El Colmo de la Estulticia Humana

A mediados del año pasado concurrí al 56° Congreso Internacional de Americanistas-Salamanca-España 2018, cuya invitación también fue extensiva al Lic. Cristian Martínez; invitados a exponer sobre el Pensamiento Nacional y Latinoamericano.

Al trasladarnos a dicho evento tomamos Aerolíneas Argentinas, la línea de bandera de nuestro país, teniendo una muy buena atención durante el vuelo, y al llegar al aeropuerto de Barajas, España, el comandante a bordo se dirigió, en el momento en el que estábamos por descender, a los pasajeros en nombre  de los integrantes de la tripulación y los trabajadores que pertenecen a Aerolíneas Argentinas, para agradecernos por haber elegido su servicio de vuelo, y comentarnos que ellos mismos se sentían orgullosos de que nuestro país pueda surcar los distintos cielos del planeta al servicio de nuestra Patria. Pero que, a raíz de las políticas hostiles hacia la empresa por parte del gobierno nacional, se les hacía una tarea muy difícil brindar y sostener un servicio de primera línea, que es menospreciado por las políticas apátridas de cielo abierto que quieren imponer en nuestra Patria.

Terminado el discurso agradeció el silencio y el respeto que tuvieron los presentes al escuchar el descontento de todos los trabajadores que conforman la aerolínea de bandera. De aquel momento, recuerdo un cerrado aplauso de aliento hacia los mismos y que cada pasajero, al dirigirse a la escotilla y escalera para descender, saludaban al comandante y al resto de la tripulación. Momento en que aproveché y me detuve ante él, le di la mano y le dije que me sentía orgulloso de su discurso y de ser argentino y latinoamericano y viajar en mi aerolínea de bandera, es decir, Aerolíneas Argentinas.

Hace pocos días se manifestaron los trabajadores de Aerolíneas Argentinas en un vuelo internacional expresando un mayor malestar, dado que peligran no tan sólo sus puestos de trabajo sino que se está perdiendo la aerolínea de bandera que tanto costó rescatar de los grandes capitales trasnacionales imperialistas, cuyo objetivo es quebrarla e imponer los grandes monstruos de las empresas que tienen los países llamados civilizados y serios.

Como siempre un personaje apátrida y cipayo como Luis Brandoni, a quien lo único que le interesa es estar en las marquesinas y en las alfombras rojas de Hollywood y otras academias que lo premian por su actuación, y piensan en su egoísmo ególatra individualista y meritocrático, y no que pertenecen a una sociedad y a una cultura de la cual se nutren, hizo de las suyas.

Este eunuco mental mandó a callar a la tripulación cuando aplaudieron lo manifestado por los tripulantes de la nave, y como si esto fuera poco, salió en su defensa la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusando al comandante y a la empresa como irresponsables e inadecuadas las declaraciones de los mismos. En otro momento explicaré el origen de esta apátrida que ejerce un autoritarismo más propio de las camisas negras de Mussolini.

Hay homínidos que todavía son arborícolas, que no desarrollaron en la cadena de evolución su capacidad craneana de 500cm3 a 1600cm3 y la oposición dígito pulgar, no desarrollaron el neocorte y la vaina de Schwann  para llegar al Sapiens Sapiens.

Es tanta la ignominia que tiene que soportar el pueblo trabajador de la estulticia humana llevada al paroxismo de la locura, insultar la inteligencia no tan sólo de la humanidad sino del pueblo trabajador por la supina ignorancia de estos sujetos abominables que tendrían que leer el 14bis de la Constitución Nacional, ya que sería mucho que estudien la Constitución de 1949 de Arturo Sampay, que deja de ser liberal para ser una Constitución al servicio de lo social.

Como argentino y latinoamericano, el que suscribe repudia tremendo insulto a la razón y respeto al ciudadano por parte de funcionarios públicos.

 El artículo 14 bis de la Constitución Nacional establece lo siguiente:

 El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial. 

 

Ricardo Solohaga
Ricardo Solohaga
Ricardo.Solohaga@huellas-suburbanas.info