DE LA BANCA BARING AL FMI

La historia económica y política no tan solo de nuestro país sino del mundo periférico estuvo atravesada por las políticas económicas de los imperios del viejo mundo o mundo civilizado, llámese Holanda, Bélgica, Inglaterra, Portugal y con algunos socios menores que acompañaron la expoliación, a través de la colonización, del mundo periférico que no tan sólo le sirvió para acrecentar su capital, que ya habían comenzado a multiplicar desde la Revolución Industrial, con la explotación a la clase trabajadora, acumulando un capital productivo y luego financiero. Esto es: acrecentaron su plusvalía con las explotaciones a las colonias, que fueron sometidas a sangre y fuego, comenzando así lo que se llamarían en los países centrales una cultura refinada y civilizada, a costa del saqueo en las mismas para consolidarse como los grandes imperios; que el hombre blanco, como raza superior llevaba la mochila de la civilización, a decir de Kipling, a estos supuestos salvajes o la otredad, que estaban lejos de la mano del Creador. Dicho esto, nuestra historia en particular se ha dirimido entre el “Plan de Operaciones” de Mariano Moreno, que fuera presentado en la Asamblea y vetado por Saavedra a favor de los intereses de la política librecambista del imperio británico.

Luego, un representante de la oligarquía nativa, Bernardino Rivadavia, solicitó un empréstito a la Banca Baring Brothers para la construcción del Puerto, poblar el Delta del Tigre, y otras obras que no se realizaron. Se creó un banco nacional, con todo su directorio y capital inglés, auditado también por ellos, girando sus utilidades hacia Su Graciosa Majestad. Esta sangría se incrementó con el Crack de 1929. Caímos en un gran retroceso en las exportaciones, como modelo agro ganadero exportador. Se tuvo que formar una comisión para ir a Gran Bretaña, cuyo conspicuo representante y vocero era un catamarqueño, que iba a negociar la exportación de carne y trigo. Hizo una declaración por la cual lo congratularon: “Argentina es el país más obediente y súbdito de la Corona”. Como sabrán, cuando se brinda un servicio al Imperio se lo premia con el título de Lord, así se convirtió en Sir William Leguizamón.

Esto desembocó en la famosa Década Infame. Un patriota asume el poder en 1945, al frente del Movimiento Nacional: Juan Domingo Perón, quien en sus dos períodos como presidente pagó aquel préstamo de 1824, quedando el país a deuda cero. A tal punto que prestamos dinero a Finlandia, España y varios países más de Europa, que sufrían la devastación de la Segunda Guerra Mundial, que nunca reconocieron ni pagaron la deuda. Con Perón se desarrolló el pleno empleo, la energía nuclear, la industria liviana, se nacionalizó el ferrocarril (a sugerencia de Scalabrini Ortiz), se implementó un programa de salud preventiva, vacaciones pagas y aguinaldo, y la creación de IAPI, instrumento que regulaba el comercio exterior e interior. Con esto le daba el golpe de gracia al manejo de negociados que tenían la oligarquía y socios menores del Imperialismo. Esto le valió el Golpe de 1955, erigido por la mas rancia oligarquía, el clero y el Imperialismo. Ahí ingresamos por primera vez al FMI por sugerencia de Prebisch, quien anteriormente alababa a la economía de nuestro país y luego, como miembro de la CEPAL, cambió sus convicciones.

Comenzó el gran desguace de la industria nacional con el padre del célebre economista Martínez de Hoz, el cual era presidente de la Sociedad Rural Argentina. Siguieron las privatizaciones, el endeudamiento, la desocupación y como quería la oligarquía, un país pequeño, para unos pocos. Luego esto se profundizó con el Golpe de 1976, casi con los mismos personajes del ’55 pero reciclados. Vinieron los años de plomo y el país cayó en bancarrota, porque había propagandas de la industria extranjera en detrimento de la nacional.

