MANIFIESTO I

Bajo la consigna de “lo personal es político” el movimiento feminista que arrancó en la década del 60 impuso el cuestionamiento a una cotidianidad social y familiar que no daba lugar a dudas ni a cuestionamientos. “Lo personal es político” me encanta y lo asumo con total orgullo y compromiso, entendiendo que cuando escribo, desde mi escritura cruda y en busca de un estilo coherente, estoy dando a conocer, estoy explicitando, estoy dando una opinión del mundo al mundo (o por lo menos al pequeño mundo al que le llegan estas palabras). Por eso esto es un manifiesto, es un grito escrito de la lectura del momento histórico y del cambio de paradigma a nivel social y cultural que, sin dudas, está marcando un antes y un después en la organización social a nivel mundial, y más puntualmente, aquí en Argentina. Es un manifiesto. Fuerte declaración. ¿Y por qué? ¿A alguien le interesa? ¿Acaso es importante lo que yo tenga para decir? Realmente no lo sé, lo que sí sé es que es importante para mí plantarme firme en mis convecciones y dejar asentado mi posicionamiento y mi lectura de la actualidad, porque, quizá, alguien está pasando lo mismo que yo, y al leer esto se siente acompañadx, así como yo me sentí tan acompañada a lo largo del tiempo por textos, escritos, libros, novelas, manifiestos, obras, películas, series u otros productos de la cultura, que ponían en palabra aquello que a mí en algún momento me costó expresar.

Pero bueno, empecemos por el tema que nos aborda hoy en día[1] y que ha sido origen de múltiples debates y discusiones: los distintos tipos de relación que hoy en día intentan categorizar las relaciones entre dos, tres, o más integrantes de una relación amorosa. Poliamor[2], amor libre, relaciones abiertas, etc., etc., múltiples categorizaciones que intentan diferenciarse y mostrar lo antinatural de una norma heteronormativa y patriarcal como es la monogamia. ¿Por qué digo heteronormativa y patriarcal? Porque durante muchos años estaba silenciosamente legitimado una doble familia por parte del integrante masculino de un matrimonio, porque en muchas culturas occidentales y orientales está permitido que un hombre tenga más de una esposa, pero si una mujer engaña al marido con el que su familia la obligó a casarse, es apedreada hasta la muerte… y los ejemplos podrían seguir. Porque se nos inculcó que el hombre es mucho

más instintivamente sexual que la mujer, y que a veces, no puede controlar la tentación y engaña porque está en su naturaleza, porque a muchas mujeres alrededor del mundo se les amputa el clítoris para que no sientan placer, porque son concebidas como grandes úteros gestores de la perpetuidad de la especie, etc., etc. PATRIARCADO. Construcciones ficticias que el patriarcado, como base matriz de las construcción y prolongación de los lazos que mantienen lxs individuxs dentro de una sociedad, legitimó, introyectó y naturalizó en el imaginario colectivo de lxs individuxs que conforman una sociedad.

A lo que yo pregunto, ¿es necesario definir, categorizar, estructurar, limitar en última instancia algo que nos vendieron como “bueno” “necesario” y “natural” como el amor?  La pareja como institución, al igual que el matrimonio, no deja de ser un contrato explicito entre dos personas: normas de fidelidad, respeto, negociaciones en cuestiones cotidianas, etc., etc. Y si es tan bueno, tan necesario y tan natural, ¿para qué necesita de tantas reglamentaciones? ¿Si es tan bueno y natural porqué necesita de un concepto que lo regule y defina? ¿O será que la idea del amor que nos vende nuestra cultura no es más que una construcción horrorosa y deformada de lo que es en realidad, aquello que denominamos amor? Una vez un sabio profesor mío dijo una frase que me quedó marcada a fuego en mi cabeza “sobre gustos, está todo escrito” ¡Pero claro que sí! La sociedad y la cultura que nos rodea determina nuestros deseos y nuestras formas de goce y de placer, a lo que la culpa cristiana agrega su cuota de limitación moralmente dudosa.

