El huevo de la serpiente

  “Cualquiera puede ver el futuro, es como un huevo de serpiente.

 A través de la fina membrana se puede distinguir un reptil ya formado”.

                                                                             ( Dr. Vergerus)

 

Analógicamente, el mundo en este momento puede estar visualizando, de manera consciente o inconsciente, lo que le podría deparar el porvenir. Con una mirada retrospectiva a esta visión que se mostraba en una obra de arte como lo es el cine, es como una paradoja que se presente un mundo lleno de conflictos e incertidumbres, pero no por el mero azar: todo tiene un por qué, con el ascenso triunfal del capitalismo imperial en todo el planeta, que con procesos de avances y retrocesos en sus políticas, siempre tiene instrumentos para sostener la ideología hegemónica, aun cuando se siente trastabillar o colapsar ante movimientos de países oprimidos que le presentan batalla a este gran coloso: finalmente  se impone a sangre y fuego, a transacciones de capital financiero no productivo y a un aparato muy sofisticado como los medios o multimedios de comunicación, que hacen del mismo un punto de apoyo, como diría Arquímedes, para mover al mundo.

La Depresión del ’30 fue el más escandaloso desastre económico del capitalismo imperial, sin embargo con el New Deal se salió, y a costa de la explotación del mundo periférico fue retomando su robustez y mostró con grandes destellos y luminosidad el nuevo horizonte con la implosión soviética y la caída del Muro de Berlín. Se cantaron loas a ese filósofo que pregonaba el Fin de la historia, el Fin de la Utopía y el porvenir de un “mundo feliz” para todos. Al poco tiempo ese rumbo adquirió un matiz sepia con el Crack de 2008-2009 y que luego se replicara con una Eurozona que retomaba fuerzas creando el G-20, donde participaban los países periféricos como rueda de auxilio para sostener una fiesta a la que no fueron convidados.

Se fueron armando bloques económicos como el Mercosur, TCL, EURO y el resurgimiento de nacionalismos decimonónicos como el de Rusia, tomando como insignia su bandera de los Romanov y una China que desarrolla una economía centralizada en un capitalismo de Estado, favoreciendo a las clases medias en un ascenso exponencial, pero no podía inmiscuirse en la OMC ya que estaba vedada por el veto de las grandes potencias que administran las políticas a llevar a cabo en el mundo.

Quedaron pequeños intersticios en la política mundial de los grandes imperios, los nacionalismos de los países periféricos que trataban de buscar su propio destino creando políticas que beneficien no tan sólo a su país sino a porciones que habían quedado olvidadas de la Historia Universal, entre ellos, Latinoamérica, Oceanía, India y África quienes fueron víctimas de la expoliación de las grandes potencias, para desarrollar lo que muchos niegan ahora: el Capitalismo imperial, a tal punto que teóricos como Tony Negri y Michael Hardt, salidos de las ultra-izquierdas, escribían grandes volúmenes para el Mundo Occidental en los cuales sentenciaban que había que aggionarse al Capitalismo Global.

Si la Humanidad vio como se fueron desarrollando el fascismo y el Nazismo en esos tiempos históricos, hoy ve un teatro muy similar pero resultados nefastos para la misma ante las invasiones de Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, el golpe Neo-Nazi en Ucrania, la raquítica elección que ganó Ángela Merkel adonde se erigió -como centro de las atrocidades más grandes de la humanidad como Auschwitz- un marco que permitió que sumen cerca de cien parlamentarios neonazis atropellando la memoria del Holocausto y ahora despertando a través de su jefa un odio racial y xenófobo a los refugiados, dándoles muros y sanciones a los países que reciben a estos pobres infelices que son víctimas de sus políticas injerencistas, de las cuales ellos vienen escapando y el resurgimiento de las ultra-derechas no tan sólo en la Europa anquilosada sino también en nuestro mundo periférico.

El modus operandi es claro: apelan a ejercer un disciplinamiento externo, con coacciones y adoctrinamiento activo y un disciplinamiento interno, con el miedo y la desesperanza ante el futuro.

Decía Shakespeare “Estamos hechos de la misma materia que los sueños. Nuestro pequeño mundo está rodeado de sueños”, todavía podemos soñar más allá de este gran maremágnum que presenta el Capitalismo Imperialista.

 

MESA PROVINCIAL SEVERO CHUMBITA (Catamarca)

RICARDO SOLOHAGA, JORGE MEDINA, MARCELO REALES, JUAN PABLO NAVARRO, ANALIA GUNDIN, SILVIA FERREYRA, CRISTIAN MARTINEZ, PABLO MARCIAL.

Ricardo Solohaga
Ricardo Solohaga
Ricardo.Solohaga@huellas-suburbanas.info