LA REVOLUCIÓN CONTAGIADORA

Por: Dr. Jorge Rachid

Hemos pasado en la Argentina múltiples procesos políticos de diferentes tonos y colores políticos, en campos totalmente diferentes que recibieron a lo largo del tiempo, denominaciones que el lenguaje popular adjetivó.

La Revolución Contagiadora de ésta semana, se inscribe en aquellas anti populares que saludaron alegremente los bombardeos de Plaza de Mayo con miles de víctimas, en nombre de la Revolución Fusiladora, porque terminó ejecutando a sus propios camaradas de armas, que pedían Democracia,

La Revolución Genocida de la Modernidad de Roca y Mitre, que aniquiló los pueblos originarios, en un genocidio aún enterrado, oculto al conocimiento histórico, por el mitrismo dominante en el relato.

La Revolución que desplazó al Irigoyen dos veces Presidente votado, en nombre de la Moral y la Ética, denominaciones de excusas que significaban sólo la entrega del patrimonio nacional, como siempre sucedió con las acciones de signo conservador liberal colonial.

Antes sucedió con la apropiación de Rivadavia de la Revolución de Mayo, en su alianza estratégica con Inglaterra, dándole la espaldas al país federal, al que persiguió y condenó al exilio, desde San Martín a Artigas, pasando por Facundo, López, Ramirez y otros. Siempre marginando a las mayorías populares de las decisiones del poder y apuntalando el coloniaje.

La Revolución llamada Argentina que vino por 20 años de “normalidad institucional” y que los Cordobazo, Mendozazo, Rosariazo y otras expresiones populares, pusieron fin con el nombre del Vivorazo, cuando planteaba la dictadura que cortaría de raíz, la cabeza de la serpiente peronista.

El Proceso de Reorganización Nacional fue el nombre pretencioso de la experiencia dictatorial Genocida, que llenó de dolor al pueblo argentino, amputando una generación de jóvenes, a los que hicieron desaparecer cobardemente, como fue en cada dictadura cívico militar, usados los golpes de Estado, para negocios espurios, como cuando lograron, a fuerza de denigrar y enfrentar con las peores armas de destrucción de la verdad, llegar al gobierno por primera vez, en forma del voto democrático, en el último período de saqueo nacional del macrismo.

Ahora van por lo mismo, no admiten la derrota en las urnas, quieren poner condiciones al gobierno nacional y popular, colocan de rehenes a 44 millones de argentinos en situación de contagio de la pandemia, por el sólo hecho de enfrentar al gobierno, no quieren sesionar en las Cámaras del Congreso, no aceptan salvar una empresa como Vicentín corriendo riesgo miles de puestos de trabajo, después de haber saqueado las arcas del Banco Nación al irse, quieren boicotear la negociación de la deuda vil que adquirieron, porque son parte de ella, se alegran cuando aumentan los muertos por coronavirus y sigue la lista de sus cloacas abiertas.

Son tan crueles y criminales, saqueadores, fugadores y ladrones, como cuando gobernaron, pero se visten de seda, como la mona, pero el pueblo ya lo sabe, no podrán camuflarse, podrán creerse su propio discurso, podrán tener el apoyo de la embajada de EEUU, recibirán dinero para destituir al gobierno a cualquier precio, pero el pueblo los derrotó, los reconoce, los sabe en su hipocresía, pero no se darán por vencidos, porque tienen intereses y miedos que les impiden dejar de pujar por el poder.

El pueblo en cuarentena, cuidando la salud de todos, parece callado, pero no faltarán ocasiones de expresarnos recuperando la calle, enfrentando la reacción oligárquico conservadora colonial, de unos cuantos cipayos, movilizados por redes sociales, que han sido envenenados con un viejo odio racista, antiperonista, discriminador que es lo que inculcan los dueños del poder desplazado por el voto popular, en un pueblo, que hará tronar el escarmiento si se atreven a avanzar en su afán destituyente.

El que siembra vientos, cosecha tempestades y cuando el pueblo agota su paciencia, la Patria Matria resurge con fuerzas, en un gobierno nacional y popular que intenta contener a amplios sectores nacionales, para evitar que la Patria y el Pueblo sucumban a esos delirios y retomemos los caminos de construcción del modelo social y productivo solidario, que es parte esencial de nuestra cultura e identidad nacional.

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Colaboradores diversos Huellas Suburbanas
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