LOS NEGOCIADOS DE LA EDUCACIÓN NEOLIBERAL

Allá por el lejano 2017, se elevaba el primer globo de ensayo sobre cambios en la formación docente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  Como no podía ser de otra manera, el gobierno local lo anunciaba a través de los medios.  Dicho proyecto anunciaba la expresa disolución de los 29 institutos de formación docente de la Ciudad de Buenos Aires y la creación de la Universidad docente o UNICABA.

El bloque de Vamos Juntos había creado lo que Aristóteles hubiese definido como entelequia.  Lejos de ir juntos, el proyecto impulsado por  la Ministra de educación Soledad Acuña y el presidente de la Comisión de Educación Maximiliano Ferraro, de la mano de Horacio Rodríguez Larreta, jamás incluyó en su elaboración a las comunidades educativas, que  jamás fueron invitadas ni a debatir.  Peor aún, nunca se les avisó.

Estos primeros anuncios daban a conocer que la universidad iba a subsumir a los 29 profesorados existentes, lo que significaría pérdida de identidad y autonomía institucional de los mismos, y la pérdida de empleo para muchos docentes.  La respuesta de las comunidades educativas, estudiantes y rectores fue inmediata y contundente. En el último diciembre, marchas y abrazos simbólicos fueron multitudinarias, acciones que se sumaron a la pérdida de imagen gubernamental gracias a la idea del cierre definitivo de los institutos. Fue este accionar el que  convenció a las autoridades a no impulsar el proyecto, y modificarlo en algunos aspectos.

Se sabe que para cualquier sociedad, la educación  no es un gasto (como sostienen los neoliberales), sino una inversión a largo plazo. Pero para algunas autoridades gubernamentales se puede transformar en una inversión a corto o mediano plazo, sobre todo, cuando pueden disponer de los espacios físicos de 29 instituciones para desarrollar negocios inmobiliarios.

Cuando al poco tiempo surge el segundo proyecto de UNICABA, que especificaba la coexistencia de los 29 profesorados con la UNICABA, saltó a la vista la trampa que ocultaba.  Los Instituto de Formación Docente se iban a desfinanciar para lograr, a su vez,  el financiamiento de la universidad docente.

El 22 del mes pasado, los 34 votos de Vamos Juntos, sin sumar los de ningún otro bloque lograron aprobar su ley.  Fueron los únicos en apoyar dicha medida – 1 bloque a favor y 9 en contra –  en medio de una fuerte represión. No lograron obtener ni siquiera que fuese defendido por parte de los especialistas en educación que ellos mismos habían convocado.  Fue calificado como falto de pedagogía.

Con la nueva “Ley de Formación Docente” el ministerio de Educación porteño va a contar con dos herramientas fundamentales de control y vigilancia: por un lado la potestad de evaluación y acreditación de los institutos; y por otro el SIU, un sistema de gestión que controla todo lo referido a la matrícula de cada institución, con lo cual podría tomar decisiones en cuanto al cierre o no de los profesorados.

Detrás de este proyecto antidemocrático, además de esconder negocios inmobiliarios como con los hospitales de Larreta, podría   encubrir otro tipo de negociados con los privados. El autor intelectual del proyecto UNICABA fue Diego Meiriño, titular de la Subsecretaría de Planeamiento e Innovación Educativa del Ministerio de Educación de la CABA.  Otra de las “casualidades permanentes” de este gobierno es que este funcionario fue CEO de Santillana, editorial que podría llegar a verse “beneficiada” con la venta de plataformas virtuales.  Mediante su utilización sería el gobierno el que tendría la potestad de decidir  sobre los temas que se podrían desarrollar en la “formación docente” y disminuir la imagen del docente.

Este tipo de reformas son fomentadas por organismos internacionales como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y grupos empresariales como Pearson. Esta es una transnacional que genera contenidos educativos y genera además las pruebas PISA.  En un mundo en el que los grupos empresariales globales avanzan para imponerse por sobre las naciones, más que ocuparse de la educación, se involucran más de propios negocios. Las pruebas PISA sirven para estigmatizar docentes y justificar este tipo de reformas.

Esas pruebas son  mediciones estandarizadas y arbitrarias, que no resisten el menor análisis pedagógico. Dependen de empresas pagas que te cobran tanto el diagnóstico como el remedio y mientras una te da bien, la otra, no tiene sustento.

Reafirmando el carácter autoritario del proyecto, se establece que el rector de la UNICABA es designado en forma directa por el Poder Ejecutivo local. ¿Se transformará en un mero empleado que cumpla con lo que se le ordene? Además se determina que los profesorados serán evaluados, pero desconociéndose con que estándares. ¿Será una forma de justificar luego a través de los multimedios mediáticos cuando se decida cerrarlos?

Queda al descubierto que la llamada “Ley Unicaba” es solo otra forma más de ajuste y recorte en la educación pública y de controlar o eliminar las voces disidentes. Si quisieran jerarquizar la educación tendrían que haberse ocupado de ampliar su presupuesto.

¿Es necesario repensar la formación docente? Probablemente sí. Pero lo que se intenta desde el gobierno de la CABA es que  el docente solo sea un mero ejecutor del conocimiento y de las medidas impulsadas por aquellos que definen las políticas educativas. Para lograr eso es que ha parido una universidad antidemocrática desde su origen.

Todo se desarrolla bajo las directivas de la OCDE, que sugiere adecuar la escuela al mercado laboral. Lo fundamentan  en el sistema dual alemán, que propone una formación en las aulas y en las empresas.  Pero en realidad, lo que intentan es flexibilizar la enseñanza, y por lo tanto el trabajo docente, para poder desarrollar un perfil de egresados que se adapten a un mercado de trabajo precario e inestable.  Mercado como el que quieren imponer con la reforma laboral que en medio del encuentro del G-20 sacó nuevamente a relucir el presidente Macri.

Todo gobierno neoliberal que se precie de sí, busca en realidad el desprestigio de los docentes.  Quiere que sean vistos como reaccionarios y mal preparados. El docente que lucha demuestra que no hay que quedarse callados, y se transforma en un ejemplo que enseña a pensar críticamente.  El objetivo neoliberal es evitar ciudadanos pensantes del mañana porque  no van a ser funcionales al sistema.

Nota del Autor: Las imágenes de la nota corresponden a “La Hora sin Sombra” diseñadas en / LUNETADIBUJOS

Juan Carlos Dennin
Juan Carlos Dennin
juancarlos@huellas-suburbanas.info