Latinoamérica se rebela en la ONU

Latinoamérica, en la Asamblea anual de las Naciones Unidas, mostró su nuevo rostro a través de voces que se manifiestan en una crítica a los países centrales. Reseñamos aquí cuatro intervenciones.

Lula abrió las alocuciones dejando un mensaje muy claro. Pidió en la Asamblea General de la ONU «voluntad política» para reducir las desigualdades y «diálogo» para resolver el conflicto de Ucrania. «El hambre debe ser un tema central», declaró, citando que «735 millones de seres humanos van a dormir este noche sin saber si van a comer mañana», en un «mundo cada vez más desigual» y en el que «el destino que cada niño que nace en este planeta parece trazado ya en el vientre su madre», por dónde nace y por «su clase social».

Lula da Silva alertó también contra los «aventureros de la ultraderecha», que promueven el racismo y el odio en un mundo con cada vez más desigualdades, en el que la xenofobia, el racismo y el odio se expanden a través de las nuevas tecnologías. «La desigualdad está en la raíz de estos fenómenos» y sirve de caldo de cultivo para los extremismos.

Lula dijo que el combate frente al cambio climático exige una actuación más firme de los países ricos, que «son los que más contaminan» y los que «no cumplen» sus compromisos. «Actuar contra el cambio climático también implica ayudar a los más pobres», sostuvo Lula, quien urgió a la ONU a asumir que los países más desarrollados y los más pobres «tienen responsabilidades comunes, pero diferenciadas», frente la crisis climática, y alertó de que estamos lejos de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El conflicto en Ucrania, dijo también, muestra «nuestra incapacidad colectiva para hacer aplicar los objetivos y principios de la Carta de Naciones Unidas». «No subestimamos las dificultades para alcanzar la paz», dijo, pero «ninguna solución será duradera sin diálogo», advirtió. «Los conflictos armados son una afrenta a la racionalidad humana», dijo Lula.

México

La intervención mexicana, la hizo la secretaria de relaciones internacionales de ese país, Alicia Bárcenas, que expresó que el gran desafío en la agenda 2030 es la desigualdad y no basta con reducir la pobreza, sino que se requiere un cambio de paradigma de desarrollo, que redistribuya el poder y la riqueza.

La canciller hizo algunos planteamientos para consolidar un multilateralismo cercano a la gente, entre ellos el combate urgente a la desigualdad.

Advirtió que centenas de millones de personas viven en la pobreza, en la inseguridad alimentaria para niñas y niños y en un medio ambiente en crisis, y alertó que el futuro del planeta no depende del azar, sino de las decisiones y acciones políticas que tomen los gobiernos, guiados por la agenda 2030.

Colombia

Contundente y duro fue el discurso del presidente Gustavo Petro que arrojó varias críticas al gobierno norteamericano por su política contra las drogas, la financiación de la guerra a Ucrania y la forma de tratar los temas migratorios vinculados con la desigualdad y el cambio climático.

Fuertemente se refirió al contexto actual como una “crisis de la vida” como una manera para tratar a la crisis climática impulsada por los gobiernos, el actual sistema financiero que alimenta la desigualdad, la crisis de los inmigrantes y la promoción de la guerra.

“Mientras el reloj ha avanzado, en nuestro planeta en lugar de dialogar sobre cómo proteger la vida, decidimos perder el tiempo matándonos entre nosotros”, aseveró Petro.

Para dar solución a esto, exhortó a la creación de dos conferencias de paz: una sobre Ucrania y otra sobre Palestina. “Acabar la guerra para defender la vida”, pues a su parecer ambos países enfrentan el mismo tipo de guerra, una guerra a la que se le destinan los recursos que bien podrían ser empleados salvando el medio ambiente.

El turno de la Argentina

“Es imposible querer alcanzar un futuro equitativo, promoviendo la continuidad de las mismas lógicas que han generado la desigualdad en la que vivimos”, declaró Alberto Fernández.

Se refirió a la arquitectura financiera mundial, a través de la cual “apuestan a la especulación antes que al desarrollo” y “propician la mano de obra barata antes que la dignidad del trabajo”.

En relación con las deudas soberanas, sostuvo que se necesita un nuevo marco de tratamiento, y que el Fondo Monetario Internacional (FMI) “no puede subir sus intereses cada vez que la Reserva Federal americana sube sus tasas para contener la inflación de su país”.

“Resulta vergonzoso que aún hoy apliquen sobrecargos a muchos países a los que ya se les vuelve insoportable cargar la mochila de la deuda externa. Irónicamente, el FMI financia a Ucrania en medio de la guerra, y en medio de la guerra le aplica sobrecargos a los intereses que le cobran”.

Por otra parte, hizo referencia al “reto de alimentar a una población mundial creciente en condiciones climáticas críticas”, señalando que “es crucial que haya un sistema de comercio internacional de productos agrícolas más justo”.

Aseguró que el país considera al multilateralismo como “la mejor herramienta para encontrar soluciones compartidas a los problemas comunes” y que los efectos de la invasión rusa de Ucrania no sólo tienen “terribles consecuencias en términos humanitarios”, sino también genera niveles históricos de inflación a nivel global.

Gabriel Sarfati
gabriel.sarfati@huellas-suburbanas.info