“Lo que es justo para Dios, no es justo para el capitalismo”

Entrevista al sacerdote Francisco “Paco” Olveira, integrante del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres

Por: Roberto Coluccio y Daniel Chaves

“Con una mirada en el Evangelio y otra en el Pueblo”. Beato Msr. Enrique Angelelli

Paco Olveira es de esos seres humanos infatigables en su vocación de servicio para el prójimo. Encarna, como tantos otros religiosos a lo largo y ancho del continente americano, la férrea defensa de la más profunda autenticidad del mensaje de Jesucristo, desde el compromiso permanente con los que menos tienen. Y en la lucha por alcanzar el mayor grado de justicia social posible en la tierra.

Hemos conversado muchas veces con Paco. Y en esta ocasión combinamos para ir a visitarlo a su nuevo barrio, “Eva Perón”, donde reside y comienza a organizar múltiples facetas espirituales y solidarias junto a la comunidad que allí reside. El obispo de Merlo-Moreno le solicitó que se ocupe de la parroquia “Mama Antula”, que tiene dos capillas, una en Barrio Nuevo y la otra en el barrio El Cortijo. El barrio “Eva Perón” que escogió Paco para desarrollar su misión pertenece a Barrio Nuevo, localidad de Libertad. Allí misiona, incansable, en ese complejo habitacional construido años atrás por el Ministerio de Planificación Federal, que quedara sin terminarse al momento de la elección presidencial del 2015, “Macri no iba a invertir más en su culminación, entonces la gente lo terminó tomando, sin nada de infraestructura… ojalá que este gobierno hubiera hecho un cuarto de lo que hizo el anterior”, adelanta y de inmediato se ilusiona: “Estamos empezando despacio, y dejando que la organización fluya desde el conjunto”.

¿Qué actividades estás desarrollando en este barrio?

Hay apoyo escolar, pero no es un lugarcito para que los niños aprendan únicamente el dos más dos, sino apuntamos a un acompañamiento más integral de las familias. También se hacen actividades recreativas con los chicos. Si se dan las condiciones, armaremos un comedor comunitario.

¿Hay mucha necesidad?

Es dramática la situación en los barrios. Y también empezaremos con la catequesis, una celebración de misa los domingos, y un pequeño microemprendimiento de hacer unas estatuas de Monseñor Angelelli y Oscar Arnulfo Romero, y va a ser otro modo de conseguir algunos recursos.

A lo largo de estos meses que llevás trabajando y residiendo en este barrio, ¿Qué demandas hallás y cuáles detectás entre las más importantes?

En general, las mismas que en cualquier barrio bien humilde: Hay necesidad de alimentos, y de ahí para arriba, imagínense; si no hay como para cubrir la canasta básica de alimentos… todo lo demás queda afuera. Viene un veterinario cada tanto, y es impresionante el estado en el que están los animales, por imposibilidad de afrontar los gastos. Es todo un círculo vicioso que va empeorando. El chico que no tiene zapatillas no puede ir a la escuela, y así todo se va encadenando.

Eso, suponemos, está ligado al desarrollo del proyecto económico y político vigente…

Claramente. Es un proyecto de exclusión. No sólo aumentó la pobreza, también aumentó la desigualdad. Mi bronca es con la población católica, porque son de mi grupo, y los católicos no podemos mentir tan descaradamente como lo hace la gobernadora Vidal, que se pasea por los estudios de televisión diciendo que hoy hay idéntica pobreza a la que encontraron al asumir, y diciendo que los chicos ahora se pueden poner unas zapatillas blancas porque hicieron unos metros de asfalto o esos Metrobus, que son ridículos. En números oficiales, para colmo, lo que hicieron es muchísimo menos de lo que se hizo antes en materia de infraestructura y obra pública, nos mienten en la cara. Es un proyecto económico armado para sacarle derechos a la gente, y no sólo a los más pobres, sino a la clase media y a los trabajadores en general, que han perdido poder adquisitivo. Los jubilados que no pueden comprarse los remedios…

En muchos casos, toman los remedios de manera salteada, día por medio…

 Algunos ya ni siquiera van a atenderse a los médicos.

Difícil cuantificar cuántas muertes evitables ha traído aparejado este proyecto económico a lo largo de estos años.

 Es un proyecto de muerte. El que muere de frío en la calle, el que se muere de un infarto porque perdió el laburo, o el que se murió porque no tenía para comprar los remedios. Es un proyecto de muerte, y por tanto un cristiano no puede apoyar esto. Los Curas en Opción por los Pobres apelamos a despertar conciencia. Porque si alguien, sabiendo que este es un proyecto de muerte, lo vota, se está haciendo cómplice de esas muertes; y en ese punto es un pecado social. No podemos convalidarlo de ninguna manera, y esperamos cambiar urgente todo esto a partir de las próximas elecciones.

Muchos dirigentes deslizaron que no se imaginan cuatro años más de macrismo. Ante dicha hipótesis, ¿Vos sí los podés imaginar?

 Yo confío en que vamos a ser mínimamente inteligentes y evitar ello. Lo que sucede es que se sembró mucho odio. Aún hay amplios sectores medios que son permeables al discurso del “se robaron todo”, “son todos negros choriplaneros”. Está claro que si duran cuatro años más, esto va a explotar. Van a seguir haciendo lo mismo, nunca hablan de la vida real de la gente, ni de la economía, ni de lo que estamos sufriendo.

