La problemática de la Basura; la insustentabilidad de la incineración respecto a la eliminación de residuos (parte 2)

Recientemente asistimos a varias acciones llevados a cabo por las comunidades, por ejemplo en las localidades de Merlo, Marcos Paz y La Matanza, al no realizarse un proceso integral y planificado sobre la producción, transporte y eliminación adecuada de la basura, la cual puede constituirse en un problema de salud pública. En relación con la construcción y uso de los incineradores se generan varios inconvenientes, entre ellos; a-Se generan gases y cenizas altamente contaminantes y dañinas para la salud de las personas. b- Los incineradores requieren un aporte de energía exterior para su funcionamiento, con lo cual hay una triple dilapidación de energía; la necesaria para producir los materiales, la contenida en su estructura  y la necesaria para su destrucción mediante combustión. c-La inversión y los costos de tratamiento y mantenimiento son elevados. d-Posee elevadas posibilidades de roturas, y por ende tiempo que se halla fuera de funcionamiento, lo cual no solo le quita operatividad sino que incrementa las posibilidades de impacto ambiental negativo. e-El proceso no elimina totalmente los residuos, las cenizas producidas son altamente tóxicas requiriendo una disposición adecuada. f-Las cenizas suelen depositarse en lugares inapropiados,  pudiendo contaminar el aire, agua y suelo. Además existe un bajo control y supervisión sobre el destino final de las cenizas. G-Elevados costos de disposición de las cenizas en lugares destinados a tal fin; costos de construcción, transporte, mantenimiento, supervisión, etc. f- Dado los altos requerimientos de materiales para incinerar, a fin de amortizar los costos de funcionamiento, es incompatible con la implementación de otros modelos de manejo de los residuos como la reutilización, el reciclaje y el compostaje.

Los procesos de incineración de residuos generan dos tipos de cenizas; las denominadas cenizas de fondo, aquellas que quedan después de la incineración, y las cenizas volantes, aquellas que se escapan con los gases y son recogidas por los equipos de filtración. Está claro que cuanto más eficiente es la tecnología utilizada en la captación de las sustancias que se hallan presentes en el humo, y por lo tanto mejores filtros, una mayor proporción de sustancias tóxicas se recogen en las cenizas.

Aproximadamente el 90 % de las cenizas permanecen en las calderas y pueden recogerse en las rejillas. El 10 % restante  suben con los gases de tiro de las chimeneas y se recogen en el equipo de control de la contaminación del aire – equipos de filtración – . La mayoría de los metales tóxicos resultan capturados en las cenizas volantes. Además, compuestos como las dioxinas y furanos pueden originarse en las partículas de cenizas en combustión en un proceso llamado “formación de postcombustión.

Las cenizas constituyen un residuo especial no admisible en vertederos, vaciaderos o basurales convencionales. Se trata de un material altamente abrasivo, polvoriento,  e higroscópico.

La presencia de metales en las cenizas depende en gran medida de algunas variables;

a- los materiales incinerados. b-las condiciones en que se produce la combustión.

c-la eficiencia de los dispositivos colocados para el control de la contaminación atmosférica. En el caso de la incineración de residuos sólidos urbanos u hospitalarios, el contenido de metales dependerá del tipo de residuos incinerados. En este caso, la presencia de una mayor cantidad de baterías eléctricas, termómetros rotos, manómetros fuera de uso, lámparas fluorescentes  en los residuos incinerados, determinará una mayor proporción de mercurio en las cenizas.  Las cenizas que resultan de la incineración de residuos son tóxicas, contaminan el ambiente y ponen en riesgo la salud de los seres humanos, como parte del medio, desde las primeras etapas del desarrollo. Aún a concentraciones bajas, los metales pesados representan un peligro a la salud debido a su alta toxicidad.

 El mercurio puede provocar malformaciones congénitas, daños en el sistema inmunológico y desórdenes nerviosos. El mercurio, además, puede afectar el sistema nervioso central, el corazón, los riñones y los pulmones. Puede atravesar la placenta y la barrera hematoencefálica y por lo tanto es particularmente nocivo durante el desarrollo de fetos, infantes y niños pequeños, con efectos que incluyen retraso en el desarrollo de las funciones motoras (caminar y hablar), retraso mental, ataques, parálisis cerebral, ceguera y sordera. El mercurio se transfiere de la mujer al feto a través de la placenta y a los infantes durante la lactancia, determinado una exposición en etapas críticas del desarrollo.

La solución al problema de la basura no puede encontrarse al final del ciclo de producción y eliminación sino que se debe repensar desde el inicio de esta, en este caso la reducción en el consumo sobremanera de materiales inútiles debe ser prioridad para todos los actores sociales individuales y colectivos.

Compete al estado, familias y empresas analizar y recrear las medidas más oportunas. Teniendo en cuenta la complejidad del tema no es deseable llevar a cabo medidas o prácticas aisladas. Se requieren políticas específicas e instrumentos que favorezcan las consignas básicas de todo plan; reducir, reutilizar, modificar el diseño de los productos, reciclar y compostar.  Los instrumentos de políticas pueden ir desde los incentivos como las exenciones impositivas, los créditos, los subsidios, las compras desde el estado hasta las medidas punitivas como las multas los cierres de empresas, etc. Nunca se debe permitir el pagar para contaminar ya que las empresas incluyen estas medidas en sus costos impidiendo un adecuado manejo de los residuos.  El primer paso consiste en generar menos residuos a partir del cambio en nuestras conductas de consumo. Del mismo modo tenemos que encarar el reciclaje, el compostaje y la reutilización ya desde nuestras propias casas para luego encarar planes comunitarios. Obviamente se requiere un proceso de sensibilización y capacitación a fin de modificar nuestros hábitos individuales y sociales. En el nivel comunitario se deben analizar, discutir e implementar planes integrales de manejo de los residuos incluyendo planes que incluyan la recolección selectiva, el reciclaje, el compostaje de residuos orgánicos y la reutilización, el caso de residuos textiles. En el sector de la salud debe realizarse una adecuada separación y clasificación de los residuos hospitalarios y luego una eliminación por medios apropiados,  alternativos a la incineración. Además es clave reducir y eliminar el uso de insumos que contengan PVC y mercurio.

Javier Souza Casadinho
Javier Souza Casadinho
javier@huellas-suburbanas.info