“Un gobierno que ataca sistemáticamente a las grandes mayorías no puede sostenerse indefinidamente, pero sí puede durar mucho tiempo”

Reportaje a Itaí Hagman, referente de la agrupación “Patria Grande”

Lo encontramos al joven dirigente político, economista y militante Itaí Hagman, a finales del mes de noviembre en el marco de un plenario ampliado que organizó agrupación “3D” (que lidera Delfina Rossi) en el predio que posee el sindicato de Curtidores en Moreno, y al cual fue invitado junto a otros referentes políticos, comunitarios y sindicales para enriquecer los paneles y los enfoques sobre la coyuntura.

Tal como se define, Itaí es integrante de la generación de jóvenes y adolescentes que se sumaron a la militancia popular al calor de los acontecimientos de la rebelión antiliberal de diciembre de 2001. Con gran sencillez, conversamos un rato antes de que debiese retirarse hacia otro encuentro político y cultural.

Itaí, notamos que hay marcadas coincidencias entre el espacio que lidera Delfina Rossi y las posiciones que trajiste para compartir, en representación de “Patria Grande”…

Con Delfina Rossi y el espacio 3D nos conocemos desde su lanzamiento, tenemos una sintonía muy grande con una búsqueda parecida para repensar la práctica política en la Ciudad de Buenos Aires, y que por ahí dentro del campo popular siguen replicándose esquemas un tanto… tradicionales…

¿Es viable que utilicemos la caracterización de “centroizquierda” porteña para situarlos? Y pensando en el contexto regional e internacional que atravesamos, ¿Qué tan pesada es la tarea para las fuerzas más o menos cercanas a las antes mencionadas?

Creo, ante todo, que los conceptos de centroizquierda y progresismo son difíciles de utilizar porque ya están muy bastardeados. Elisa Carrió en su momento era de centroizquierda y ahora es el principal alfil político de un gobierno de derecha. A lo mejor hay que romper con ciertos conceptos que arrastramos desde el siglo pasado, y que no son los más adecuados para pensar los espacios políticos hoy. Ahora bien: Vivimos un momento de claro retroceso en materia de derechos, y que luego de las elecciones legislativas está consolidándose en Argentina, bajo la tutela de un gobierno de claro tinte antipopular. Pero pensamos que es un ciclo que está abierto; que si bien el gobierno tuvo un triunfo electoral, no necesariamente la sociedad argentina está derrotada. Si se comparan otros momentos donde se iniciaron procesos de estas características, el contexto era muy distinto. En los años 90 había un escenario mundial de derrota absoluta de los movimientos populares, el auge del Consenso de Washington, veníamos de una hiperinflación… hoy no estamos en esa situación. Y tenemos la capacidad de evitar que se consolide este proceso en el país. A su vez, te podría decir que todas las políticas y la orientación del gobierno de Mauricio Macri llevan a la Argentina a una crisis social y política como la del 2001. El tiempo que conlleva depende de muchos factores. Como analista te podría brindar ese pronóstico…

¿Y como militante?

Bueno, ahí cambia el panorama. Como militante nuestra responsabilidad no es pronosticar que eso va a ocurrir, sino tratar de evitar que eso suceda. Tenemos que evitar que se consolide otra vez en Argentina una hegemonía neoliberal. Si no lo logramos, los retrocesos van a ser muy grandes.

¿Cómo se logra evitar ese escenario de catástrofe social?

Para ello, primero que nada, necesitamos hacer una política que plantee una perspectiva de futuro.  No alcanza con defender conquistas y derechos alcanzados en el período anterior. Los argentinos que votaron a Macri en 2015 no votaron la restauración neoliberal de los 90, sino votaron una promesa de futuro, y así las cosas, el pueblo argentino tampoco  va a votar la restauración del período anterior.

¿Avizora alguna construcción en ciernes en tal sentido?

Todavía no tenemos una alternativa de futuro, pero todavía tenemos casi dos años para lograrla.

El gobierno va a plasmar una formidable  transferencia de ingresos desde la reforma previsional. De todos modos, es una suma “finita” que en un par de años probablemente pueda haberse dilapidado. ¿Cómo crees que se vaya a parar el gobierno para sostenerse el día en que tampoco cuente con esos recursos?

Un gobierno que ataca sistemáticamente a las grandes mayorías no puede sostenerse indefinidamente,  pero sí puede durar mucho tiempo. No comparto los análisis que suponen que, a causa de las políticas económicas rápidamente la gente se va a dar cuenta que vive peor y de repente va a votar en contra del gobierno. En parte creo que se pensó que eso iba pasar en la última elección. La clave es entender que la política no es la mera representación de las condiciones materiales de existencia. ¿Qué quiero decir con esto? Cualquier persona sabe que vive peor que hace dos años. Pero eso no genera automáticamente que crean que la razón por la que viven peor que hace dos años es consecuencia de las políticas del gobierno de Macri. Si cree, por ejemplo, que ello se debe a “la pesada herencia” del gobierno anterior, aunque viva peor, igual va a votar a Macri. No alcanza, entonces, con que la gente viva peor para torcer, casi automáticamente, este rumbo.

¿Y cuál es el principal desafío que vislumbrás para la hora presente y el futuro inmediato?

La disputa política por el sentido común, que es la disputa por la construcción de sentido, implica una disputa cultural que tiene que ver con que no alcanza con constatar los malos resultados de las políticas neoliberales: Siempre son malos, nunca mejoran la condición de vida de la gente. Se trata de lograr construir una mayoría que comprenda o que asuma que esas políticas neoliberales son las que los llevan a vivir peor y que se pueden tener otras políticas que los hagan vivir mejor. Es un proceso político que no tiene tiempos. Y atención: Si no logramos hacer eso, el gobierno puede durar mucho tiempo. No indefinidamente, pero sí mucho tiempo.

Daniel Chaves
Daniel Chaves
dafachaves@gmail.com