Lanzamiento del Frente de Unidad Ciudadana

El mejor cuadro junto al mejor marco

Una multitud de alrededor de 40 mil personas asistió al acto que encabezó Cristina Fernández de Kirchner en el estadio de Arsenal de Sarandí.

“Vengo a sumarme como una más, a poner el cuerpo, la cabeza y el corazón”, lanzó entre un coro interminable de pedidos para que confirmara su candidatura a senadora nacional por la provincia de Bueno Aires. Algo que, hasta el momento en que se redacta esta nota, aún no se oficializó, pero…

En otro momento de su discurso, que a diferencia de ocasiones anteriores, no fue tan extenso y lo realizó de pie pero sin atril, en medio de la variopinta concurrencia que se dio cita, expresó su deseo de anteponer los intereses populares a los oportunismos que se manejan, con cierta habitualidad, en los pasillos donde transitan y se tejen las “roscas” de las dirigencias político partidarias. “Quiero ser parte de un movimiento político donde lo importante es el pueblo, los que sufren”, sentenció.

Insistió en la necesidad de “ponerle un límite” al gobierno nacional tanto en diversas medidas que forman parte del feroz ajuste económico que viene aplicando, con las consabidas y dramáticas consecuencias sociales que tales políticas, invariablemente, acarrean, y enfatizó en la misma sintonía el ponerle un freno “a tanto disparate”, en referencia a la reciente emisión de un bono de deuda colocado a cien años por parte del gobierno nacional.

Un testimonio diferente y que contribuye a graficar la realidad que puede identificar a millones de compatriotas, fue el haber permitido subir al reducido escenario a trabajadores, científicos, estudiantes, docentes, comerciantes, pensionados, familiares de desaparecidos… para acaso representar ese Nosotros Inclusivo  que viene a pretender representar la Unidad Ciudadana.

Una explicación que brindó CFK con su inconfundible estilo, entre didáctico y provocador, fue señalar que “yo quería que ustedes entendieran qué es esto de Unidad Ciudadana, ¿Saben por qué? Les voy a explicar. Muchas veces por la propia endogamia de los partidos, los dirigentes terminan creyéndose más importantes que la sociedad”, espetó envuelta en el reconocimiento y la ilusión de esas miles de almas que se acercaron al tradicional barrio del viaducto, para acompañar de forma incondicional a su líder.

 

Y mientras tanto…

Con o sin “PASO”, es tiempo de contribuir a una serie de reflexiones que trasciendan a las urgencias electorales, pero que también se entronquen desde el vamos y no vuelvan a eludirse con la excusa de las coyunturas y los “tiempos”.

Al respecto de lo anterior: es válido, incluso necesario que existan y puedan manifestarse diversas voces, distintos enfoques que respeten coincidencias programáticas tan básicas como ineludibles, claro está, desde el amplio abanico que constituye – o al menos se afirma – como campo nacional y popular.

Pero de lo que no debiese quedar margen para la duda, es acerca de quién encarna el principal cuadro intelectual y dirigente del citado sector, y que no es otra sino Cristina Fernández de Kirchner; sólo ella puede encabezar esa construcción desde formas esperablemente novedosas, como parecieran indicar sus definiciones de los últimos tiempos, y por encima de estructuras y/o de dirigentes que representan identidades caras y sensibles a las mejores luchas históricas del pueblo argentino, pero que debiesen aprovechar esta oportunidad –probablemente una de las últimas que se presenten de aquí hacia varias décadas del devenir nacional – para resignificarse y renovar significativamente aspectos organizacionales tanto como algunas de sus segundas y hasta terceras líneas dirigenciales.

Mientras persisten devaneos, internas, desencuentros y hasta rencores, la derecha se consolida con poco esfuerzo, pero muy contra su voluntad, CFK fortalece su vuelta al ruedo y se afianza como la figura central e indiscutible en representación del polo mayoritario de oposición real al proyecto neoliberal.

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