Fantasmas y raíces

Por: Gustavo Zapata

Sec. Gral. CTA Morón Hurlingham Ituzaingó

En una trinchera bajo asedio y fuego constante, se apela a todo tipo de tretas para aliviar el castigo. Se ametralla, lanza granadas, obuses de mortero, se cavan minas para colocar explosivos bajo posiciones enemigas… al menos eso se aprendió durante la guerra de trincheras del oeste europeo durante la guerra imperialista 1914-18.

Hay quienes hoy se sienten cruzados de la vida bajo ataque autopercibido de los muertos vivos del peronismo. Acordes a la fantasía épica de Juego de Tronos, donde cualquier desmesura se atiende con tal de lograr destruir al rey blanco… ¿Cristina? Se defienden de un ataque fantasmal. Pero nadie los ataca. Me recuerda los videos de los enfermos de la Primera Guerra, defendiéndose del aire.

La hueste Pro, perdió el gobierno pero conservan sus baúles de verdaderas tinieblas, alimentadas de propiedades malhabidas, tesoros enterrados en tierras remotas, fierros mediáticos, jueces en la nómina, parientes, socios o cómplices en cada gran banco, cajas y casas de seguridad en otros países. Y cada día en la práctica vemos las trazadoras de sus medios concentrados en la voluntad de (Magneto/Roca/Embajada?) para seguir ganando, en medio de una peste mundial, del parate del comercio planetario y gran parte del sistema de producción contaminante y frenético, que nos trajo hasta esta encrucijada hacia una portal aun lejano. ¿Cómo construiremos con esta tripulación del Perla Negra la nueva normalidad?

Los oscuros y eléctricos aprendices de lobitos de Wall Street, o mejor, Marcos de 9 Reinas, siguen  manoteando para birlar a otros caniches toy autopercibidos zorros, de todas las formas posibles. Se adaptan a cada medida con una plasticidad plasmática, especulando con cada decreto cambiario, resolución del banco central o fisura imperceptible del deformado sistema financiero de una placita, que salta por el aire con un par de decenas de millones de papeles verdes, sostenidos por esa gran mentira llamada USA.

Sus soldados enardecidos se cuelgan o levantan carteles para la cámara, haciendo un concurso de infamias, delatando la escasez de ideas y la sobreimpresión de consignas televisivas en cada bocanada de insultos. Juegan al contagiazo e incluso tienen bajas deshonrosas, que luego se arrepienten, si es que todavía los pulmones envirusados lo permiten… tarde.

Qué podemos hacer los que vemos el fluir de este paisaje enloquecido desde la vereda de lxs que quieren un país más justo, menos sometido a prepotencias e intereses de afuera y sus socios de adentro, los que enarbolamos la bandera de la palabra sustentada en acciones y no queremos entrar en matufias y turbiedades amarillas o de otro color?

Tengo conocidxs que organizan ollas populares entre los vecinos, para asistir a los que perdieron el trabajo o la changa. Otros hablan con los municipios o los consejos escolares y reparten bolsones higienizados de alimentos secos para los estudiantes que no pueden comer en la escuela.

Sé  también de grupos de mujeres castigadas, que se abrigan unas a otras juntando sus necesidades y buscando los recursos en todos los lugares donde hay algo para resolver. Por las buenas, las decentes y las justas.

Vi desocupados que compraron desde sus agrupaciones verduras o productos frescos para que otros puedan compartir. Alumnas de escuelas de oficios hacer barbijos y camisolines y vender a precios de laburantes, o incluso donarlos a quien necesitaba.

Conozco gente que hizo cursos de promotores de salud, que comparten direcciones y teléfonos de emergencia, que donan plasma por haber superado el virus, buscar medicamentos que otros requieren sin tener con qué pagarlos. Sé de personas que donan sus viáticos a un sindicato de maestros para que resuelvan situaciones, sin pedir cuentas.

Maestros y profes que siguen sus tareas buscando sus estudiantes uno por uno, para conectarse y dar clase como se pueda… o acercarle el bolso de alimento a su casa porque se perdió el turno. Hay responsables de sindicatos y agrupaciones que, mientras ponen los brazos y recursos en todos  y cada uno de estos esfuerzos “tracción  a sangre”, siguen capacitándose, intercambiando sus conocimientos para entender la coyuntura y buscar soluciones, acercar demandas, coordinar agendas y apoyar desde las redes iniciativas sobre la distribución de la riqueza y el poder.

Y veo claramente que con estxs crxs vamos estamos construyendo las raíces de un país futuro.

Gustavo Zapata
Gustavo Zapata
gustavo.zapata@huellas-suburbanas.info