La acróbata que no cae frente a los prestidigitadores de la realidad

Algunos apuntes tras las elecciones PASO del 13/08

Déjenla maniobrar a la acróbata

Emerge en escena una artista todo terreno: Coloca una mesa, arriba una silla, luego ubica una pelota sobre la silla; la artista se posa apoyando su cabeza sobre la pelota, en equilibrio cabeza abajo; luego toma en sus manos un violín, y ejecuta una partitura en ese escenario tan adverso. Hostil. Para colmo, asoman dirigentitos de terceras líneas, desde las comodidades de sus hogares, con sus celulares último modelo, sus automóviles de alta gama –o casi-, sus vientres satisfechos y sus contratos asegurados, y claman que la artista desafina el violín. He ahí a muchos de los obstáculos internos que debe afrontar Cristina Fernández de Kirchner luego de alcanzar una victoria electoral exigua, sí, pero con una correlación de fuerzas tan desventajosa y hasta con poco tiempo de trabajo en la joven Unidad Ciudadana (dos meses para mayores precisiones) que le termina otorgando ribetes épicos al triunfo que tanto esquiva reconocer el macrismo y todo el arco político que desfila desde los cócktels en embajadas extranjeras hasta los pasillos de los grandes centros multimediáticos y judiciales del país. El resultado que viene alcanzando CFK en provincia de Buenos Aires forja una base de sustentación desde la cual se puede construir una unidad mucho más amplia, que requerirá de la generosidad, de un lado, tanto como de la humildad entre quienes por soberbia u otras motivaciones, decidieron restar apoyo al bloque nítidamente mayoritario del campo nacional y popular para, indirectamente y en los hechos, darle “vida” electoral al oficialismo bonaerense.

No obstante, atendamos a la advertencia que plasma Eduardo Aliverti en su columna del lunes 14/08 en Página/12, donde sugiere que a CFK “no le daría para revertir una polarización acentuada hacia octubre a menos que se produzca… un traslado de los porcentajes de Massa/Randazzo a Unidad Ciudadana, o un agravamiento de las perspectivas económicas hasta límites no previstos en lo inmediato”. Ello sin ahondar en otras vicisitudes, tales como una intensificación probable de la manipulación de los datos electorales –complicidad mediática y judicial mediante- o incluso alguna otra estrategia a la desesperada, apenas un par de semanas antes del escrutinio, que eventualmente podría ligarse más con la judicialización y espectacularidad multimediática de la política, que por el debate serio de proyectos de país.

Dentro de estos marcos populares, quienes probablemente mayores moretones hayan cosechado en estas elecciones preliminares, son los tradicionales dirigentes sindicales, más golpeados por su gradual pérdida de representatividad y prestigio entre las bases obreras y sus veleidades e inseguridades a la hora de encuadrarse con firmeza en un plan de lucha contra el neoliberalismo, que por las magras performances de sus candidatos favoritos en varios distritos. También por esos lares se avecinan tiempos de cambios, y la Corriente Sindical Federal deberá ejercer un rol central en la reconstrucción del movimiento obrero de cara a un accionar gravitante en la disputa por los derechos laborales y sociales en pugna.

La mano negra es la diestra…

Asimismo, a escala nacional, y más allá de las vergonzantes prácticas fraudulentas registradas en la manipulación del escrutinio el pasado domingo 13, en las provincias –como mínimo- de Santa Fe y Buenos Aires, el macrismo ha salido fortalecido de las PASO y con ello no sólo se allana en algo su gestión, sino que es probable que se refuercen los principales lineamientos de lo hecho hasta ahora; ha llegado el turno de insistir en las reformas laboral, previsional e impositiva. Sin descuidar el cumplimiento de diversos compromisos de corte cipayo que buscarán servir de garantía en la relación con los Estados Unidos, organismos multilaterales de crédito y hasta con los “amigos” británicos por la cuestión Malvinas.

Pero no puede generar sorpresa alguna: Transitamos del “voto calificado” al “Fraude Patriótico”, del Fraude Patriótico al escrutinio a cargo de la empresa Indra, con lo cual trazamos un recorrido centenario por las praxis escandalosas de la “gran famiglia conservadora”.

Una vez más, buena parte de la sociedad argentina busca una “salida” a los escenarios de crisis desde las derechas y no desde los sectores populares ni mucho menos por izquierda. Se puede tropezar muchas veces (¿ilimitadas?) con la misma piedra, cuando disvalores  tales como el egoísmo, el individualismo de carácter banal y consumista, la insensibilidad ante el sufrimiento del desamparado, siguen haciendo cuerpo y tienden a construir un pensamiento hegemónico entre la mayoría de quienes habitan estas tierras, no por nada tantas veces puesta de espaldas al continente y con la mirada y sus sueños orientados hacia Europa o Norteamérica.

En este aspecto, a “grosso modo” estas PASO constatan como saldo un escenario que expone a un 40 por ciento –o cercano- del electorado nacional que desde su decisión tanto frente a las urnas como desde una matriz de pensamiento fuertemente instalada por los “Think Tanks” mediáticos –y refrendada por largo tiempo entre una minoría apreciable- estarían avalando las prácticas represivas contra los trabajadores e incluso la desaparición forzada de Santiago Maldonado. El “por algo será” no prescribió. Incluso en Buenos Aires se puede apoyar, sin aparente remordimiento, a un ex ministro de Educación que por toda respuesta a las problemáticas juveniles, se jacta de estar encarcelándolos.

Y por casa, ¿Cómo andamos?

Difícil panorama para los máximos dirigentes de la Unidad Ciudadana en Morón: Se acaba de plasmar en las urnas una victoria abultada de Cambiemos, que lo consolida en su gestión y abre las puertas para alcanzar una mayoría propia en el Concejo Deliberante. Al mismo tiempo, este cuadro es directamente proporcional a la dureza de la derrota tanto de Unidad Ciudadana como de un muy desteñido “1País” (FR + GEN), estos últimos con sus principales dirigentes a riesgo claro de quedar pulverizados de la carrera presidencial después de que se cuenten los votos a finales de octubre próximo.

La activa gestión de Cambiemos a la hora de efectuar arreglos en lo que se conoce como el “corredor del Sarmiento” repercute positivamente entre los amplios sectores medios de Haedo, Morón centro, Villa Sarmiento, Palomar y Castelar centro-norte. Un capital nada desdeñable que puede consolidarse en octubre y fortificar, así, a Morón en tanto reducto de consistencia para el macrismo en zona oeste.

Mientras tanto, el campo nacional y popular distrital, con fuerzas que por diversas razones ni siquiera pudieron –o quisieron- competir en las PASO, otras reducidas a minorías que las invisibilizan en el escenario político municipal, y un bloque mayoritario del citado campo que acaba de sufrir su tercera derrota en serie, invita a encarar un intenso replanteo tanto estratégico como táctico y muy probablemente, que deba incluir entre los tópicos a trabajar, el de ofrecerle a la comunidad una considerable renovación entre sus altas cumbres dirigenciales, con preferencia ni bien culmine el proceso electoral de octubre, y más allá de lo que reflejen los guarismos finales.

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