ALMAS BELLAS

Fueron cuatro años sosteniendo un elefante sobre cada hombro, por utilizar una metáfora del reino animal tan vapuleado por estos días donde los chetos hacen realidad la máxima “cuando los chanchos vuelen”. Volviendo al tema que me convoca en esta gentil invitación del amigo Chaves, esta vez quiero reflexionar sobre las almas bellas.

Para ahorrar caracteres (hay que ahorrar en todo por estos días) evito detalles pero a grandes rasgos les comparto mi triste realidad que hoy empieza a cambiar. Soy empleada pública y me desempeño en el área de la salud. Empleada pública por elección, por convicción y por formación. Estudié mucho durante mi vida y lo sigo haciendo, siempre con el objetivo de saber. Sepan quienes están posando su vista sobre estas líneas, que lo único que nadie te puede sacar es el conocimiento y las experiencias que vamos recolectando en nuestra vida. Obviamente, cuando estos chanchos cayeron del cielo en enero 2016 me encontraron dispuesta a dar batalla por la salud pública, así fui eyectada dos meses después (mi mayor orgullo es haber sido despedida por un funcionario macrista). Lo concreto es que luego de ser eyectada anduve deambulando por los pasillos de un ministerio (que luego dejaría de serlo) con un punto rojo en la frente y un estigma en el bolsillo. Pude, mal que mal, acomodarme en un escritorio y resistir desde la trinchera de la burocracia: una computadora. Desde ese balcón pude atestiguar involuntariamente todo tipo de atropellos (hacia personas, hacia las leyes, hacia los procedimientos) todos y cada uno de ellos redundaban en un beneficio para algún CEO: desde negociados explícitos, hasta transferencias de dinero desde el sector público hacia el privado. Luego de estos cuatro años, creo que Axel se quedó corto con su descripción de “Tierra arrasada”: para mí han dejado un CAMPO MINADO.

Luego de esta no tan breve intro comienza la reflexión que titula este humilde aporte a mis queridas Huellas Suburbanas. En lo que a mí respecta, he quedado muy afectada, lo suficiente como para no querer recuperar mi espacio en el campo de la salud mental de la jurisdicción donde me desempeño, tanto como para no ilusionarme con buscar un espacio alternativo en la nueva estructura para aportar lo mejor de mí, como había hecho hasta enero de 2016. Pero no lo suficiente como para no advertir a las nuevas autoridades de los desastres con los que se encontrarían en breve.

Para mi sorpresa, un día pasó el actual Ministro, Ginés González García, por nuestro piso a saludarnos, y de repente la abulia comenzó a despejarse y dar paso a un aire fresco. Luego una reunión de trabajo con las autoridades, donde fui escuchada y valorada en mi profesión con un simple “queremos escuchar tu opinión” me fue inyectando un poco de esperanza. Así, muy de a poco, con desconfianza, con heridas aún abiertas, pensando en las personas que fueron injustamente despedidas de la administración pública (que estarían peor que yo) y recorriendo mentalmente las escenas que transcurrieron durante estos años, pero ya sin dolor. Procesarlas para que se vayan de mi cabeza y de mi corazón, porque sin ese binomio no somos nada.

En medio de este proceso de sanación, comienzo a cruzarme con las ALMAS BELLAS, esas lindas personitas que tiran piedras sobre un lodazal, piedras que se hunden y que no tienen ningún mensaje productivo. Y ahí andan por las redes y por los medios de comunicación “renegando” sobre las medidas que se están tomando, prediciendo su fracaso, tratando de explicarnos lo inexplicable como si fuéramos víctimas de un ataque zombie que nos quitó el razonamiento. Nos explican que la “prisión fiscal” en la que se está convirtiendo nuestro país sólo puede ahuyentar las inversiones; nos explican que no hay que pagar la deuda y que enfrentando al FMI con un palo de escoba nos va a ir mejor que negociando; nos explican que el control de precios es una política que no sirve; nos explican que las jubilaciones se congelaron CUANDO NO ES VERDAD; nos explican que las paritarias se suspendieron CUANDO NO ES VERDAD; nos explican que las tarjetas del plan contra el hambre son innecesarias.

NOS EXPLICAN NOS EXPLICAN NOS EXPLICAN…

Aquí les dejo mi mensaje a esas almas bellas que desde arriba de un pedestal hecho de algodón de azúcar nos cuentan todo lo que está mal. Almas bellas a las que hay que recordarles entre otras cosas que: 1- LA GENTE NO COME 2- LAS CUENTAS FISCALES ESTÁN EN ROJO (ojo que no hablo de deuda externa) 3- LA GENTE NO COME 4- HAN VUELTO ENFERMEDADES ERRADICADAS (sarampión por ejemplo) 5-  LA GENTE NO COME 6- QUE SE HAN DERRUMBADO LAS FUENTES LABORALES (fábricas, pymes, comercios y hasta shoppings) 7- LA GENTE NO COME 8- DEJARON VACUNAS EN LA ADUANA POR NO PAGAR EL IMPUESTO 9- LA GENTE NO COME 10- LA GENTE NO COME: LO REPITO VARIAS VECES A VER SI LES ENTRA COMO EL PALO EN EL ALGODÓN DE AZÚCAR, QUE NOS PERMITE SOSTENER ESA HERMOSA NUBE ESPUMOSA.

¿ME PODRÍAN EXPLICAR CÓMO CARAJO SALIR DE ESTA CIÉNAGA EN LA QUE NOS HAN HUNDIDO LOS BONITOS QUE SE FUERON HACE TAN SOLO UN MES?

Soledad Verónica Abella
Soledad Verónica Abella
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