EL DOLOR SOCIAL, LA ENFERMEDAD, LA MUERTE, TAPIZAN LA VIDA DE LOS ARGENTINOS

Por: Dr. Jorge Rachid

Decía el maestro Ramón Carrillo: “los virus y las bacterias, son pobres causas de enfermedades, al lado de la pobreza, la miseria y la exclusión social”.

Esta frase paradigmática de la Medicina Social, es una pintura actual de la situación social de nuestro pueblo. Es la causa profunda de un dolor social que atraviesa todas las capas sociales, que ha determinado cambios profundos en las vidas cotidianas de los compatriotas y ha desorganizado los proyectos de vida familiares.

Pero este drama se viste de muerte a la hora de hablar de salud colectiva de un pueblo, cuya cultura sanitaria siempre estuvo bajo la protección de un sistema imperfecto, desde los 90 por la fragmentación, pero universal y de fácil accesibilidad, hasta que irrumpió el neoliberalismo actual, arrasando los sistemas solidarios de Salud y Seguridad Social, en busca desenfrenada del lucro voraz e inhumano.

No se mueren por sólo por enfermos nuestros compatriotas, se mueren por debilidad, por hambre que debilita los sistemas de defensa del organismo. Debilidades que aumentan ante la depresión producida por el despido, por la falta de perspectivas, por la baja calidad de vida ante tarifas impagables, entre otras determinaciones sociales sobre los estados de salud de la población, que impactan en todos los niveles sanitarios, desnudando la falta de compromiso del estado en la respuesta adecuada a la demanda creciente.

Esta situación intenta ser ocultada bajo todas las formas posibles de la contra información: desde las falsas noticias, hasta discusiones banales provocadas diariamente, lanzadas como “conejos de madera”, detrás de los cuales corren los medios hegemónicos y reproducen desde el periodismo acrítico. Esa cortina de humo, cada día es más débil ante el impacto cotidiano del dolor social.

Por esa razón es prioridad insoslayable en esta etapa de la vida política, ante la cual se avecinan batallas que determinarán el rumbo y la existencia de la Patria misma, que sepamos cuales son los ejes de un proceso de transformación revolucionario en la Argentina de hoy: que coman los 5 millones de argentinos que no comen, que salgan de la pobreza y vayan a la escuela los niños que forman parte del 50% pobre de nuestro país, que los mayores reciban los medicamentos, que los enfermos crónicos de enfermedades no transmisibles también, antes que cualquier otra determinación de macro políticas estratégicas, para las cuales siempre habrá tiempo.

El enemigo intenta impedir que demos vuelta la página de una pesadilla colonial, sumisa y cipaya que hemos vivido los argentinos que ha devastado a nuestro país. En ese entendimiento luchar políticamente por esa revolución urgente y necesaria, es terminar con este gobierno apátrida, para recuperar el país como destino común, soberano, justo, independiente y objetivo de Patria Grande.

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