Deconstruyamos, repensemos, reflexionemos sobre las bases sociales y filosóficas que sustentan todos los tipos de relaciones que establecen en nuestras vidas, pongamos al goce y al amor primero. Pero no hablo de un goce sexual nada más, hablo del goce de hacer aquello en lo que unx desea, así sea un sí, un no, un después, un ahora, un más tarde, así sea hombre, mujer, trans, queen, o como quiera definirse. Y hablo de un amor que no es solo el amor de pareja, ese es pasajero (dudo mucho de la existencia de un para siempre, porque ¿deseamos siempre lo mismo? ¿somos lxs mismxs a medida que pasa el tiempo?), hablo del amor hacia unx mismx, que es el primero que hay que cultivar, el amor hacia lxs otrxs con respecto y empatía, entendiendo la autonomía del otrx como un elemento enriquecedor y no como un fracaso en esa idea posesiva de que el otrx es MI pareja, es MI amigx, es MI compañerx como exclusividad. Si es alguna de todas estas formas de vinculación posible, lo es porque el amor es que une el vínculo, pero el amor del bueno, del bondadoso y el abierto, no el de la posesión. Amor hacia la profesión, amor hacia lxs amigxs, amor sexo-afectivo consensuado y respetuoso, amor hacia todo lo que te rodea. Desterremos las malditas ideas que el romanticismo como movimiento social y cultural instaló fuertemente en el inconsciente colectivo de la cultura, la idea de que el amor es sufrir un poco, la idea del desborde irracional, la idea del para siempre, la idea de lo complicado como forma relacional. Deconstruyámonos hermanxs, dejemos de pensar que por ser varoncis[3] o mujercis debemos comportarnos de tal o cual forma, estereotipos que nos limitan y censuran, pongamos nuestra subjetividad primero, primando el goce y el placer de la relación con lxs otrxs antes que cualquier otra cosa, liberate hermanx! Liberémonos de las ataduras que las sociedades y las culturas utilizan para limitarnos y estructurarnos, reproduciendo así modelos horribles y excluyentes de relación con lxs otrxs.

Pero OJO! Esta revolución relacional que pone las subjetividades primero que estoy planteando luego de haber leído, escuchado, mamado a personas mucho más preparadas y coherentes que yo, lejos está de tomar a lxs otrxs como objetos de nuestro placer personal. Sino que está fundada en la empatía y el consenso con lxs otrxs respecto al tipo de relación igualitaria a entablar, entre dos tres, seis o x cantidad de personas. Que la tecnología, lo obvio de las comunicaciones instantáneas que tanto nos caracterizan en este mundo posmoderno, no nos quiten el cuidado por lxs otrxs en tanto personas iguales a unx. Que este “delivery de pizza humano” como dijo la gran Bimbo Godoy, que nos ofrecen las múltiples redes sociales, no nos quiten la humanidad de empatizar con lxs otrxs. ¿Por qué digo esto? Porque creo que hoy se sufre más por un visto que por muchas otras cosas. La hiperconectividad y la instantaneidad de las comunicaciones han cambiado de forma significativa nuestros modos de relacionarnos con lxs otrxs, hoy quizá ya no se sufre porque tenemos un amor que creemos para toda la vida y no se concreta, hoy quizá sufrimos más por el azul, porque alguien que nos importa no vio unas historias de Instagram o estados de whatsapp, que por muchas otras cosas que hacen a los reales y sanos vínculos de relación. Pero como dice la gran Luciana Peker “menos chat y más chape”[4], ¿Qué nos pasó como sociedad que se conecta más de modo virtual que presencial?

Propongo que paremos un poco a reflexionar sobre todo aquello que nos molesta o nos hace ruido de nuestra forma de relacionarnos con lxs otrxs, no demos nada por sentado y naturalizado, problematicemos, propongamos, cuestionemos, ¡es mucho más divertido y liberador! Lo escribo y me lo propongo como ejercicio para mí también, con la deconstrucción que siento que me falta y necesito, porque es tan difícil muchas veces deconstruir con lo que nos trajeron de fábrica. Es AMOR O NADA dijo Bimbo, pero amor del bueno … y tiene razón.

[1] Sufijo cis como indicativo de quien se reconoce e identifica con tal o cual género.

[2] En su excelente y recomendado libro “Putita Golosa, por un feminismo del goce”.

[3] Gracias a las hermosas declaraciones de Flor Peña este tema hoy es tapa de muchos diarios y revistas, pero en el ámbito feminista son discusiones que se vienen dando hace muchísimo más tiempo.

[4] Es hermoso ver como todo elemento de la sociedad y la cultura termina siempre bajo la lógica del mercado, fíjense sino esta hermosa nota de color del diario perfil: http://www.perfil.com/noticias/actualidad/los-albergues-transitorios-de-la-ciudad-tambien-quieren-abrirse-al-poliamor.phtml

Rocío Rivera
Rocío Rivera
rocio@huellas-suburbanas.info