“Necesitamos que la información tenga realmente una función social”

Reportaje a Gustavo Vargas, secretario de Prensa de UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires)

Nuestra búsqueda de respuestas a diversos ejes que atraviesan la cotidianidad nacional, desde un punto de vista profesional y atentos a una de las grandes luchas de nuestro tiempo, que es la lucha por la configuración del sentido común de la sociedad a través de la elaboración y difusión de información (y formación de opinión) diaria, nos llevó a consultar a integrantes de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires, la tradicional UTPBA, de la cual el autor de este material es afiliado.

Luego de conversar con algunos compañeros conocidos, estrechamente vinculados a la comisión directiva de la citada organización, establecimos contacto con Gustavo Vargas, quien está a cargo de la secretaría de Prensa, y que rápidamente atendió las consultas efectuadas por vía telefónica, para arrojar claridad sobre los posicionamientos que esta institución de los trabajadores de prensa posee con respecto a una batería de ejes, que compartimos a continuación.

Gustavo, ¿Qué evaluación puede brindar del tratamiento informativo que se está llevando a cabo, respecto a la evolución de la pandemia de coronavirus, tanto a nivel internacional como nacional?

Gustavo Vargas en una asamblea de la UTPBA

La pandemia lo que ha hecho es desnudar la esencia y el objetivo de cada sector. Creemos que las empresas de comunicación más grandes tienen objetivos que exceden el mero hecho de informar. Hay intereses económicos en juego, entonces tratan de aprovechar cualquier circunstancia, en este caso el Covid-19, para sacar réditos. Después hay otras experiencias de comunicación, periodísticas que tienen como objetivo informar y clarificar, pero no es lo que prevalece. Lo que más abunda es un tipo de show informativo que tiene como objetivo el mero entretenimiento. Prevalece un hacer del periodismo algo que está lejos de tener a la información como objeto, sino como mera mercancía. Eso ya existía, claro, antes de la pandemia, sólo que quedó más evidenciado en este marco.

¿Consideran que la sociedad podría necesitar un menor grado de sobreinformación, o por el contrario se debería profundizar en el conocimiento y recomendaciones oficiales para protegerse de la enfermedad?

Hay muchos artículos de la UTPBA donde se analiza que la sobreinformación es un nuevo método de desinformación. El concepto  que tiene Ignacio Ramonet de “surfear la información”, y ni siquiera se llega a analizar el artículo o a escuchar al que está hablando. Todo es muy efímero para que no se pierda la atención de la gente. Lo ideal sería centrar la información en los conceptos de prevención y más profundos de la enfermedad, y no generar pánico ni miedos. Necesitamos que la información realmente tenga una función social.

¿Se han manifestado denuncias o reclamos por parte de trabajadores de prensa, en referencia a pauperización de sus condiciones laborales y/o salariales, acaso como consecuencia de la situación de cuarentena establecida?

Se han manifestado, así es, varios compañeros que trabajan en empresas de medios comerciales, con un descontento respecto a cómo se manejan las patronales. Muchas de éstas no entregan los insumos para prevención de la salud, o no cumplen con los protocolos de seguridad sanitaria. Nosotros venimos atendiendo y acompañando a los trabajadores en sus reclamos ante las patronales. Varias comisiones internas han manifestado esta situación.

Por otra parte, también planteamos ante el Ministerio de Trabajo la situación de medios locales, alternativos, que no se manejan como una empresa, y que precisan de un aporte económico por parte del Estado, porque son los medios que más están en contacto con la comunidad, que mejor entienden la situación social de los barrios, y que en definitiva tienen el objetivo de informar a sus vecinos. A esos medios hay que ayudarlos económicamente en el marco de la pandemia, como respuesta al perjuicio económico que esta situación les está asestando. Y frente al bombardeo de los medios masivos, teniendo siempre en consideración que los medios alternativos y barriales son los que tienen la mayor cercanía con el vecino, con el comerciante de la zona.

Volviendo a la cuestión empresarial, el atraso salarial también viene desde antes del covid-19. Este marco ha desnudado situaciones varias de precariedad que atraviesa a todos los trabajadores, los cuales están pasando una situación económica muy grave.

