Ejercer la Soberanía Nacional en el Rio Paraná

Desde donde se juntan los ríos Paraguay y Paraná, punto de confluencia, hasta la desembocadura del Rio de la Plata, existen aproximadamente 1240 Km de ríos navegables, que son parte de la internacional Hidrovía y que recorren sólo territorio argentino, es decir no se comparten con países vecinos, como en otros tramos de ese caudaloso curso de agua. En toda esa extensión no se está ejerciendo un verdadero y efectivo control de lo que se transporta, de las cargas que se envían desde los puertos interiores, o sea producción nacional argentina, ni de lo que se recibe. La empresa concesionaria no realiza esos controles, tampoco el Estado Nacional y menos los provinciales. Nadie ejerce esa potestad, por cierto el control de esa vía navegable ha sido concesionado. Hidrovía S.A. les cobra peajes a las naves que la utilizan.

Por allí pasa por año el 60% del comercio exterior argentino. Alrededor de 4.500 buques, la mitad  de ellos transportan 100 millones de toneladas de granos. Según cifras oficiales de la Secretaría de Vías Navegables por esta vía fluvial se transportan anualmente unos 70.000 millones de dólares al año.

Como desde los noventa, “solamente” se solicitan simples declaraciones juradas de importación y exportación de los transportistas para determinar infinidad de cuestiones que impactan, directa e indirectamente sobre la economía argentina. Temas de soberanía, de seguridad, aduaneros, impositivos, recaudatorios, retenciones, aranceles, fueron puestas en manos de dos empresas multinacionales llamadas JAN DE NUL y EMEPA S.A, que formaron HIDROVIA S.A. La empresa no ejerce control sobre los tipos y cantidades de cargas que transitan nuestro río. El Estado Nacional ha permitido ese modo de NO CONTROL, en pos de flexibilizar el comercio exterior.

Las condiciones para la evasión impositiva debido a la inexistencia de controles aduaneros, desembocan, lisa y llanamente en el contrabando de granos argentinos y otras mercancías. Es vox populi desde el affaire VICENTIN BANCO DE LA NACION ARGENTINA que así fueron las condiciones durante los últimos años del macrismo. Las barcazas de nuestro hermano país del Paraguay entraban y salían del puerto que dicha empresa tiene en la Provincia de Santa Fe, sacando del país la producción granelera de gran parte de Córdoba y Santa Fe. Sin revisión de ningún organismo estatal competente. Contrabandearon los granos y se perpetró una de las más importantes estafas al mayor banco público argentino. El Cóctel incluía no solo la vista gorda de las altas autoridades nacionales, del Presidente del BNA, de la AFIP, del Directorio de la empresa exportadora (¿Contrabandista?) y de los productores locales que le entregaban en negro el grano al “gran acopiador”, sino que incluían también presiones a los distintos actores para que firmaran los créditos que después no pagarían. O sea doble estaba, al fisco y también Banco Nación.

Por ello es altamente importante para el futuro de la Argentina, de su economía y del bienestar de su población recuperar y ejercer el poder de policía que deben tener los estados provinciales y el estado nacional sobre las cargas que circulan dentro de nuestro territorio. En este caso específico, por nuestros ríos.  No se debería seguir confiando ciegamente, a bodega cerrada y a simple declaración de las partes interesadas.

La liberación del comercio, de las fuerzas productivas y la flexibilización tienen un límite, y ese es el interés nacional. Mientras el país produce divisas, los anti patria (empresarios y productores) se valen de todos los instrumentos posibles que los distintos gobiernos han creado para evitar en forma fraudulenta tributar. En esos ámbitos no abundan, casi no existen “los caballeros” A esos hay que caerles con todo el peso de la ley, dotando a organismos de control de tecnologías necesarias para ejercer una efectiva vigilancia, que contenga la hemorragia de dólares, que terminan depositados en guaridas y paraísos fiscales a nombre de sus evasores o empresas fantasmas off shore creadas a tal fin. Existen en la actualidad esas tecnologías de control, satelitales, a distancia, que combinadas con un entrecruzamiento de datos  on line pueden desbaratar el entramado de engaños que se han descubierto a raíz del affaire citado y también del balance de 25 años de una concesión que ningún beneficio le reportó a nuestro país.

Por ello es imprescindible discutir, debatir, acordar con las Provincias ribereñas y la Nación, nadie más. Para atender sólo el interés nacional. Cuestión última del efectivo ejercicio de democracia y soberanía. Poniendo sobre la mesa todas las cartas para concesionar nuevamente la Hidrovía al sector privado, si es necesario y para que le reporte beneficios económicos al país. De ser así, que dicha concesión se realice con un exacto seguimiento de las mercancías que ingresan y egresan por allí. O quizás sea mejor que toda esa estructura de controles quede en manos de la empresa pública estatal creada en agosto de 2020, cuyos integrantes son las provincias y la nación. Porque por allí transitan como en un limbo parte de las divisas que el país necesita para crecer y poder salir de la crisis económica en que lo dejó el gobierno anterior y luego la pandemia. Contribuyendo con ello a generar mejores condiciones de vida a la población.

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Roberto Coluccio
Roberto Coluccio
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