Jovita y La Justicia: (Caso Cayara)

Por: Dr. Juan Miguel Jugo Vieira

El 15 de mayo de 1988, doña Jovita, se encontraba en Ccehua, perteneciente al distrito ayacuchano de Cayara[1]. Ella no sabía que días antes una patrulla del Ejército Peruano había sido emboscada por Senderistas, produciendo la muerte de varios efectivos militares. Y que el entonces jefe político militar José Valdivia Dueñas es informado de los hechos, por lo que convocó a sus oficiales del Cuartel de Ayacucho quienes elaboraron, aprobaron y pusieron en marcha el Plan Operativo “Persecución”.[2]

Ella se encontraba con 80 pobladores más: eran niños, niñas, mujeres y jóvenes, que fueron sorprendidos por el ingreso sorpresivo de casi 100 efectivos militares, quienes los detuvieron, separaron a los jóvenes, los maltrataron y luego los mataron.

A un grupo de personas dentro de los que se encontraba Jovita, los condujeron a un paraje en el campo y procedieron a ejecutarlos en grupo. Los militares enterraron los cuerpos y se fueron. Horas después, Jovita, se había recuperado, retiró de su cuerpo al que tenía encima y salió herida de en medio de muchas personas muertas.

Confundida, y herida, (al parecer las mismas no eran de riesgo mortal), acudió al Centro de Salud, donde trabajaba su sobrina Martha, quien la atendió, escuchó su dramático testimonio, y luego decidió ir a Huamanga a realizar estas denuncias ante el Fiscal. Horas después, un grupo de militares llegaron hasta el Centro de Salud y dieron muerte a Jovita y algunas otras personas que allí se encontraban.

Un Fiscal acucioso, inició las investigaciones, comunicó a Lima, y esto fue noticia nacional e internacional. El gobierno de Alan García, formó una Comisión Investigadora, el Congreso de la República lo efectuó de igual modo. Mientras tanto, los militares iniciaron un nuevo operativo, esta vez para borrar las huellas de la masacre ocurrida contra un total de 39 personas[3].

Cuando llegaron los Fiscales a la zona no encontraron los cadáveres enterrados en Ccehua. Estos fueron desenterrados y trasladados por los militares hacia las alturas de Hualla, donde finalmente fueron incinerados.

Luego, entre el 29 de junio de 1988 y el 14 de diciembre de 1988 agentes del Estado secuestraron, mataron y desaparecieron a 9 testigos de los hechos, entre los mismos se encontraba Martha, quien en setiembre de ese mismo año se había trasladado a Huamanga por razones de seguridad.

Han trascurrido más de 31 años y los culpables, que se encuentran en juicio, no reciben sanción, y la Justicia al parecer está esperando que nuevamente aparezca Jovita, para que les cuente lo ocurrido.

 [1] https://es.wikipedia.org/wiki/Distrito_de_Cayara

[2] http://www.aprodeh.org.pe/caso-cayara-ayacucho/

[3] [3] https://www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/TOMO%20VII/Casos%20Ilustrativos-UIE/2.27.%20CAYARA.pdf

Avatar
Colaboradores diversos Huellas Suburbanas
colaboradores@huellas-suburbanas.info