DOS FRACASOS

Después de un encendido discurso cargado de promesas y fatídicas premoniciones, que marcaron el delirio de la concurrencia (delirio ausente a la hora de votar), Sergio Massa cerraba su campaña electoral con un “Democrático” pedido llamando a “no votar ni a Macri ni a Cristina”. Curioso pedido de un hombre que se dice político. Este gorila semi-ilustrado se mostraba tal cual es, un andrógino de la política, un liberal con notable ausencia de valores a quien ni la dialéctica peronista ni la lógica aristotélica  parecen frecuentar entre sus lecturas. Su elocuencia -símil de un pastor evangélico- lo traslada al ignoto campo del pensamiento abstracto.

Políticamente indefinido, una figura desvaída con notable ausencia de historiografía argentina ignora que por el camino de la historia se llega a los dominios de la política. Intenta por todos los medios ser prudente, lo cual lo lleva indefectiblemente a la imprudencia verbal. Hijo de la Democracia, emerge a la política en 1983 de la mano de  Álvaro Alsogaray… y es evidente que en 34 años no ha olvidado… ni aprendido nada.

Sentada a su derecha, como si fuera la diosa de la política, Margarita Stolbizer escuchaba y asentía el palabrerío inútil de su nuevo socio. La diputada que asoció su fracaso al de Sergio Massa, ocupa un lugar destacado en la galería de gorilas ilustres; Recuerdo sus lapidarios discursos sobre Perón y los peronistas, el veneno antiperonista es parte de su vida política iniciada en la democracia renacida de 1983. En principio, este personaje carece de “principios”: de hecho, es difícil encontrarlos en alguien que sabe un poco de todo y mucho de nada, además los dioses de la elocuencia le han negado su apoyo. Su preocupación por el trabajo no ha sido nunca resonante, toda su estrategia gira alrededor de una trágica esperanza por encarcelar a Cristina Kirchner. A tal fin puso en práctica sus alicaídas dotes de escritora y tituló a su libro “Yo Acuso”, que no es sino un documento atroz cargado de incongruencias e inequidades  varias.

Llama poderosamente la atención esta unidad Massa-Stolbizer, cuando parecerían ser políticamente contradictorios. Entonces,  ¿qué los une? ¿No los une el amor, sino el espanto a un incierto y desfavorable futuro?  Esta actitud me recuerda una teoría política aparecida allá por los años sesenta, a través de una novela llevada al cine  con el nombre de “El Gatopardo”. Gatopardismo entendido como una actitud ante la vida y la muerte, visión histórica de cambio de régimen, “cambiar para que nada cambie: es preciso que todo cambie” esta es la línea política de 1País,  no pretenden destruir al macrismo, sólo quieren ocupar sus puestos. Con astucia, hasta con buenas maneras, se limitan a procurar ocupar esa cuota de poder. Libran incruentas batallas en las que se lucha hasta que todo queda tal como estuvo.

Ardua tarea la de esta pareja de 1País, pero tienen un insoslayable problema de difícil solución a la vista de sus resultados electorales: trascender en la provincia de Buenos Aires… y recién si logran ello, les queda por delante… la República  Argentina.

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