DE LA COMUNICACIÓN Y EL PROCESO POLÍTICO

Por: CARLOS BORGNA

Red de Comunicadores del Mercosur

Roles y prioridades

La postura pública de varios referentes de la comunicación de Argentina sobre las palabras de Alberto Fernández de que la “comunicación es un negocio” y otras observaciones no menores que él realizara, sobre ese famoso tercio para los medios comunitarios que la LSCA establece, pusieron en debate dos temas vertebrales y que –seguramente- volverán a plantearse con el correr de los meses y del propio proceso electoral.

El primero de ellos es el planteo sobre la concepción y base ideológica de la comunicación, a la cual hacemos referencia como un derecho humano, no una mercancía. Hay que reafirmar este concepto, sostenerlo, potenciarlo, pero sin perder de vista que el mismo se mueve, y construye dentro de los marcos del capitalismo, donde “todo” es materia de comercialización. No es un detalle menor, pero no es el único a tener en cuenta.

Esto pone en evidencia un elemento que ha estado tamizado -no lo suficientemente explícito en los foros y encuentros desde diciembre de 2015 en adelante- y es: ¿cuál debe ser el rol de la comunicación en una etapa de resistencia al modelo neoliberal? ¿Cuáles son las prioridades para que la misma sea eficaz frente a las políticas impulsadas, concretamente, por el gobierno de Mauricio Macri? ¿La defensa de la Ley, de sus indudables logros, debe ser el elemento aglutinador? ¿El campo nacional y popular necesita –ante su evidente dispersión, falta de estrategias de conjunto, formación de militantes y cuadros, etc.- poner los esfuerzos en la ley, o la comunicación debe “mirar” más a las organizaciones de base, a los sindicatos, a los trabajos territoriales, a las luchas del movimiento nacional? ¿Cuál debe ser el aporte sustancial que los comunicadores debemos hacer?

Muchas preguntas con el claro objetivo de reflexionar y no exponer verdades reveladas. Un toco y me voy, para dejar la pelota picando.

Sin embargo no es el único disparador que esta situación ha generado. La construcción de un frente político implica la convivencia de distintas ideas, como dijo alguien: “a mayor amplitud, menos profundidad”. Pero parecería que para ganarle al macrismo la amplitud/unidad hoy es un requisito cuasi esencial. Esta contradicción, esta pugna, no se resuelve con el triunfo de la fórmula FF, ni esta coyuntura es semejante a la de Cámpora al Gobierno, Perón al Poder. Estos simplismos son peligrosos porque generan escenarios irreales y expectativas que no podrán satisfacerse.

En particular esto último, es decir, tendremos un gobierno en DISPUTA, con intereses y visiones diferentes en muchos de sus principales protagonistas, y en un contexto internacional muy complejo y con una debilidad estructural por la deuda externa, los condicionamientos del FMI y la  destrucción del entramado social y productivo de estos últimos cuatro años.

Por lo tanto, aparecen nuevos interrogantes: ¿cuál debería ser el rol y la prioridad de los comunicadores y medios en esa etapa que se avecina? ¿Dónde poner los esfuerzos? ¿Qué temas y ejes priorizar? ¿Cómo debería ser la relación con ese Estado, cuyo aparato se acaba de recuperar, partiendo de la experiencia de los doce años del kirchnerismo y de la concreción de la LSCA?

La discusión está abierta.

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