Cuando la caridad no empieza por casa

“La Iglesia Católica es una institución tradicionalmente machista, con el poder centralizado en los hombres, antifeminista.”
Por Noor Jimenez Abraham*
Doctora en Ciencias de la Comunicación Social
@noor_j_abraham
Al cumplirse veinte años desde que se formuló la Plataforma de Acción de Beijing -acuerdo por el que durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en China, 189 países se comprometieron a garantizar el ejercicio de los derechos de las mujeres-, se  observan ciertos avances legislativos pero todavía queda pendiente que los beneficios sean alcanzados integralmente.
Los medios de comunicación y la Iglesia aparecen como dos instituciones que detienen el avance de la agenda de género, en el primero de los casos, porque el negocio del mercado se retroalimenta de la objetivación femenina y en el segundo, porque su larga trayectoria androcentrista parece inamovible.
De paso por Buenos Aires, dos intelectuales del continente, Leandro Boff, teólogo, filósofo y ecologista, oriundo del Brasil, y Vladimir Acosta, doctor en ciencias sociales y licenciado en filosofía venezolano, expresaron su punto de vista, en el transcurso de la conferencia de prensa que dieron el 12 de marzo, en el Hotel Panamericano, previo a su participación en el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad.
          ¿Cuál es la situación de las mujeres en la región, especialmente de aquéllas  en las que la brecha se amplía por su condición, como las mujeres pobres, migrantes, discapacitadas, analfabetas, niñas, adultas mayores, con VIH, indígenas y otros colectivos vulnerables?
          De a poco está creciendo la conciencia – expresó Boff- pero no se traduce rápidamente en decisiones políticas y administrativas para que pueda hacerse realidad, estamos cansados de discursos de liberación. A mi juicio todo el patriarcado, el machismo se refugió en los medios de comunicación que utilizan no sólo a la mujer sino partes de la mujer, sus senos, sus ojos, sus cabellos… y las manipulan,  venden su imagen, es el último refugio del machismo y hay que concientizar sobre eso. Creo también que la liberación de las mujeres viene de las mujeres mismas, nosotros somos aliados externos, pero si las mujeres no asumen, resisten, acusan y empiezan prácticas nuevas, nunca vendrá de la sociedad ni de la Iglesia una liberación que sea digna para ellas.
          ¿En qué incide la existencia de un papa proveniente de Latinoamérica para que en la agenda de los países de la región se relegue el tratamiento de temas relevantes en cuanto a la violencia hacia las mujeres como son el aborto y la educación sexual infantil que influye directamente en las tasas de embarazo adolescente?
          La lucha por la emancipación de las mujeres avanzó mucho pero no lo suficiente – manifestó Boff-.  La Iglesia Católica es una institución tradicionalmente machista, con el poder centralizado en los hombres, antifeminista. En el derecho canónico, hasta hace poco, ni siguiera podían ser testigos en un juicio y su domicilio tenía que ser el del marido. Esta es una situación absolutamente de opresión que configura una gran injusticia. Las mujeres no  tienen ningún poder de decisión, pueden participar en la Iglesia pero no en las decisiones de la Iglesia, muchos calculan la posibilidad de que el papa pueda nombrar mujeres cardenales, que no necesitan ser sacerdotes, pero está demorado; el papa contestó que lo dejaran primero arreglar la casa que está muy caótica con escándalos vergonzosos,  sexuales y económicos.

          Independientemente de las buenas intenciones que puede tener un papa, y creo que el papa Francisco tiene muy buenas intenciones –sostuvo Acosta-, aquello de que con esta piedra formaré mi iglesia, en esta Iglesia no se puede modificar nada. La Iglesia es un partido político -esto se le ha atribuido a Stalin en la Segunda Guerra Mundial, cuando se hablaba de la posición política con respecto a los nazis.  Stalin había dicho cuántas divisiones tiene el papa, más que todos los ejércitos aliados, millones y millones de católicos que creen que el papa exactamente es el Vicario de Jesucristo, ¿cómo se discute con quien es el representante de Dios en la Tierra?. Se pueden modificar cosas pero no puede haber democracia, se pueden hacer retoques pero es muy difícil que se pueda modificar esta estructura,  aunque la Iglesia no tiene el poder para quemar vivos a los disidentes, sigue teniendo el poder de excomulgarlos, arrinconarlos, aislarlos, como le hizo a Gutiérrez, el promotor de la Teoría de la Liberación, y algunos tienen que salir de la propia Iglesia. Soy bastante escéptico,  cuando hay un cambio en la Iglesia, ocurre 200 años después, imaginarse en la Iglesia Católica una mujer obispo, puede que pase, pero quizás, para el siglo XXIV o XXV.


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