“Gobiernan los patrones de la dictadura”

Por: Gustavo Zapata

Sec. Gral. CTA Morón – Hurlingham – Ituzaingó

En estos aciagos días las sombras del pasado vuelven porque gobiernan los patrones de la dictadura.

Los y las maestras están dando un ejemplo de unidad de clase, de comprensión clara del nuevo tiempo de abrazo colectivo en la forma de la comunidad educativa, de construcción de sentido y caminos de esperanza. Que las demandas docentes se articulen con lo sindical y lo comunitario en el planteo de defensa de lo público, poniendo el cuerpo en la calle y en las escuelas frente todos los atropellos posibles, son una llama que ilumina porvenires.

Que sean dos maestros los muertos en un resultado de la desidia, que una comunidad con un protagonismo central de las y los trabajadores organizados sin mezquindades, que el gobierno provincial se desentienda de lo que provocó desde su desgobierno, que sigan siendo amenazadas los que dan de comer a las y los niños, que una maestra de un Centro Complementario sea secuestrada y torturada… son signos culturales muy fuertes de este tiempo de gerentes presidenciales y actrices provinciales.

El frente de unidad es una herramienta organizativa formidable. Ha permitido resistir los peores ataques políticos, legales, de violencia simbólica y concreta, de provocaciones constantes y ataques discursivos desde la prensa comprada y el gobierno comprador. La emergencia de liderazgos colectivos jóvenes y resistentes a archivos y carpetazos, la claridad de las consignas y la justeza de los reclamos, corroborados por la desgracia y la realidad social, son signos de nuevos tiempos.

Es una transformación de la organización de clase que pone en juego la renovación efectiva de cuadros sindicales en los peores momentos político-económicos, que es cuando se forjan los mejores.

Por qué es torturada una maestra? Porque junto a los jóvenes, los pueblos originarios, los trabajadores de la economía social, las mujeres y los trabajadores de base, son la emergencia de un movimiento de transformaciones sin violencia, que corre la frontera de la democracia en el sentido de los derechos colectivos. Y ese es un aprendizaje que deben asumir las y los que están construyendo partidariamente una salida política a esta crisis producida por el macrismo.

Porque la democracia emergente tendrá nuevas y nuevos protagonistas en las calles, que no se quedarán quietos ante una modificación de elencos ni ante promesas sin sustento concreto. Y sin caer en el pensamiento mágico, los que construimos socialmente conocemos los tiempos de nuestro pueblo, serán necesarios para empujar una vez más la frontera de lo posible en función de lo necesario.

Y será necesario un profundo sentido humanitario para que dejemos el consumo individual como meta y podamos abrazar a todos y todas las víctimas de esta catástrofe social. Porque cuando decimos que lo peor aun no llegó, los que conocemos otras experiencias históricas, podemos tener referencias de hasta dónde nos puede llevar esta guerra planificada contra todos los derechos sociales.

Y esa maestra alimentando a sus pibes a costa de su cuerpo, será un símbolo de lo mejor que tenemos para volver.

Colaboradores diversos Huellas Suburbanas
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