PARAPENSAR: LA REVOLUCIÓN DESAZONZADORA

Por Fernando Abel Maurente 


   Hoy hay que repensar la cuestión político-comunicacional, hay que actualizar a Lenin-Jauretche y Abelardo Ramos en el planteo de la prensa popular. Por qué no aprovechar el sistema de tele conferencias o video conferencias?. La tarea yrigoyenista de pueblo en pueblo, ciudad en ciudad, militante a militante debe ser retomada. Es insoslayable. En mi opinión no es cuestión de gerenciar y mediatizar la acción política como sostenía el progre del Chacho Alvarez sino combinar históricas formas de militancias (digo históricas, no viejas) con nuevas formas que brindan el avance de la ciencia y la técnica burguesa. ¿Sigue siendo el periódico gráfico el eje de reagrupamiento político? Sería bueno discutir el tema. 
   Las charlas, las conferencias abren la cabeza, despiertan inquietudes, fascinan como quedé fascinado en el siglo pasado (1972) con Abelardo Ramos. Indudable, esta metodología es irreemplazable. La formación de cuadros por medio de charlas mensuales o encuentros semanales deben ser profundizadas utilizando nuevas formas audiovisuales de comunicación. Las organizaciones militantes, en algunos casos, se han quedado en formas comunicacionales del siglo XIX. La exposición oral parece que alcanza para enfrentar la sistematización audiovisual que recibimos del bloque al cual estamos enfrentados. Pretender enfrentar a los All Black con la tercera borracha de Alumni es sencillamente suicida. Es lo que estamos haciendo. Pretender con una charla enfrentar la comunicación sistemática multimedial de los grandes medios con una charla es como intentar limpiar el Reconquista con una botella de detergente. Una charla debe ser tomada como una táctica dentro de una estrategia comunicacional. Ayuda, es esencial, pero no alcanza. Hoy, desde mi punto de vista la “Revolución desazonzadora», las propuestas de Ramos-Jauretche deben ser militantemente actualizadas, mejor dicho profundizadas. En el siglo XIX una polémica (por ejemplo la que se dió entre Mitre y Vicente Fidel López) se hacía a través de libros y duraba años. Las de Jauretche o Abelardo tardaban una semana en contestar porque las publicaciones en la gráfica eran semanales. Hoy todo eso ha cambiado. Las polémicas se dan en segundos a través de twitter o un correo electrónico o en una red social. El celular ha reemplazado a los diarios en el colectivo o en el tren. La Revolución Pulgar ha desplazado a la Revolución gráfica del siglo XVIII. Hoy la Historia no la escriben los historiadores sino los Multimedios en tiempo real. La falsificación de nuestro pasado es aquí y ahora. La transmisión de ideología, el bloque dominante, no sólo la fórmula en segundos a través de los multimedios sino a través de diferentes canales de cable. Hay una segmentación-especialización del mensaje. Yrigoyen comunicaba no estando. No hablaba, no daba conferencias, sino a través del contacto personal. Su silencio hacía ruido. Perón fue especialista en comunicación radial. Preparó el 17 de Octubre con su célebre «despedida» del 10 de Octubre por la cadena nacional radial. Alfonsín era un comunicador televisivo. Contó con el asesoramiento de un grupo de especialistas que lo asesoraron. Abelardo Ramos y Spilimbergo se ponían de acuerdo en el programa de Blackie para hacer batifondo o Ramos dejaba perplejo en los 80 a un cipayo como Fernando Niembro al abandonar su programa en plena emisión. Cuando Jauretche escribió su Manual de Zonceras había Medios, no Multimedios en manos de la oligarquía. Tenemos que reformular la Revolución Desazonzadora del siglo XXI. 
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