Campaña a favor de una mayor protección para los medios comunitarios en Ecuador

Tanto en el eje antes desarrollado, como particularmente también en torno a la renegociación de la deuda externa, se han venido observando una gran cantidad de informaciones falsas o “Fake news”. ¿Cómo combatimos esa modalidad, que tiende por vías sutiles a distorsionar la realidad que vive la inmensa mayoría de la ciudadanía? ¿Es posible educar a la sociedad para la prevención de tal accionar?

Esta es una pregunta mucho más conceptual. Tratamos de dar siempre un contexto histórico a las cosas. Definimos a la comunicación como una herramienta estratégica en cualquier sociedad y proyecto. De acuerdo al proyecto de país o de mundo, siempre se ha intentado mentir, o no, desde la comunicación. Los grandes polos de poder tienen importantes aparatos de información y comunicación que juegan a favor de sus propios intereses, entonces mienten sin ningún problema, ya que forman parte de ese sistema. O sea que las Fake News están desde siempre. Hoy se ponen de manifiesto a través de las redes sociales, entonces circula con mayor facilidad cualquier clase de mentira.

¿Cómo se combate a ese fenómeno de tanta vigencia?

Nosotros siempre apostamos por la seriedad profesional, en una profesión que la entendemos esencial en la sociedad, y tratamos de que esté muy ligada a los intereses de la sociedad mayoritaria, y no de pequeñas minorías. No sé si sea posible educar a la sociedad con alguna herramienta, pero sí es posible educar a la sociedad en valores. La UTPBA cree que los medios de comunicación tienen la obligación y la misión de educar a la sociedad. Ese debe ser nuestro mejor aporte como periodistas de los medios, como trabajadores de la comunicación; educar en valores, en buscar la verdad, abandonar la frivolidad. No caer en las noticias que invaden la privacidad de las personas, a las que tantas veces socavan su honor. Intentemos educar a la sociedad, educarnos a nosotros mismos siempre buscando la verdad de los acontecimientos.

Cuando proponés educar en valores y en la búsqueda de la verdad, sabés que eso entra en colisión con el mentir en pos de satisfacer intereses de variada índole de los grandes medios comerciales, tal como señalabas al principio. ¿Cómo creés que los medios populares pueden dirimir tamaña lucha, un tanto desventajosa quizás? ¿De dónde deberíamos esperar cooperación para empardar la correlación de fuerzas en tal sentido?

Desde UTPBA tenemos un reclamo con una consigna que consideramos central: No hay democracia informativa sin democracia económica. En esa consigna entendemos que está planteada la base desde donde poder pelear por otra información, por la verdad. Y porque los medios que intentan contrarrestar a aquellos que responden al poder hegemónico, tengan con qué. De hecho, la UTPBA participó junto a otras organizaciones en la creación de la Ley de Medios, sancionada por Cristina Kirchner, luego derogada por Mauricio Macri y que en esta etapa aún no parece estar en agenda. Siguen faltando, en nuestra opinión, créditos blandos, recursos, concretamente dinero para que los medios se desarrollen y puedan contrarrestar a los poderes hegemónicos de la comunicación. No sólo hablamos de pauta oficial; las empresas privadas deberían regirse por alguna ley que les haga aportar a favor de los medios de comunicación, que dicho y sea de paso, en el año 2002 fueron declarados de interés general. Para que estos medios se desarrollen y se profesionalicen más, hace falta dinero. Si no, es muy desigual, tal como vos señalás.

Para todo esto tenemos que hablar, una vez más, de distribución de la riqueza en todos los ámbitos de la vida social. A esto debemos añadirle de nuestra parte, un esfuerzo por ser cada vez más profesionales en lo que realizamos. Tenemos las mejores ideas, pero para que la sociedad las incorpore y pueda analizarlas, debemos ofrecérselas en formatos atractivos, estéticamente agradables y orientados a intentar alcanzar un consumo masivo.

Daniel Chaves
Daniel Chaves
dafachaves@gmail.com