El Posibilismo, o el mejor capitalismo posible

“Sean realistas: pidan lo imposible” (facultad de letras, Paris 1968)

“No hacemos otra cosa

Lo imposible es el pan en cada boca

Una justicia de ojos lucidos,

Una tierra sin lobos, una cita

Con cada fuente al termino del día.

Somos realistas, compañero, vamos

De la mano del sueño a la vigilia.”      Julio Cortázar[1]

“El posibilismo es el primo hermano del reformismo y el problema es que son consecuencia directa de la inconsecuencia”. Trabalenguas político.

La praxis[2] marxista nos enseña que los trabajadores, para convertirse en clase revolucionaria, o sea pasar de clase “en sí”, para convertirse en clase “para sí”, deben organizarse política e ideológicamente. Claro está que tal cosa no ocurre en un laboratorio sino en la lucha diaria por sus reivindicaciones inmediatas. Allí es donde pueden pegar un “salto de calidad” y pasar de la organización gremial o corporativa a la política, y convertirse en clase dirigente, ganar la hegemonía[3] y transformar la sociedad en forma  revolucionaria.

Entonces, de acuerdo a lo expresado, ¿Podemos unirnos como pueblo y luchar por un capitalismo distributivo, el de fifty-fifty que también aplicará José Gelbard?[4]

Y si podemos luchar por las reformas posibles, que sin duda mejorarán la vida del conjunto de la sociedad, y aceptar “el mejor capitalismo posible”.

El problema es qué “capitalismo” es ése y dónde tiene existencia real; siempre cuando Cristina o Alberto Fernández hablan de capitalismo le agregan la palabra serio o productivo; en contraposición con el especulativo y financiero.

El tema es que las reglas del capitalismo no las fijamos los países periféricos, sino que las fija el imperialismo, o sea EEUU, junto a las potencias europeas y Japón. Este bloque bajo la dirección de los yanquis tiene un dominio económico, político y cultural sobre el desarrollo del capitalismo.

El capitalismo del “estado de bienestar” pudo existir en algunas metrópolis imperialistas hasta que entró en crisis o se extinguió el llamado bloque Socialista, encabezado por la URSS. Una vez que el capitalismo imperialista se vio sin rivales de importancia se mostró tal cual es, y aplicando un neoliberalismo atroz, avanzó sobre los pueblos.

Cabe preguntarse entonces si hay una alternativa válida, si la hay, pero no dentro de los marcos formales del capitalismo. Se trata de luchar en forma consecuente contra el imperialismo y luchar por las reformas profundas, pero con un horizonte post-capitalista, de lo contrario volveremos a repetir la misma historia.

Hoy el eje China-Rusia ofrece alternativas al capitalismo hegemónico, pero justamente lo puede ofrecer un país gigantesco con un desarrollo socialista como China, no sería posible de otra manera.

Al post capitalismo yo lo entiendo como socialismo, pero allí surgen los debates más importantes de la época. De qué hablamos, ¿Del modelo cubano, del chino? etcéteras.

En resumen: Necesitamos un modelo argentino de desarrollo popular que no esté atado a la dictadura de lo posible o a las simples reformas superficiales.

[1]Último Round, Julio Cortázar, 1969

[2] Unión dialéctica de teoría y practica

[3] Concepto desarrollado por el teórico y revolucionario italiano Antonio Gramsci, que  consiste en convertir los intereses propios en generales.

[4]José BerGelbard fue un empresario y activista peronista de la Argentina que llegó a ser ministro de Economía durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón y sus antecesores Héctor Cámpora y Raúl Lastiri

Gabriel Sarfati
Gabriel Sarfati
gabriel.sarfati@huellas-suburbanas.info