Cuando informar sin mordazas se vuelve un objeto suntuario

Muchas veces hemos conversado y reflexionado entre compañeros de grupo que constituimos la revista Huellas Suburbanas, acerca del rol que nos cabe, en un sentido profundo y no meramente oportunista, en tanto periodistas y/o comunicadores que optamos por el camino de la comunicación popular.

¿Operar contra terceros, omitiendo fallas de sectores posiblemente más afines en términos ideológicos, en pleno año electoral? ¿O ser leales a los hechos tal como los observamos y experimentamos, aún a riesgo de poder afectar circunstancialmente algún interés sectorial de los antes mencionados?

Si sostenemos el periodismo crítico, seria y coherentemente a través de los años, se cierra tal disyuntiva sin mayores inconvenientes: Sostenemos la búsqueda de información veraz, incomode a quien incomode, y alejados de toda interna político-sindical de ocasión.

Con dichos parámetros harto aprehendidos y guardados “bajo el poncho”, procuramos acercarnos en la mañana del lunes 15 de abril, a participar en una conferencia de prensa que se debía llevar a cabo en la sede del IOMA regional Morón, para la cual habíamos sido convocados por el Suteba distrital.

Los, por demás razonables, motivos del encuentro, debían aludir a la grave situación que viven docentes del distrito, e incluían planteos tales como “contra el saqueo a nuestro bolsillo”, “actualización en la cobertura de audífonos”, “resolución de los casos oncológicos YA” o “aumento en la cobertura de medicamentos”. Con toda cordialidad, algunos afiliados de Suteba, que aguardaban con sus chalecos y pancartas en el hall del edificio de IOMA Morón, nos facilitaron pequeños volantes con la base de sus reclamos, y frente a los cuales, el Director de IOMA Morón, Hugo Gayoso, seguramente debería brindar algunas explicaciones del caso.

Piedras en el camino

El primer freno lo padecimos ante la empleada de Seguridad del lugar, quien poniendo incluso en duda nuestro oficio y procedencia (“dicen ser de prensa” se la escuchó anunciar en comunicación telefónica, con claro tono promotor de dudas al respecto), negó nuestro paso para cubrir el encuentro que se estaría desarrollando en aquellos instantes, entre el citado funcionario y autoridades gremiales.

No satisfechos con la primera negativa, y ante el sereno reclamo del horario en el cual habíamos sido citados, y que estábamos cumpliendo a rajatabla (11 hs, puntuales), estableció, supuestamente, dicha empleada una comunicación vía intercomunicador con el propio Director, quien supuestamente respondió de modo terminante, que “NO” teníamos su autorización para subir. Lo que, en buen romance, implica no brindarnos acceso a escuchar argumentaciones y/o a efectuar preguntas de los ejes temáticos que motorizaban dicha reunión.

La voluntad solidaria que siempre se hace presente, y los benditos “malentendidos”

Alguna afiliada, con gran solidaridad y algo de candidez frente a tamaña situación que se daba en la recepción de IOMA (la cual, dicho y sea de paso, no estaba exenta de cierta carga de violencia simbólica), nos sugirió que podríamos aguardar en la planta baja, y que allí el funcionario podría ser abordado con nuestras consultas, y eventualmente las respondería (con esta gente, prima siempre el uso de los condicionales). Pero el evento al cual nos habíamos acercado había sido “vedado” para este cronista; nos habían cerrado la puerta en la cara, para llegar sin mayores preámbulos al desenlace de la jornada. Razón por la cual consideramos inútil “rogarle” a quien, de acuerdo a lo manifestado por Seguridad del lugar, ya se había encargado de rechazar nuestra presencia del lugar donde correspondía que pudiésemos participar.

El público lector podrá pensar, y seguramente se hablará como en tantas otras ocasiones, de un “malentendido”, como siempre sucede frente a estas situaciones. Pero la resultante es que, los que llevamos las de perder somos siempre los comunicadores populares, cada vez más imposibilitados de desarrollar nuestra profesión con la libertad y el ojo crítico que ella amerita.

Y aún así, estaremos en primera fila la próxima vez que ello sea requerido, para investigar, observar y darle voz a las grandes mayorías populares, a los sin voz, a los “nadies” que desprecia este Sistema, y de los cuales formamos parte.

Daniel Chaves
Daniel Chaves
dafachaves@gmail.com