“El ajedrez te obliga a una disciplina de trabajo y sacrificio para brillar como un diamante”

Entrevista a Ariel Galván, profesor de ajedrez de la UNAHUR

Ariel Galván es un conocido militante social y político, y un experimentado ajedrecista que ha obtenido diversos éxitos en dicha práctica, entre ellos, la doble medalla de oro en representación de nuestro país en torneo por equipos online, durante los años 2018 y 2019. Actualmente conforma un ambicioso proyecto sociocultural, desde el ajedrez, en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHur), así como también prosigue con sus labores en la Escuela Municipal de Ajedrez del municipio de Morón.

Profundo en sus definiciones, conversamos con él para que nos ayude a comprender la experiencia, y las pasiones que conlleva, jugar al ajedrez, y la intrínseca relación que éste posee con los distintos pormenores de la vida cotidiana en general, y de la acción política en particular.

Ariel Galván

Ariel, ¿Cómo se generó el Torneo Nacional Interuniversitario de ajedrez, y cuál es el rol que estás desempeñando en el mismo?

Actualmente estamos trabajando una plataforma virtual de ajedrez, dadas las circunstancias de la pandemia que acontecen a nivel mundial. Una plataforma la dirijo como profesor de ajedrez de la UNAHUR, la cual desarrollo en tanto proyecto de trabajo pensado para que sea abierto a la comunidad. Tenemos la clara intención de fomentar una mayor integración entre la comunidad y la universidad, y para ello procuramos facilitar a las personas todas aquellas herramientas que propicia la universidad pública.

Además, continúo desempeñándome como ayudante pedagógico en la Escuela Municipal de Ajedrez «Roberto García Grau», del municipio de Morón, que actualmente dirige Carlos Nacer.

¿Qué significa para vos el ajedrez en tu vida? En tanto jugador, campeón y profesor de dicha disciplina, ¿Qué beneficios considerás que ésta puede brindar a las personas que se interesan por incursionar en dicha práctica?

Bueno, el ajedrez es la vida para cada jugador. Al tratarse de un juego tan antiguo, está muy relacionado con la filosofía, nos guía a pensar de dónde venimos, hacia dónde vamos, y cómo caminamos en el mientras tanto. Rompe con todos los esquemas de pensamiento, como bien pueden ser las matrices liberales o neoliberales y la posmodernidad. El ajedrez te obliga a una disciplina de trabajo y sacrificio para brillar como un diamante, o si no vas a ser siempre una piedra en bruto. Entonces, la evolución de esa persona que quiere jugar bien el juego… debe estar signada por la decisión de acometer ese trabajo, incluso también matemático.

Parecería que el ajedrez, entonces, obra a modo de organizador de la mente humana, a partir del ejercicio del aprendizaje y necesario perfeccionamiento. Desde ese punto de vista, supongo que también tiene una estrecha relación con las cuestiones inherentes al pensamiento táctico y estratégico. ¿También deviene en una herramienta que ayuda a estructurar el pensamiento para la vida cotidiana, en términos incluso sociales y políticos? ¿Podés hacer alguna relación o vinculación entre una cuestión y la otra?

Sí. El ajedrez tiene una apertura, un medio juego y una final. La política tiene una filosofía, una praxis y la economía. Uno se desarrolla en el escenario del tablero, y el otro usa como “escenario” a todo el país. Coinciden en que hay que, primero, pensar cómo vamos a plantear algo. Luego, el medio juego se sustenta tras una buena apertura. Y ahí entra en escena la política, la manera en que va a distribuir las cosas. Y la final podemos relacionarla con la economía, porque cada pieza que me quede en el tablero me da la pauta de la fuerza que tengo para jugar, lo cual connota en la economía de un país, con cuántos recursos nos vamos a poder mover.

Es una metáfora de la vida humana en sí, tanto a nivel del individuo como del colectivo social. Cada paso determina hacia dónde vamos a ir. Algunas veces podemos saber adónde vamos, pero nos perdemos en el camino de los cálculos. A medida que uno avanza con el ajedrez, representamos el principio mismo de la vida, el árbol de la vida por así decirlo, desde donde todo se ramifica para que crezca. Es un trabajo netamente evolutivo.

En el marco del torneo por equipos, municipio de Morón, 2019. En el centro de la imagen, Ariel Galván porta el trofeo mayor.

La mayoría de la sociedad tiene comportamientos en los cuales nadie está dispuesto a perder algo; siempre buscamos ganar. En la parte táctica del ajedrez, no hay victoria sin sacrificio, algo tan poderosamente humano. Siempre tiene que haber un blanco y un negro, o si no, no se podría conformar el juego. Para transitarlo, se requiere de un gran equilibrio y capacidad de trabajo.

¿Qué tareas estás desarrollando para, si cabe, popularizar más el ajedrez? Quizás acercarlo más a la comunidad. En su momento he visto el trabajo que realizabas en la plaza San Martín (Morón), en simultáneo con el rol que venís desempeñando en la UNAHUR.

Claro, actualmente vengo manejándome por medio de plataformas virtuales como son el Zoom, Whatsapp, Facebook, Instagram, para ir popularizando el ajedrez entre la mayor cantidad de personas posible. Antes de la pandemia hacíamos visitas a los barrios, a las Unidades de Gestión Comunitarias (UGC), o como ayudante pedagógico en la escuela municipal de ajedrez “Roberto Garcia Grau”, que cuenta con un muy buen cuerpo de docentes, y que en su momento fue impulsada en la etapa de la gestión municipal que encabezó Martín Sabbatella. Asimismo, y como mencionaba al principio, desde la UNAHUR hay una política de proximidad con la ciudadanía, mediante talleres deportivos y culturales abiertos para todo el mundo y totalmente gratuitos. Se nota desde el Estado una mayor predisposición para desarrollar una ciudadanía más activa y plena. Siempre se necesita contar con un Estado involucrado en el objetivo de enriquecer integralmente a la sociedad.

El ajedrez, actualmente practicado online en esta coyuntura, ¿Puede servir como un motor de integración en tiempos de pandemia?

Creo que sí. En estos momentos se están desarrollando muchos torneos a nivel virtual, tanto nacionales como internacionales, locales e incluso barriales. En esta temporada, el ajedrez superó las expectativas de todos; estuvo a la altura de las circunstancias mediante las plataformas online.

Dado el éxito que obtuvo el ajedrez en los últimos meses en particular, y además de obrar como herramienta integradora desde los hogares, en momentos en que brotan problemáticas sociales producto del encierro forzado que atravesamos, ¿Sumarse a la práctica del ajedrez, puede conllevar una acción terapéutica e incluso liberadora en las personas?

No sólo es una herramienta liberadora del pensamiento, además nos ayuda a llevar el encierro mucho mejor. Y también contribuye a comunicarnos, a compartir desde las plataformas online con el otro. Ayuda a aceptar la otredad. Cada movimiento es una emoción del ser humano; al jugar, rivalizamos con el pensamiento y las emociones de otro ser humano. El hecho de conversar y sugerirse correcciones de errores implica ayudarse los unos a los otros, lo que nos convierte tanto en mejores personas como jugadores. En un marco de pandemia, nos permite lograr todos esos valores, mientras sobrellevamos el encierro. En definitiva, hasta el mejor jugador del mundo puede equivocarse un día que se haya levantado mal al despertarse, porque el ajedrez trabaja sobre las emociones humanas.

Daniel Chaves
Daniel Chaves
dafachaves@gmail.com