¿Este es un proyecto de muerte, según afirmás, y además de mentiras?

 Clarísimamente. Ellos ganaron por el “se robaron todo” y además prometiendo que ibas a vivir mejor. Mucha gente humilde, sacrificada, que pelea el día a día, y le prometieron vivir mejor… terminó comprando ese discurso. Y los engañaron. Hoy con sólo abrir las heladeras, te das cuenta que no pueden volver a ganar las elecciones. Si las ganan, para mí, es que algo raro pasó.

¿Cómo imaginás, o cómo esperás que actúe el próximo gobierno, en el caso de que se imponga un proyecto de cuño nacional y popular?

 Vamos a tener que tener paciencia, que no es resignación. Resignación es bajar la cabeza. Paciencia es saber leer los signos de los tiempos, o la realidad en que vamos a encontrar el país, realmente destruido. Va a ser un camino lento. Tampoco es que antes de Macri estábamos en el paraíso: Estábamos en camino a lograr mejores condiciones de vida. Había pobreza, pero había trabajo, había incluso changas. Supongo que se dará un shock económico para que vuelva a existir un mercado interno, y confío que eso va a pasar. Pero vamos a tener que tener paciencia, y saber dónde está el enemigo. Yo recuerdo cuando se paraba por el Impuesto a los Altos Salarios. Otra cosa es el trabajador común. También hay que ver los momentos. Muchos de aquellos que se movilizaban por Ganancias, hoy están sin laburo. El enemigo no va a ser el gobierno, si asume el binomio Fernández – Fernández. El enemigo está compuesto por los que están dejando al país en tales condiciones. Si no tenemos en claro eso, apuntamos el tiro adonde no corresponde.

Muchos han hecho una autocrítica de todo lo que apuntás…

 Claro, pero el tema es que no lo volvamos a repetir. Hugo Moyano inauguró una estatua de Perón junto a Mauricio Macri en plena campaña. Hoy estamos todos juntos. Dicen estar todos juntos “hasta que duela”, pero tiene que dolerles a aquellos que bajaron las banderas. Nosotros los abrazamos. Que sepan que conformamos un espacio nacional y popular, y hay cosas que no podemos permitir.

¿Por ejemplo?

 Permitir el endeudamiento del país. Porque Macri jamás tuvo la mayoría parlamentaria para hacer lo que él quería, y contó con mucha colaboración.

¿Habrá llegado el tiempo de especificar bien a qué sectores es necesario perjudicar para enderezar la economía de las mayorías? Es un tema bastante tabú para cierta dirigencia política.

 Yo no diría ni perjudicar: redistribuir. Pero, lógicamente, en los hechos funciona así. Lo primero que hizo este gobierno fue reducirles las retenciones al llamado “campo”, o sea a los sectores concentrados. Su proyecto es vender materia prima al extranjero, no importa que adentro haya carestía. Mientras se exporte, está todo bien. Habrá que volver a trazar políticas redistributivas, se volverá a tener que tocar intereses, y se volverá a armar quilombo con ciertos sectores.

Como europeo de origen que sos, ¿Qué te parece el reciente “acuerdo” entre la Unión Europea y el Mercosur? ¿Ayuda? ¿Es más de lo mismo?

 Yo confío en Jorge Taiana. Arturo Jauretche decía que si uno no sabe qué pensar respecto a determinado tema, bastaba con leer La Nación (hoy día añado a Clarín) e hiciéramos lo contrario. Taiana está en las antípodas de esos medios, y sostiene que con este acuerdo se cede mucho y son muy escasos los beneficios. Es un acuerdo entre un sector de pie y el otro arrodillado.

Para finalizar, Paco. Desde tu mirada puesta en el Evangelio, ¿Qué expectativas tenés de cara al futuro, y cómo –y hacia dónde- quisieras que se encauce el camino de nuestra sociedad?

 La primera expectativa es que entendamos que, desde el Evangelio, no podemos votar este tipo de proyectos. Ojalá los católicos lo entendiéramos. Hay quienes plantean no votar a los partidos que están a favor de la despenalización del aborto: con ese criterio deberíamos votar nomás a Biondini, que por otra parte está a favor de golpear y ultrajar a cualquier militante. No podemos votar los proyectos represivos, de muerte. Segundo: Dios no es capitalista. En la reciente Cumbre de los Pueblos que se desarrolló en Santa Fe, utilicé la parábola del Trabajador de la Viña. En la que se les paga a todos lo mismo, la moneda de plata. Porque eso es lo que necesitaba ese día cada familia para comer. Todos tenemos derecho a comer y a vivir con dignidad. Lo que es justo para Dios, no es justo para el capitalismo. Lo que es justo para Dios, es que todos sus hijos coman. Y yo tengo esa expectativa. El peronismo tiene que ver con esa consigna, se entronca en el verdadero sentido de la espiritualidad cristiana, la fraternidad, la sororidad, la hermandad y la justicia social. Deseo que los que van a gobernar pongan en marcha esas banderas.

Roberto Coluccio
Roberto Coluccio
roberto@huellas-suburbanas.info