Siguió la apertura democrática, el Plan Brady, los Encajes Financieros. Luego, en franca retirada, el presidente Alfonsín tuvo que entregar el poder en forma anticipada al presidente Menem, quien fue ungido por el voto popular usando como plataforma la propaganda del primer gobierno de Perón. Luego fue una farsa, para pagar las deudas tuvo que recurrir a las privatizaciones y a la reforma de la Constitución Nacional en 1994, enajenando los recursos renovables y no renovables a empresas extranjeras a cambio de préstamos del FMI, Banco Mundial y Club de París, y con el famoso Pacto de Olivos, creando uno de los grandes contubernios. Comenzó la gran desocupación, el cuentapropismo, el cierre de fábricas y el ditirambo que tiene el Imperio: las inversiones de capitales extranjeros para el desarrollo y bienestar de los países periféricos. Es tan falaz este argumento que ya Trotski lo explicaba en “La Revolución, a 10 años de la Revolución Rusa”, que los mismos “vienen con el lema de traer desarrollo y bienestar explotando los recursos estratégicos de un país para llevar sus riquezas a sus orígenes, dejando miseria y barbarie”. A esto le llamaba economía combinada. Como corolario de ese ditirambo se terminó de conjugar en la política de De La Rúa, que no tan sólo tuvo el corralito y las cuasi monedas, sino que creó el Default y quedamos “en la rúa”. Junto con la triste y celebre diputada Carrió de la Alianza, la reserva moral del macrismo y de la República. Pasaron muchos presidentes y hubo solo, el Dr. Adolfo Rodríguez Saa, que quiso saber cuánto se debía, cuál era la deuda pública y privada, pero sus pares lo dejaron solo.

Luego fue designado por Duhalde un candidato que estuvo en el Pacto de Olivos, un ignoto, desconocido a nivel nacional: Néstor Kirchner, que presentándose a elecciones obtuvo un 23% contra el 24% del candidato Menem. Al no presentarse este, de manera patriótica se hizo cargo de este barco a la deriva y comenzó a ordenar las cuentas, pero solicitando un permiso excepcional al FMI para poder, como diría Cavallo, honrar la deuda. A otros países les fueron condonadas las deudas, pero con el sacrificio de muchas generaciones, análogo a lo que fue el desastre de las dos Guerras Mundiales, creando el mas grande de los latrocinios, la desnutrición, la mortalidad infantil, el desempleo, y cayendo en la mas grande de las ignominias pudimos recuperar parte de nuestra economía destruida pero con generaciones que nunca conocieron lo que es el pleno empleo, instituciones como las escuelas y otros organismos se hicieron cargo del hambre del pueblo, cosa que debería haber sido resuelta por el Estado a través de sus ministerios. Costó mucho pero no alcanzó para crear la independencia económica, el modelo agro ganadero exportador que siempre estuvo presente porque se continuó con el mismo a través de la venta de productos como la soja y la producción de alimento para 300 millones cuando la mitad del país se muere de hambre. Esta parte es la que todavía no se cuenta: los países que quieren ser independientes y soberanos tienen que cambiar su modelo o matriz económica y política, quitarse la pesada losa del colonialismo pedagógico y cultural, desarrollando no tan sólo la parte agro ganadera exportadora sino también la industrial, la minera y nuclear y a su vez comenzar a desarrollar un mercado latinoamericano, una ciudadanía latinoamericana, un banco latinoamericano y un intercambio científico y tecnológico para hacer un bloque económico, lo que soñaron nuestros libertadores: la Gran Nación Latinoamericana.

Hoy asistimos a la orgía de una cueva de bandoleros conducida por el inefable ingeniero presidente, cuyo principal asesor es un nazi que alaba las virtudes de Hitler. El retorno al FMI implica repetir el Mito de Sísifo. Cabe una analogía: Luis XIV decía “l’Etat c’est moi”, el estado soy yo, trasladándose a Versalles para no ver la realidad del hambre que sufría la comunidad de París. Hoy tenemos un émulo de ese personaje del 1600, Macri está ahí y sabe lo que él quiere y la Oligarquía también. El Movimiento Nacional es el que está llamado a saber que va a ser de su Ser como tal, porque este pequeño Luis XIV se lleva puestos a todos los poderes, la justicia, los gobernadores, el Congreso y los municipios.

En nuestras manos está ser o no ser, están los que escriben la historia y los que la transforman. Parafraseando a este gran patriota dejamos esta reflexión: “Los viejos altares se van apagando y los nuevos tienen solo una llamita incipiente, que no alumbra aún el camino de las oscuras catacumbas donde fermenta el futuro. Antes del tornado se produce el vacío, así pasa con las revoluciones: en el momento del máximo descreimiento se dan las condiciones para el nacimiento de una nueva fe”. – Arturo Jauretche.

MESA PROVINCIAL “SEVERO CHUMBITA”

Ricardo Solohaga – Juan Pablo Navarro – Cristian Martínez – Pablo Marcial – Analía Gundín – Silvia Ferreyra – Soledad Sosa – Jorge Medina.

Ricardo Solohaga
Ricardo Solohaga
Ricardo.Solohaga@huellas-suburbanas.info