EL DOCENTE EN LUCHA TAMBIÉN ENSEÑA

Por: Lic. Roberto Coluccio

El domingo 9 de abril, vimos por la señal televisiva C5N, no sin sorpresa y dolor,  la barbarie que estaba ejecutando la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en plaza Congreso. Una «ordenada»  represión a mansalva contra los dirigentes docentes que, desde la tarde, intentaban armar la denominada «Escuela Itinerante», constituida en tanto forma de protesta inteligente y creativa, tal como se les había sugerido desde el mismísimo Poder Ejecutivo Nacional.

El jueves 13 del citado mes, apenas cuatro días después de los hechos arriba mencionados, y con la autorización del Gobierno porteño encabezado por Horacio Rodríguez Larreta -que paga el costo político de la represión innecesaria-,  la Escuela Itinerante de la protesta docente se encuentra armada y en pleno funcionamiento, con absoluta normalidad.

Estuve allí, y pude constatar que el clima reinante era de fiesta, de lucha, de reflexión y también de intenso debate.

Se podía ver un documental de la vida del docente Carlos Fuentealba, asesinado en el 2007 en la provincia de Neuquén por la policía que respondía a las órdenes del por entonces gobernador Jorge Sobisch. La concurrencia escuchaba, emocionada, las palabras de la viuda del heroico docente, presente en la Escuela Itinerante para la ocasión. La otrora compañera de Fuentealba mencionó que las hijas de esa unión, actualmente se convirtieron en una docente, «como sus padres» y la otra quiere estudiar Medicina Social, «para dedicar su vida también a salvar a los más necesitados».  Ambas vocaciones cimentadas en el ejemplo de la vida de lucha ambos progenitores.

Surge necesario recordar que una gran cantidad de docentes, presuntamente confundidos, votaron por el actual gobierno en las últimas elecciones. Seguramente no votaron para optar por estas políticas educativas que pretenden implementar, las cuales los destruyen no sólo a ellos, sino al conjunto de la educación pública. Por eso esta lucha debe convertirse en una enseñanza para TODOS. También para el sindicato docente, y para otros gremios de cara a las disputas laborales y salariales que se vienen.

No debemos abandonar por ningún motivo esta lucha. No tenemos que dejarlos solos a los docentes. Es obligación de la ciudadanía, en tanto mayoritariamente tributarios de la educación pública y gratuita, hacer que la misma se sustente en el tiempo, que llegue intacta en su espíritu y actualizada a las próximas generaciones, porque es un derecho que todo pueblo «empoderado» debe exigir, para no ser llevado de las narices por los medios deformadores de opinión. Apoyar a la educación contra viento y marea, ya que es la herramienta esencial desde donde conocer nuestra historia, adquirir un juicio crítico, y para saber defendernos de quienes constantemente procuran confundirnos.

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