Junta nacional de carnes

El aumento desmesurado de la carne lleva a pensar que instrumentos se pueden usar para regular su precio o pensar porque si las variable macro de la economía están quietas existe un aumento generalizado de productos alimenticios.

Durante los noventas un gobierno de origen “peronista” borró algo que el propio Perón había consagrado, estos eran los mecanismos de regulación de la producción y venta de alimentos entre ellos la “Junta nacional de carnes”, ahora este instrumento era un invento peronista?

La historia de la JCNhay que empezarla quien sabe en los años 20 del siglo pasado, allí va ocurrir un fenómeno sustancial que es el crecimiento de la exportación de carnes a Europa.

En una nota anterior habíamos hablado del desarrollo de exportación de carne durante el siglo 19 a partir del saladero, o sea carne salada (Tasajo, Charqui), en el siglo 20, la situación había cambiado sustancialmente, ahora la carne se exportaba a Europa congelada o enfriada y el mercado de consumo no eran los esclavos como en el caso del tasajo sino el fino paladar de las clases altas europeas. Europa se hallaba en un periodo de reconstrucción pos primera guerra mundial y de consumo en ascenso. Lo cual influye seriamente sobre la producción local.

En nuestro país desaparece la llamada vaca criolla que era arriada al mercado de Liniers, ahora son los Aberdeen Angus, Hertford y Shorthorn que llegan en tren. Esto genera una primera distorsión del mercado donde los ganaderos de la pampa húmeda cercana al puerto compraban los animales al productor del interior a bajo precio teniendo en cuenta la merma que se producían con el transporte en tren o las pérdidas que ocasionaba el mismo (mortandad del ganado). Claro está que los ganaderos de Buenos Aires traían los animales hacia los llamados campos de engorde aumentando el peso de los mismos obteniendo una gran diferencia.

El otro factor de distorsión de precios va ser como dijimos la exportación antes 1920 se enviaba al exterior el 55% de la producción local, para mediados de esa década la exportación va a subir un 28%, pero curiosamente el valor del kilo vivo va a bajar en el mercado de Liniers producto de la especulación, no así en el precio de venta al público que cada vez recibe carne de peor calidad y más cara.

Estas diferencias de precio y calidades que perjudicaban a los consumidores pero también a los criadores del interior (pequeños y medianos principalmente) va a llevar que durante la presidencia de Alvear (1922-1928) se traten un conjunto de leyes para regular el mercado de carnes; la 11205 de creación del frigorífico nacional dela capital; una ley anti Trust (Monopolios ilegales); otra ley de contralor del comercio de carne; una ley de precios mínimos para la compra de ganado y máximos de venta al público y por ultimo una ley que implanta el sistema de venta de ganado en pie por kilo vivo.

Todas estas leyes se aprobaron pero solo una se cumplió, que fue la de venta por kilo vivo, las otras fueron declaradas inconstitucionales por atentar contra la propiedad privada, etc, etc.

Sin nada que las frene en casa, la oligarquía vacuna bonaerense seguía haciendo sus grandes negocios hasta que el golpe les vino de afuera. En octubre de 1929 los precios internacionales de la carne se desploman. A partir de la crisis de Wall Street, la liberal Gran Bretaña resuelve que “sus”carnes están primero y ese “sus” incluye los dominios de Australia, Nueva Zelandia, Canadá y Sudáfrica.

Se dan entonces varios fenómenos concurrentes baja el precio internacional aumenta la disputa a nivel nacional, entre los pequeños y medianos contra los grandes invernaderos y los frigoríficos británicos o yanquis. Aparecen en “el medio” figuras como la de Lisandro de la Torre en representación de los productores Santafesinos aunque sus ideas son abarcativas  que su propia provincia. Lo cual les genera a nuestros “queridos” grandes productores serias inquietudes.

La Sociedad Rural Argentina entra en juego ante la crisis y en 1931 le presenta al poder ejecutivo nacional (Dictadura de Uriburu) un plan orgánico  de defensa de la ganadería. El Paln constaba de estos puntos:

  1. Intervención de los ganaderos en las exportaciones mediante un frigorífico nacional.
  2. Constitución de comisión comercializadora de carnes dotada de matadero
  3. Formación de una comisión tripartita entre Argentina, Brasil y Uruguay.

De esta presentación va a tomar conocimiento el Ministro de Agricultura Di Tomaso y en 1932 se va a presentar el proyecto de creación de la Junta nacional de carnes y de nacionalización del frigorífico municipal. En la cámara de diputados de la fraudulenta década infame se va a dar una discusión sobre la creación de esta Junta pero no precisamente ideológica, discute el interior contra la Provincia de Buenos Aires por el control de la Junta Nacional de Carnes.

Finalmente en 1933 se va aprobar la ley 11747 que da nacimiento a JNC cuyo directorio estará compuesto por: 3 miembros del poder ejecutivo, 2 de Sociedad Rural, 2 de las sociedades rurales del interior, 1 por los frigoríficos particulares léase extranjeros, 1 en representación de los frigoríficos regionales. Así quedo el directorio a pesar de la propuesta del diputado socialista Adolfo Dickman que pidió representación de los consumidores.

Una vez aprobada la ley no fueron pocos los que señalaron que esta ley era muy parecida a la de 1923 que había sido rechazada por la Sociedad Rural en aquel momento, era la demostración palmaria de que somos liberales con las ganancias y estatistas con las perdidas.

Hasta 1946 La junta Nacional va a ser un medio del poder de los ganaderos a partir de allí con el gobierno de Juan domingo Perón será un instrumento del gobierno popular. Desde 1955 hasta los 90 tendrá una conducta errática con altas y bajas.

Carlos Saúl Menem la va a disolver y desde entonces cualquiera que hable de instalar algo parecido será estigmatizado y tratados un poco menos que de fascista, stalinista y miembro del eje del mal. Así pagamos la carne como si fuera un artículo de lujo.

Informe Pablo Reid  

Gabriel Sarfati
Gabriel Sarfati
gabriel.sarfati@huellas-suburbanas.info