Pensemos, debatamos qué queremos

En unos días, más precisamente el 13 de agosto empieza a decidirse qué modelo de país seguirá en los próximos cuatro años. Mi pregunta es ¿Se discuten dos modelos, o sólo quién va a administrar el proyecto imperial?

Podemos empezar con algunas respuestas. Uno diría a grandes rasgos que sí, que hay dos modelos y bien claros. Uno podría decirse que es la aplicación de un modelo de inclusión con la construcción de un desarrollo sostenible, empleos de calidad, formación en universidades públicas, todo de la mano de la explotación de los recursos agregándoles valor, y desde ahí despegar definitivamente y construir real soberanía (perdón me parece que soy demás optimista). El segundo se está mostrando crudamente en Jujuy: un proyecto para unos pocos, con clases de elite con derecho a todo, para los trabajadores contratos basura y flexibilización, y mucha criminalización de la protesta, que por lógica generarían esas políticas.

Ahora, el porqué de esta convocatoria a que pensemos y debatamos, actos que en los espacios “nac&pop” han dejado de estar. Y podríamos hacer una reseña: el Frente de Todos se armó para ganarle a Mauricio Macri, y así fue, pero como es común entre funcionarios que no funcionan y políticos profesionales, más el ejército de “ventanilleros” al servicio de los antes nombrados, no pudimos ser ni siquiera críticos de nuestros gobiernos.

Ahora hay otra oportunidad y estas fechas nos llaman a escucharnos un poco.

Argentina tiene una deuda terrible, heredada; perdimos la oportunidad de enjuiciar a los responsables, ésta encadena a nuestra patria a un modelo colonial moderno, controlado por los financistas globalizadores, y así todo tenemos esperanzas, porque los argentinos fuimos bendecidos con un hermoso y rico país. Pero, ¿Qué vamos a hacer con esa riqueza? ¿Transformarnos en un país industrial con pleno empleo, sustitución de exportaciones, trabajadores con derechos y vidas dignas, salud y educación gratuita y de calidad? ¿O pasaremos a ser un país con un modelo extractivista de recursos naturales, rico por ingresos de divisas, administrado por el gerente de turno, y desde ahí discutir las variables del sistema según el imperio nos imponga? Digo esto refiriéndome concretamente a lo que por estos días está pasando.

Primero lo del gasoducto, anunciado con bombos y platillos, y la verdad que es algo para festejar, pero necesitamos dejar expuesto que el gasoducto se hizo en tiempo récord… 400 km de cañería, está bien… pero en 1948 en el gobierno peronista se hicieron 1800 km.

Siguiendo con la cuestión del gas, esto nos va a dar soberanía energética por sustitución de importaciones y la posibilidad de divisas por la oportunidad de exportar; bueno, para exportar hay que construir una planta para licuar el gas, por eso YPF se asoció con una de las principales exportadoras del mundo de gas, la empresa malaya Petronas, para exportar. Por otra parte,  además de licuar el gas, hay que transportarlo. En lo inherente a la región más cercana (Bolivia, Brasil y Chile) ello se hará por  ahora en ductos, pero al mundo ello se transporta en barcos. A tales fines, esa planta se va a construir en el puerto Rosales al lado de Bahía Blanca. Mi pregunta, y en mi intención de aportar una idea para el debate: si construimos los caños para distribuir, si construimos la planta de licuado de gas, ¿Por qué no vamos a construir los barcos para llevar el gas al mundo? Creo que muchos me dirían que sí, pero saben que desde la flexibilización del comercio exterior impuesta durante los años de (Carlos) Menem, Argentina no tiene flota mercante y las riquezas del agro se, siembran, se contaminan con herbicida, se cosechan y se cargan en barcos extranjeros, quedando el esfuerzo y el saldo ambiental en manos de las multinacionales del comercio exterior.

En un artículo publicado en El Cohete a la Luna, el ex vicepresidente del Enargas, Andrés Repar, miembro del IESO-Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, del CEEN y Grupo Bolívar, da algunos números más que interesantes, por ejemplo indica que se estima que se exportarían -mediante la incorporación de más empresas al mercado de licuado de gas- unos 20 millones de GNL/año,(una locura) para esto se necesitarían buques de 50000 tn 400 al año, más de 1 por día, y para este menester entre ida y vuelta, carga y descarga, se necesitarían alrededor de 70 barcos. Si contamos que cada barco que se construye en un astillero emplea de 1500 a 1800 trabajadores y fuera del astillero entre proveedores y equipamiento alrededor de 3000 , y esto produce un reflejo social de por cada trabajador 1,5 puesto de trabajo alrededor de todo lo que genera este trabajo industrial, es claro que esto necesita planificarse, pero es la oportunidad de volver a una Argentina productiva, con inclusión  igualitaria, con precio de nuestra energía barata para los argentinos, no como el petróleo que está subsidiado y nos lo cobran como si lo importáramos.

De estas cosas se trata el necesario debate. O pensamos un modelo, o caminamos hacia una africanización de nuestra patria. Sí, como pasa en África: países creados por los colonizadores para quedarse y repartirse sus riquezas, sumiendo a su población en niveles altísimos de pobreza y sus gobiernos manejados por la multinacional de turno.

Ya está pasando en Jujuy, creando una Constitución a medida de los que van a explotar el recurso del litio, en Malvinas la presencia de la OTAN, en el Paraná la corona holandesa con sus socios belgas, los puertos en administración de multinacionales, la minería casi toda en manos de empresas de la corona británica…

Si las riquezas de esta patria no sirven para darle felicidad a nuestro pueblo, ¿Cuál sería el fin de votar sólo administradores de todo este saqueo?

Esta riqueza debe ser administrada para y por el pueblo, no por Presidentes CEOS de multinacionales, el gas, el litio, el oro y la plata, las riquezas de nuestra tierra, capaz de generar alimentos para 500 millones de habitantes, no se condice con un pueblo pobre, con trabajadores que no llegan a lo básico, ¡Y con el modelo extractivista en la búsqueda sólo de un puto dólar!

Así no sirve. Sirve si el conjunto es feliz, si tiene trabajo, educación y salud. Pero no sirve si las multinacionales y sus administradores de turno sólo nos dejan pobreza, saldo ambiental de tierras arrasadas, con los políticos profesionales, los genuflexos de turno y los funcionarios que no funcionan, todos cómplices; no hacen nada en beneficio del conjunto, nadie se salva solo.

Recordemos siempre que somos un pueblo que lo demostró muchas veces a través de la historia: Hemos sabido superar momentos gravísimos. Es tiempo, de una vez, de sentarnos a debatir, a discutir por un proyecto para todos. Hoy más que nunca, el horizonte es PATRIA SI, COLONIA NO.

Martín Pérez
martinperez@huellas-suburbanas.info