Campañas sucias, golpes blandos en Argentina y la región

Por Daniel Chaves

El “Bartolina”, el bar del Centro Cultural Nuevo Encuentro ubicado en French esquina Rivadavia, en la localidad de Morón, fue el escenario elegido para organizar esta importante actividad sociocultural que contó con la moderación de la senadora provincial Mónica Macha, y las intervenciones de Edgardo Esteban, Luis Bruschtein y Tristán Bauer.
Esteban evocó los años en que asesinaron a su padre, tiempos que definió como “aquellos en que también se mataba a los jóvenes en nombre de la patria”, efectuando a continuación una comparación con el período actual “de tanta transformación y militancia”.
Valorizó su candidatura al Parlasur y la importancia de dicho organismo para fomentar una mayor cohesión del bloque regional.
Reivindicó a la señal televisiva Telesur, a la que definió como “una voz acorde al tiempo de transformaciones en América Latina”, marcó las diferencia de enfoque que se evidencian entre la citada señal y otras de habla hispana, como Telenoticias (con sede en Miami), o CNN en español.
Graficó este planteo recordando el tratamiento informativo durante el golpe de Estado en Honduras que derrocó al presidente Mel Zelaya, o durante la intentona golpista contra el presidente Correa en Ecuador. En ese marco, entrelazó estos sucesos con las campañas sucia de difamación contra diversos funcionarios del FPV, muy en especial durante el presente contexto electoral, en tanto advirtió: “lo que está pasando con los medios en Argentina es sistemáticamente igual a lo que pasa con los medios en Ecuador, Bolivia, Brasil, en Venezuela, en Paraguay…”.
Posteriormente hizo hincapié en la causa Malvinas, recordó y enfatizó que hasta no hace muchos años, “éramos una sociedad que ignoraba que en Malvinas se estaqueaban soldados”, e ironizó al aseverar que el Estado democrático “recién se acordó de los héroes de Malvinas por Aldo Rico” durante la asonada golpista carapintada durante la Semana Santa de 1987. En este sentido, subrayó el “cambio de paradigma” que implicó la política del kirchnerismo para recuperar el “eje Malvinas” como una causa de honda identificación nacional y popular, y para otorgar “un protagonismo más activo a los ex combatientes”.
Finalmente, sintetizó su candidatura al Parlasur como “el trabajo colectivo elaborado por compañeros de Malvinas para que podamos tener un diputado ex combatiente”.
A su turno, Luis Bruschtein enfatizó su ponencia en los intentos de golpes blandos sustentados por los grandes medios masivos de comunicación.
Se refirió a los avances en materia de tecnologización y modernización general de los medios de comunicación, citando como reciente y muy claro ejemplo el lanzamiento del satélite ARSAT II.
Advirtió que es “necesario fomentar el desarrollo de una masa crítica que sepa detener la reacción de quienes ven afectados sus intereses frente a gobiernos de corte popular”.
Avizoró que el proyecto nacional “va a sufrir un reacomodamiento”, y desea que las contradicciones que surjan del propio proceso no esmerilen la fortaleza del movimiento, en tanto vaticinó que se vendrán grandes acosos del conglomerado opositor de inmediato a la asunción del gobierno popular, en consonancia con lo que ha venido sucediendo en otras latitudes, “será un embate furioso y automático de la derecha”, anticipó.
Por último, Tristán Bauer se refirió al “modelo demoníaco” de la última dictadura, y en contraposición la “valiente decisión” del gobierno kirchnerista de reinstalar desde otra perspectiva a la causa Malvinas.
Reclamó que los gobiernos de la región (y destacó que algunos ya lo efectúan) pongan todos los resortes productivos y energéticos en manos estatales. Citó el ejemplo de YPF en nuestro país.
Recordó la colonización cultural que rigió durante décadas a través de la TV, el cine y otros medios, y que en la actualidad se tiende a revertir, a pesar de las presiones del imperialismo, precisamente dispuesto a orquestar “golpes blandos” con tal de recuperar la hegemonía cultural perdida.
Instó a ser “más militantes que nunca en la hora actual” y desde las raíces históricas reivindicó la figura de Mariano Moreno como periodista y activista revolucionario.
Tampoco dejó pasar la oportunidad para referirse a la Ley de Medios, a la cual definió como “actualmente a mitad de camino”, sostenida por “el desafío de seguir avanzando desde el compromiso militante” hasta llevarla a su plena aplicación.
“En este mundo donde la comunicación es lo central, tener dos satélites a 36.000 km de altura es crear soberanía comunicacional”, y remató con su deseo de que, en este contexto convulsionado a nivel internacional, el desafío en nuestro modelo de construcción social y política sea el de “ir hacia la cultura de la vida”.
Una cordial interacción con la nutrida concurrencia puso el broche adecuado a esta necesaria actividad tendiente a la formación y elevación política y cultural de la ciudadanía. 


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