gracias a esta sociedad hipertecnológica, en la que cada vez escasea más el tiempo para reflexionar, aparecen quienes sacan provecho  en situaciones de caos.

Quizá mientras tecleamos en nuestra computadora podemos encontrarnos con un link que nos redirecciona a QAnon, rótulo  que podía ser ignorado rápidamente por ser casi marginal.   Son  muchos quienes interpretan como un partido político a QAnon, cuando es, en realidad,  una amplia sumatoria de teorías de conspiración global.  Nació como tal en EE.UU. y desde allí, como suele suceder, comenzó a desparramar su ADN por distintos países.  El accionar es sencillo; modifican o reestructuran la realidad discursiva, ignoran las diferencias que se le oponen y avanzan.

Su popularidad creció aceleradamente cuando se convirtieron en uno de los principales soportes de Trump, defendiendo su reelección en  EE.UU.  Allí se manejaron distribuyendo informaciones falsas en las redes sobre las protestas de Black Lives Matter, sobre el Covid 19 y sobre la misma campaña electoral. La estrategia para ampliar su base de adeptos, es infiltrarse en otros movimientos, tales como los antivacunas o los de quienes se oponen al tráfico de niños.

El cimiento de su credo es la falsa teoría de que el mundo es gobernado por una camarilla de pedófilos adoradores de Satanás, que están conspirando en contra de Trump, pero que en forma simultánea operan una red global de tráfico sexual de menores.  Es por ello que apuntan a “la  destrucción de la cábala global”, algo que dan como inminente, tal como profetiza Q (fundador del grupo, según algunos). Uno de sus gritos de guerra favoritos es «Disfruta el espectáculo», en referencia al apocalipsis que se avecinaría por ese hecho.

Ciencia, Economía, Política y Religión son los cimientos que sostienen todo el sistema de teorías de QAnon.  Si alguno de ellos carece de credibilidad en alguna coyuntura, los Anons utilizan ese contexto para fogonear conflictos  e influenciar a la sociedad.  Esto se produce ya que existe poco interés de la ciudadanía en chequear la información que recibe. La opinión pública puede ser moldeada así sobre sucesos económico sociales o políticos que afectan al cuerpo social y  le incumben.

En Latinoamérica podemos encontrar una connivencia de las comunidades de la Nueva Era, que permiten una ruta segura para difundir  las teorías que QAnon proyecta desde EEUU.  En Brasil ha crecido progresivamente el credo QAnon, ya que las comunidades autoproclamadas apolíticas, como los New Agers, son especialmente vulnerables a la influencia de los movimientos fascistas.  Audiencias indiferentes pueden llegar a transformarse en la base principal de apoyo de Bolsonaro.

En julio nació QAnon Argentina, con algo más de 4.000 “Anons o creyentes”. En estos casi cinco meses de vida no han tenido expresa participación pública. Sin embargo, sus consignas se han visto replicadas tanto en las redes como en las marchas anti todo. Se han expresado como antivacunas, anticuarentena, contra el Nuevo Orden Mundial, etc.

En forma simultánea, desde  agosto, se difunden por las redes, videos de la agrupación Médicos por la Verdad Argentina en protesta contra las medidas implementadas durante la pandemia de covid-19 por el gobierno. Es un grupo negacionista del COVID19 que defiende y justifica afirmaciones relacionadas con la pandemia y su gestión sanitaria y política.  Dos de sus cabezas más visibles son Chinda Brandolino y Leonardo González Bayona.   Afirmaciones falsas y sin  sustento científico, rechazadas por especialistas de varios países, tales como que el virus causante del covid-19 fue creado por el hombre,  que las mascarillas no previenen el contagio y que el dióxido de cloro es la solución curativa de la enfermedad, son difundidas como veraces por ellos.  Esto puede provocar que las personas dejen de cuidarse.

En México, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Colombia y Uruguay también se han constituido sedes de estos grupos.  Los políticos de cada país son blanco de acusaciones y aparecen, además, supuestas organizaciones para derrocar a los gobiernos. Los mensajes de QAnon cambian muy rápidamente y vemos que las redes de seguidores crean una audiencia con un mensaje y luego cambian rápidamente a otro. Todo esto toma entidad ya que la teoría de la conspiración, popular entre una variedad de extremistas de derecha, sostiene que hay una élite global que opera como una fuerza controladora detrás de los gobiernos, los bancos y más, algo que resulta permeable para quienes llegan a ser “creyentes”.

La investigación psicológica ha mostrado mayores grados de ciertas peculiaridades cognitivas entre aquellos que creen en las teorías de conspiración, como la necesidad de singularidad; la necesidad de certeza, cierre y control y la falta de pensamiento analítico. Pero el mejor pronosticador de la creencia en la teoría de la conspiración puede ser la desconfianza, y más específicamente, la desconfianza en las fuentes de información autorizadas. Lo que significa que aquellos que más probablemente se conviertan en creyentes de QAnon desconfían de las principales fuentes de información, pasan mucho tiempo en Internet y en los medios sociales buscando respuestas alternativas.

Para mantener las creencias marginales, a menudo es necesario alejarse de la corriente principal, incluyendo a cualquier familia y amigos que no estén de acuerdo con uno. Los seguidores de QAnon a menudo han encontrado un nuevo mundo, y hasta cierto punto una nueva «familia» de creyentes de ideas afines que hacen que las relaciones anteriores sean menos gratificantes y más tensas. El haber provocado graves inconvenientes intrafamiliares, es algo que se ha observado tanto en usuarios de Estados Unidos, Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda y los Países Bajos que han compartido historias similares.  Algunos de esos países han implementado líneas de ayuda telefónica para personas influenciadas por QAnon.

El hecho de que QAnon se esté infiltrando en las noticias es un testimonio de nuestra era de desinformación política. Según investigaciones del diario The Guardian, en junio, QAnon tenía 3.000.000 de seguidores y de miembros, y en agosto ya superaba los 4.000.000 en las redes.  Facebook  he eliminado más de 1.500 páginas y grupos de QAnon que mostraban contenido potencialmente relacionado con la violencia y más de 6.500 páginas y grupos vinculados a más de 300 movimientos sociales militarizados.

Haber podido observar el desarrollo de la pandemia en otros países, permitió a nuestro país el adoptar las medidas que consideró necesarias para enfrentarla.  Es importante también advertir el crecimiento de esta clase de grupos que solo aportan consecuencias nocivas a nuestra sociedad.

Juan Carlos Dennin
Juan Carlos Dennin
juancarlos@huellas-suburbanas.info