La ocupación. Síntesis escolar

Cuando un ejército extranjero invade un país toman el control de su territorio, de sus poderes, de su economía y desarticulan toda posibilidad de defensa de sus habitantes.

La ocupación de un país puede cometerse por invasión armada, que aniquila las defensas e impone las reglas, o ante la superioridad militar desproporcionada, que obliga a rendirse para no sufrir todas las consecuencias inevitables, como la derrota con muchas bajas y la destrucción de los sistemas de comunicación y producción. También, la ocupación de una nación se obtiene por aceptación del sistema de funcionamiento indicado por el enemigo, donde algunos gobiernos son cooptados y parte de los habitantes van siendo mayoritariamente engañados y terminan acordando una asociación, que creen favorable y la realidad es que aceptan una capitulación ruinosa.

En esta última, el invasor no necesita movilizar amenazante a sus ejércitos; llega a la ocupación mediante el engaño, infiltrando y estableciendo una clase de agentes permanentes que copian un modelo formal de gobernar, genera desinformación para la división interna, publicita el consumo ocioso, establece categorías de honores y respetos, desprestigia los valores culturales autóctonos y tiene por mascarada la promesa de terminar con la corrupción y comenzar un tiempo de libertad e igualdad.

¿Qué disposiciones toma el invasor para asegurarse el control del país ocupado?

En el caso de ocupación por guerra o rendición, aniquila al vencido matando a los que resistieron. Designa un gobierno títere, con el que acuerda todos los tratados de libre comercio, que incluirán el pago de la invasión, los gastos de la seguridad futura y el manejo de toda la economía por medio de sus compañías, por el tiempo necesario, hasta que consideren que los nativos estén en condiciones de administrar su libertad y el funcionamiento aceptable del sistema democrático liberal.

En el caso de capitulación pacífica, el gobierno colonial designa hábiles gerentes para establecer los acuerdos de tributación obligatoria, mediante la entrega en concesión de todos los servicios públicos y la explotación de los recursos naturales, la rentabilidad de las inversiones extranjeras y la adopción del sistema financiero global, que armonizarán los alcances, límites y modalidades de los derechos humanos y políticos.

El invasor siempre justifica su necesaria intervención ante el peligro que significa la corrupción del gobierno local, su falta de vocación democrática y a su negativa a pertenecer al libre comercio civilizado del mundo. Pero, siempre, su verdadero interés es el saqueo de los recursos naturales, la destrucción de los pueblos y el control de la orientación económica, para asegurarse el dominio imperial permanente.

Nosotros, el pueblo, enmarcados dentro del sistema que aceptamos, nos es permitido optar cada cuatro años, por quien ejercerá la representación de renovar los tratados con el enemigo.

Por ahora, mientras, nos organizamos.

(Escrito en abril de 2016)

Enrique A. Viviano Hidalgo
Enrique A. Viviano Hidalgo
enrique@huellas-suburbanas.info