Pequeña rapsodia de Abril

Voy a citar a un gran compañero peronista, el Dr. Enrique Viviano Hidalgo, para marcar un punto desde el cual intentar situarme en las líneas que siguen. Sin mayores figuras retóricas, arbitrariamente desde el llano. “Los delincuentes liberales solamente detienen su accionar cuando sus víctimas advierten su avaricia desmedida, comprenden la injusticia y son enfrentados por el pueblo organizado. Es difícil transitar un camino de liberación dentro del formato ideológico del enemigo”.

Por otra parte, los hechos van resolviendo algo tardía pero apaciblemente un viejo enigma que no lograba calificar, y en esta edición de Huellas, acaso más intimista de lo habitual, resuelvo: Qué penoso (¡ahí la adjetivación que me faltaba!) ha de resultar continuar apoyando, más o menos incondicionalmente y desde los viejos-únicos argumentos de la “decencia” y la moralista (hipócrita) divisoria de aguas de que “los otros” se la “robaron toda”… cuando ya inocultable, explícitamente los propios funcionarios actuales travisten sus anteriores ropajes actorales y enrostran a la población sus supuestos “derechos” a tener innumerables cuentas offshore desperdigadas por el mundo, conservar el grueso de sus fortunas fuera del país por “no confiar” en la propia nación que gobiernan y hasta librar un entuerto nauseabundo de peleas entre servicios que laceran hasta el cansancio toda imagen no sólo del gobierno sino también de los tres poderes constitucionales sobre los cuales se rige esta democracia mucho más formal que efectiva, mil veces más colonial que popular y soberana.

Hecho ese breve repaso de la más reciente actualidad gubernamental e institucional, y retomando aquello de que “es difícil transitar un camino de liberación dentro del formato ideológico del enemigo”, se observa una cierta comodidad oficial, aún envueltos en una sarta de mentiras demasiado burdas e impregnados de vulgaridades dignas del desparpajo con que gobernaban los conservadores en los años 30 del siglo pasado, rodeados de matones y con garrote en mano “por si acaso”. Y es lógico que así suceda: todos los resortes institucionales descansan bajo su control absoluto, los pocos jueces que buscan defender su independencia de criterio son colosalmente vituperados y operados en un sinfín de aprietes que jamás serán explicitados pero que buena parte del mundillo judicial conoce y desprecia. Y esto sin poner hincapié, por esta oportunidad, en la hegemonía agobiante que ejercen sobre las opiniones vertidas en los medios masivos de comunicación. Por si fuera poco, la mencionada comodidad oficial también se sustenta en el divisionismo bastante bien aceitado que consiguen extender al interior del amplio abanico opositor.

Podemos estar en presencia de una estructura que opera con mucha mayor proximidad a lo que sería una fuerza de ocupación colonial que a un gobierno digno de defender un Estado soberano, y aún así con algo menos de un 40 por ciento de apoyo social, perpetuarse en el poder formal sin demasiados sacrificios, varios años más hasta que ya no dejen ni un atisbo de poder popular y de independencia económica sin haber destruido, mientras del otro lado se encarnizan en los cálculos de oportunidad, si Cristina sí o si Cristina no, si progresismo adentro o progresismo afuera, si gobernabilidad o no gobernabilidad, y en última instancia, si el que gana conduce y el que pierde… se va a operar junto a Cambiemos.

Un sector considerable del Movimiento Obrero Organizado asoma en los hechos, como uno de los pocos pilares efectivos de resistencia popular al vaciamiento nacional que deliberadamente vino a concretar el bloque oligárquico neoliberal, debidamente auditado y sostenido desde el extranjero y con la pública complacencia del FMI.

De la organización popular, o no, dependerá el devenir de esta historia que ya se va escribiendo con sangre, miseria y represión. Evocando a Rodolfo Walsh, una vez más, esta puja desigual se podrá comenzar a revertir a favor de las mayorías sólo cuando el pueblo haya aprendido “que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza”.

Daniel Chaves
Daniel Chaves
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