El día D de las mujeres, sobre el 8A y la doble moral argenta

Ya hemos tratado en esta humilde columna, diversas fechas conmemorativas del movimiento feminista en nuestro país: el 8M, el 13J y ahora le toca el turno al 8A. 8 de agosto de 2018, será el día en que se votará en el Senado de la Nación la media sanción que falta para la aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, impulsada por la campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito que desde el año 2005 busca informar, concientizar sobre la necesidad de la legalización del aborto, ya que Argentina es uno de los países donde más se practican estas intervenciones al cuerpo de la mujer, radicando el problema en que al estar ilegalizado, las interrupciones del embarazo realizadas en la clandestinidad conllevan riegos para la salud de la madre, incluida su propia vida, que en condiciones seguras y legitimadas se reducirán casi en su totalidad, teniendo la intervención el riesgo común que conlleva cualquier intervención quirúrgica.

Siguiendo los postulados de “educación para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, esta campaña ha ido ganando terreno en las calles y notoriedad en la sociedad, explicitando el cuerpo de la mujer como lugar de lucha y resistencia hacia una sociedad que la desconocía y oprimía. Ignorar que los abortos se realizan, es una deuda de la democracia y de la lucha feminista por la igualdad, ya que castigar a la clandestinidad a aquellas mujeres gestantes que por múltiples razones no desean continuar un embarazo prematuro, es un priva de derechos. Por favor, abramos los ojos las consignas de que “si se legaliza el aborto, van a ir todas a abortar” “se van a aumentar las cantidades de abortos”. “morir, se van a morir igual” y “el aborto solo para mujeres que han sido violadas y que ponen en riesgo su vida tras continuar el embarazo” son absurdas e ignorantes. Ninguna mujer desea pasar por la instancia del aborto como un juego o una rutina (gracias a la cultura patriarcal que nos domina hace más de dos mil años, se nos ha inculcado la culpa si no queremos seguir “con nuestro destino biológico de reproducción”), sino que se considera al aborto como una herramienta más, que en un estado que vela por la seguridad y bienestar de sus individuos, debe garantizar en acceso y condiciones seguras. A parte, por favor, lxs mismxs autodenominadxs “pro vida” son lxs que no velan ni velarán por una salud reproductiva cuidada y ni cultivan la practica del embarazo respetado para las mujeres que deseen ser madres, ¿cuántos relatos, testimonios y denuncias de violencia obstetricia se tienen que recaudar para que se entienda que en Argentina no se cuida el cuerpo femenino ni la decisión de la mujer? ¿A cuántas mujeres más se las debe obligar a parir luego de un embarazo no deseado fruto de una violación o de una relación dominada por la sumisión? Porque, digamos la realidad, si bien es verdad que la interrupción voluntaria del embarazo en casos de violación o riesgo médico de la madre es legal en Argentina, a la práctica no se realiza, ¿por cuántas pruebas, trabas burocráticas, y tiempos legales debe esperar una mujer para que un juez “legitime” su violación y autorice el aborto? Seguro que nueve meses o más. Por eso nos quejamos de la rápida resolución del caso de Nahir Galarza, nadie dice que no está bien su condena, es lo justo e impartido por la justicia, pero por una justicia patriarcal que es rápida para algunos casos y para otros no.

Entonces, ¿qué se opina cuando se dice estar en contra o a favor de la legalización del aborto? Se opina si estás en contra o favor del empoderamiento de las mujeres como sujetos de poder y decisión sobre sus propios cuerpos, sobre sus decisiones de placer y sobre su posición respecto a la maternidad o no. Porque seguro que esxs mismxs “provida” que tanto defienden las dos vidas, son lxs mismxs que exclaman “se embarazan por un plan” “o el que mata, tiene que morir” o lxs que fogoneaban los asquerosos linchamientos hace unos años atrás. Porque para ellxs es “cuidemos las dos vidas” pero no garanticemos un estado que esté presente en el cuidado del niñe, que garantice su bienestar y desarrollo, que sea garante en las escuelas y en la salud pública. “Cuidemos las dos vidas” pero después lxs expulsamos del sistema y los condenan a vivir en la marginalidad, privándolxs de los derechos de cualquier ser humano dentro del territorio de nuestro país. “Cuidemos las dos vidas” pero no apliquemos la Ley de Educación Sexual Integral, sigamos enseñanadoles a les niñes la sexualidad como un mero acto reproductivo, y no como una actividad consensuada de placer y autodeterminación. “Cuidemos las dos vidas” pero algo habrá hecho para que él le pegue. “Cuidemos las dos vidas” pero salgamos de la lista de la obligatoriedad de la donación de órganos al cumplir los 18 años porque se corre el rumor de que si estás en la lista del INCUCAI no te atienden lo suficientemente bien en una emergencia y te dejan morir para donar tus órganos. PERO POR FAVOR, REALMENTE SOMOS LAS PIBAS CONTRA EL MEDIOEVO, porque le 8 de marzo hicimos un paro internacional en más de 190 países, porque te copamos las calles todos los martes verdes, porque el 8A vamos a ser millones en las calles y alrededor del mundo, exigiendo el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos 100% respaldadas por un estado que tienda hacia la igualdad y despatriarcalización de sus instituciones y formas.

En Argentina, se practican 41 abortos en una hora. En Argentina un aborto clandestino en condiciones más dignas sale alrededor de 30 mil pesos. En Argentina una mujer muere cada 30 hs a causa de la violencia machista. En Argentina, no se reconoce el trabajo doméstico como un trabajo efectivo y real. En Argentina las mujeres somos explotadas y tratadas como mano de obra barata, porque no cobramos el mismo sueldo en muchos trabajos por realizar las mismas tareas que los hombres. En Argentina, aún se lucha por la banca igualitaria de mujeres y de hombres en diferentes rubros. En Argentina, la doble moral ha triunfado por largo tiempo, pero ya no. Somos la revolución de las hijas, somos las que venimos a luchar por tener exactamente los mismos derechos que los hombres, y sus mismos privilegios. Y lxs que nos que nos quieran llamar “feminazis” chorrean ignorancia y discriminación, a ellxs les respondemos en las calles, en un abrazo sororo, en el amor por la justicia y la igualdad. Somos el grito de todas aquellas que quisieron acallar quemando, torturando, sometiendo, silenciando. Nuestro grito es fuerte y legítimo, #abortolegalseguroygratuito es una consigna más del colectivo #niunamenos, no se crean que, logrando esta ley, nos “calmaremos”, no nos calmamos nada porque nuestra bronca es la respuesta a la opresión y la justicia que durante siglos tuvimos que tolerar. Hoy es basta, hoy es ni una menos, hoy es resistencia, hoy es amor, hoy es empatía, hoy es igualdad. Nos vemos en la lucha, siempre. Enojate, hermana, salí. Rompe las cadenas, si no estás enojadx, algo no estás viendo. Hoy las condiciones están dadas, formemos parte de la transformación de la historia. Nos vemos en las calles, en el reclamo, en la búsqueda de justicia. SIEMPRE.

Rocío Rivera
Rocío Rivera
rocio@huellas-suburbanas.info